Insensibilidad -> Humanismo= Líneas que nos confunden Insensibilidad -> Humanismo= Líneas que nos confunden
Al momento de iniciar este escrito nació una duda: a partir de cuál idea abordar esta entrega: ¿A partir de la insensibilidad? ¿A partir... Insensibilidad -> Humanismo= Líneas que nos confunden

Al momento de iniciar este escrito nació una duda: a partir de cuál idea abordar esta entrega: ¿A partir de la insensibilidad? ¿A partir del humanismo? La línea que une a ambos términos es tan delgada que podemos llegar a confundirnos; ambos conceptos van tomados de la mano, pues cuando hablamos de humanismo de inmediato visualizamos al Ser como humano y sensible. Abordemos, pues, esta entrega tomando como punto de referencia al humano que, a final de cuentas, es el motiv que origina este interés. 6

¿Podemos sostener el argumento de que aún existe sensibilidad en el hombre? Estudios e investigaciones alertan –desde hace años- sobre el desmedido aumento en los índices de violencia y crueldad en el hombre. Día a día encontramos en los medios de comunicación noticias que nos informan sobre asesinatos, torturas, suicidios; de personas expuestas no sólo al dolor y al crimen, sino también a los desajustes emocionales de seres que, de alguna u otra manera y en distintas situaciones, padecieron en carne propia la violencia y la crueldad.

Insensibilidad -> Humanismo= Líneas que nos confunden

La violencia ha existido desde el inicio de los tiempos y la historia misma del hombre sobre la Tierra; es tan vieja como la humanidad misma, decía el maestro Adolfo Sánchez Vázquez, quien también afirmaba que el primer hecho violento registrado en la historia es la expulsión del hombre del Paraíso. “Y si reparamos en ese duro y largo caminar a través del tiempo, que llamamos historia, vemos que la violencia no sólo persiste en ella de una a otra época, y de una a otra sociedad, sino que su presencia se vuelve avasallante en esas conmociones, guerras o revoluciones”, comenta el maestro Sánchez Vázquez.

Desde Aristóteles hasta Marx, desde el Marqués de Sade y Hobbes, hasta Sorel se ha alimentado la idea de que la violencia es uno de los destinos inexorables del hombre: el hombre está condenado a ser violento y, por ello, a no ser libre, ya que todo acto de violencia “entraña una exclusión o merma de nuestra libertad”. Y es que la violencia busca doblegar la voluntad del otro y excluye valores como la igualdad, la libertad, la tolerancia, el respeto a la dignidad y autonomía del otro.

Ya en 1998 el maestro Sánchez Vázquez nos prevenía: la violencia no se controlará sino que, al contrario, aumentará e incluso se presentará de una manera extrema. Ella, la violencia, y los medios a partir de los cuales se genera se tornarán aún más crueles y perversos. ¿Será acaso que el hombre se deleita ante hechos violentos y crueles? Desde mi punto de vista, el hombre se ha comportado de manera hipócrita al buscar erradicar la violencia y, al mismo tiempo, sentir placer al ejecutarla. El hombre: pequeño vouyerista que se priva de placer al ver desde un resquicio de la puerta de la realidad esos actos violentos y crueles, para luego salir de ese clóset y afirmar que él lucha por erradicar actos que inducen el temor y el odio, que generan dolor y rechazo. El hombre, el ser más frío que puede existir. Es por ello que al iniciar este texto me preguntaba cuál tema abordar, pues la mayoría de las veces se define al hombre como un ser sensible cuando, en realidad, se deleita ante actos violentos, crueles y perversos.

Insensibilidad -> Humanismo= Líneas que nos confunden

Así como la violencia, el hombre tiene un doble rostro y sus acciones tienen que ver con cada uno de ellos; lamentablemente –y por nuestra desgracia- también la mayoría de las veces la actitud que toma el hombre es la de generar violencia y orillar a la crueldad. El hombre para nada es un ser sensible y, si logra serlo, será por tan sólo un momento, pues erróneamente considera que ser sensible es sinónimo de debilidad.

Y de esta insensibilidad saltamos con mucha facilidad a la crueldad. Para el hombre contemporáneo la crueldad es un tema de todos los días; hay quienes hasta se toman el tiempo y detienen su marcha para observar gráficas de personas ensangrentadas o ver por la TV actos en los que se golpea, se mata, se viola o se lastima. La semana pasada un hombre murió cerca del gimnasio al que acudo, el hombre cayó de una escalera y falleció al instante… Minutos después, ya que habían levantado el infortunado cadáver, testigos y transeúntes pasaban por ahí como si nada hubiese sucedido. La frialdad ante hechos de dolor aumenta, es tan común y cotidiano recibir noticias de violencia que ya vemos a la violencia como un integrante más de nuestra vida.

