Javier Duarte, un político priista como todos los demás Javier Duarte, un político priista como todos los demás
Javier Duarte, gobernador con licencia del estado de Veracruz, no es ninguna excepción, más bien es la regla; representa más al común de los... Javier Duarte, un político priista como todos los demás

Javier Duarte, gobernador con licencia del estado de Veracruz, no es ninguna excepción, más bien es la regla; representa más al común de los políticos mexicanos que a la excepción: un burócrata mediocre, que fue ascendiendo en su carrera política como tantos políticos lo hacen en México, y que llegó a la gubernatura porque se involucró con su antecesor, el ex gobernador Fidel Herrera Beltrán, a quien le garantizó cubrirle las espaldas; así lo manifestó el politólogo Pedro Arturo Aguirre, en entrevista telefónica para Horizontum, a propósito de la salida de Duarte de la administración estatal de Veracruz.

“Esto que estoy contando, es un cuento recurrente en la historia de México –declaró-. No estamos presenciando algo excepcional: un político mediocre, ignorante, con una pésima formación académica e intelectual, que hace su carrera como yes-man, como lambiscón, como el abre-puertas; y que queda como candidato porque su antecesor lo ve como una garantía de que no se van a meter con él”.

Javier Duarte, un político priista como todos los demás

En todo caso, la excepcionalidad en cuanto al caso Duarte, sería “que fue tan escandalosa y tan estúpida su administración, en una época en donde, con mayor presencia de medios cuasi independientes, con mayor presencia de líderes de oposición, se supo mucho más todo lo que hacía, porque incluso como corrupto es torpe (…) Este señor (Duarte), cometió algunos errores en sus excesos de corrupción, y está pagando el plato roto que, durante la historia del PRI (Partido Revolucionario Institucional) hemos visto: siempre debe haber un chivo expiatorio que tiene que pagar los platos rotos por todos”.

La salida de Duarte del gobierno veracruzano, era necesaria si atendemos a los “problemas de credibilidad que tiene el gobierno actual, con la derrota tan escandalosa que tuvo el PRI en Veracruz, con la impopularidad del gobierno de Enrique Peña, pues lo que destaca es que hay que empezar a buscar chivos expiatorios y este (Duarte) ni mandado a hacer, por lo torpe y lo impopular que es”, explicó.

“Más allá de esos errores que él cometió –expuso-, no me parece una excepción, sino más bien la regla de lo que hemos vivido en México. Hay que asomarse a los estados, y vamos a ver una cola de corruptos que esperan ser castigados; la mayor parte de ellos, desgraciadamente, no los van a tocar, baste ver qué pasó con (Humberto) Moreira, y con tantos más”.

Javier Duarte, un político priista como todos los demás

Duarte fue considerado, durante su campaña para la gubernatura en 2010, y la presidencial del 2012, cuando ya era gobernador de su estado, y Enrique Peña Nieto candidato priista por la presidencia, como miembro de la generación del nuevo PRI, al respecto Aguirre destaca: “Se supone que el PRI vuelve al poder bajo una camada de políticos, como César Duarte en Chihuahua, que forman parte de una nueva generación; a lo mejor resultaron más torpes para robar, menos finos, o el hecho de que los medios de comunicación son ahora más independientes, vamos a verlo más; pero, obviamente, que el mito del ‘nuevo PRI’ se cayó muy pronto. Ya en Veracruz, Duarte tenía mala fama, desde cuando fue la elección en la que derrota a Yunes (Linares). Esta camada del PRI, desde luego que no tiene nada de nueva, lo nuevo que tiene es que son más torpes para hacer política y para ser corruptos, quizá esa sea la novedad”.

“El problema es –destaca el politólogo- que hay muchos todavía, de las nuevas y viejas camadas, que jamás van a ser castigados; el problema de la corrupción va a seguir ahí todavía, y por mucho tiempo más; y ese señor Duarte, desde luego, es deleznable por su imagen pública, su imagen política, su antipática presencia que tampoco le ayudó (…) Pero eso lo podemos ver en tantos gobernadores, tantos secretarios y tantos políticos de este país, que no sorprende”.

La figura de Duarte, en el plano de la política nacional y en las consecuencias que su impopularidad acarrea para el PRI, ya impactó negativamente a esa institución política: “Al final de cuentas –explicó Aguirre-, el PRI perdió Veracruz, lo que fue un duro golpe, porque es uno de sus graneros electorales (…), perdieron un estado muy importante”. Hacia el 2018, año de la elección presidencial, que el PRI pierda de nueva cuenta Veracruz “puede representar perder la elección presidencial, y por supuesto, que la imagen de estos personajes poco ayuda.”

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 “Por eso, de alguna manera –refirió-, tratarán de compensarlo con el escándalo de Guillermo Padrés, ex gobernador panista de Sonora, y darse así, ese tipo de guerras que siempre se dan”.

“Hay una idea de agarrar chivos expiatorios en el gobierno; el tema de la corrupción  va a ser tema en el 2018, y el PRI debe de alguna manera posicionarse, limpiarse algo la cara en ese asunto; y quizá los Duarte –Javier, de Veracruz, y César, de Chihuahua- sean los chivos expiatorios, y algún otro ex gobernador que no esté tan bien protegido como Moreira; entonces (habrán de buscar) a los más débiles, a los eslabones más flojos de la cadena de la corrupción”, concluyó.

Rodrigo Coronel

Rodrigo Coronel

Periodista y politólogo. Es Licenciado en Ciencia Política por la Universidad Autónoma Metropolitana (Medalla al mérito universitario 2015, por mejor promedio de la generación). Maestrante en Periodismo Político en la Escuela “Carlos Septién García”. Ha escrito en medio digitales e impresos, como columnista y reportero, sobre temas políticos, económicos y culturales. Es conductor radiofónico, desde hace 5 años, en los 94.1 de FM, UAM Radio.