Hombre o Ser Humano, he ahí el dilema. Unamuno comentó en Del sentimiento trágico de la vida que el adjetivo humanus le era tan sospechoso como su sustantivo abstracto, humanitas, la humanidad. Para él, para Unamuno, no era válido ni lo humano ni la humanidad, ni el adjetivo simple ni el sustantivado, sino el sustantivo concreto: el hombre, sí, ese hombre de carne y hueso.

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Ese hombre de carne y hueso, como lo llamó Unamuno, avanza a pasos agigantados hacia la completa insensibilidad. El egoísmo y el individualismo son también pajes de su quehacer cotidiano. ¿Qué hacer para que el hombre no caiga en el juego de la violencia y, por ende, de la insensibilidad? Tal parece que la gran mayoría de los hombres apuesta por aparentar, por sobajar, por intimidar. ¿Qué hacer con esas formas de pensar que fomentan el rechazo y el abuso? ¿Qué hacer con tanta frialdad y la carencia de sensibilidad?

Humanizar… ¿Es realmente Humano el Hombre? ¿Es realmente Humano el Ser Humano? ¿Cómo podemos afirmar que en el Hombre existe algo de Humanidad y sensibilidad cuando la historia nos dice lo contrario.

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Sonia Silva-Rosas

Sonia Silva-Rosas

Escritora. Periodista. Editora y Promotora Cultural Ha colaborado en revistas de Canadá y España. Sus poemas han sido traducidos al inglés, francés y portugués. Fue Coordinadora de la Casa de Cultura Morelos 10, de la Delegación Azcapotzalco. Codirectora de Noctis Ediciones y Columnista del periódico mexicano El Sol de México. Actualmente colabora con el Cuerpo Académico Lenguajes Discursos Semióticas de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Autónoma de Nuevo León. Su desempeño como editora le ha dado la beca Edmundo Valadés para revistas independientes del Fondo Nacional para la Cultura y las Artes, y en dos ocasiones el apoyo Financiarte del Consejo para la Cultura de Nuevo León. Trabajó en el Departamento de Difusión (área de Comunicación) de la editorial Fondo de Cultura Económica (FCE), en la Subdirección de Prensa del Instituto Nacional de Bellas Artes (INBA) y en el departamento de prensa del H. Congreso de la Unión. Se ha desempeñado como correctora de estilo para las editoriales Alfaguara, McGraw Hill, Televisa, Fundación SM, Fondo Editorial Tierra Adentro de Conaculta y EDIMEND. Ha sido dictaminadora del Grupo Editorial Planeta. Laboró en la Oficina de Asuntos Internacionales del Gobierno del Estado de Veracruz en el Distrito Federal. Fue Jefa de Prensa y Relaciones Públicas de la Editorial Jus; y Jefa de Relaciones Públicas del Museo Nacional de San Carlos. Su obra aparece en las antologías: Poetas de Tierra Adentro II, Diccionario de Mujeres Poetas de Nuevo León; Desierta Memoria (Saltillo, Coahuila); en la Antología Sor Juana Inés de la Cruz y Poetisas Mexicanas (9 tomos) del Dr. Fernán Pavía Farrera (Tuxtla Gutiérrez, Chiapas). Antología de Poesía Hispanoamericana y en la Muestra de Poesía Hispanoamericana Siglo XXI de la Asociación Prometeo de Madrid, España. Tiene publicados: Laberinto de Siluetas (Poesía. Col. La hoja murmurante de Toluca, Estado de México. 1994), Ídolos de Sal (Poesía. Historias de Entreten y Miento de Saltillo, Coahuila. 1995), Lluvia ácida sobre la danza de las horas (Poesía. Ediciones de Pasto Verde, Orizaba, Veracruz. 1996), Tanta Memoria (Poesía. Fondo Editorial Tierra Adentro, CONACULTA. 2002), Cuentos para entristecer al payaso (Cuento. Editorial C&F, Guadalajara, Jalisco. 2009. Reimpresión, 2015), Cuarto Menguante (Algunos poemas. Editorial La Regia Cartonera. Monterrey, Nuevo León. 2011), Caban. El reclamo de los dioses (Novela. Noctis Ediciones. 2013) y Cuarto Menguante (Poesía. Noctis Ediciones. 2015). Se desempeña como maestra de Gramática Española, Argumentación, Comunicación Política y Análisis del Discurso, así como de Creación Literaria. En el 2008 recibió Mención Honorífica en el Premio Nacional de Poesía Tinta Nueva.