Informar en México, los muertos: Miroslava Breach Informar en México, los muertos: Miroslava Breach
Es la noche del periodismo. En lo que va del 2017, seis periodistas fueron asesinados, silenciados. De los responsables no se sabe mucho. O... Informar en México, los muertos: Miroslava Breach

Es la noche del periodismo. En lo que va del 2017, seis periodistas fueron asesinados, silenciados. De los responsables no se sabe mucho. O quizá sí. Los mató la Corrupción y la Impunidad –así, con mayúsculas-, los grandes males que se abaten amenazantes sobre el rostro enlutado que es México. Siete periodistas que fueron asesinados porque sí, porque se puede.

En la cauda de sangre y fuego, las autoridades, a la zaga, se parapetan en un muro infranqueable de lugares comunes y buenos deseos.

 No son un número. Tampoco una estadística más para cartografiar la geografía de la barbarie. Hombres y mujeres. Madres y padres. Hijos e hijas. Tienen un nombre; una historia.

Aquí están.

El sol apenas asomaba. Un gris taimado coloreaba el cielo chihuahuense. Fue antes de las 7 de la mañana, la hora en la que las ciudades se desperezan para dar lugar al trajín habitual, cuando ocho balazos rompieron la monotonía sosegada de la del 23 de marzo. El destino de las balas era Miroslava Breach Velducea.

Breach Velducea era decana de su profesión en Chihuahua, donde nació el 7 de agosto de 1962. Al momento de su asesinato, la periodista contaba 54 años, más de 20 los dedicó al periodismo. Desde 1997 era corresponsal del periódico La Jornada; antes había reporteado para El Heraldo de Chihuahua, El Norte de Ciudad Juárez y El Diario de Chihuahua.

De su estado, azotado con fuerza por las balas percutidas de la “Guerra contra el Narcotráfico”,  Breach se hizo una voz indispensable. En medio de la violencia ciega que tiñó el desierto chihuahuense, pocos, muy pocos, se interesaron por los derechos humanos. No era para menos, ¿quién, en medio de la barbarie, tendría tiempo, ganas, para detenerse en las garantías mínimas de dignidad que todo ser humano exige?, ¿quién se detendría en esas “minucias” si los cuerpos maniatados y torturados brotaban por doquier?

Horizontum. Informar en México, los muertos: Miroslava Breach

Para hacerlo, más allá de la voluntad, se necesitaban otras cualidades. Temple y carácter, por ejemplo. Breach lo tenía.

Habla Oscar Balderas, periodista del portal de noticias Vice: “Miroslava era una reportera con presencia (…) Era una mujer que llegaba a la sala y la llenaba. Cuando la veías te emocionaba; veías cómo los políticos se cuadraban, entraba a la sala y hasta como que se enderezaban, se sentaba bien. Era una mujer que imponía, pero imponía porque tenía la calidad ética y la estatura moral para que le hicieran caso”.

Breach, recuerda emocionado Balderas, “tenía un liderazgo absoluto e incuestionable en Chihuahua. Era maravillosa”.

Del oficio de Breach en el trabajo periodístico, el reportero refiere su ‘rigor’. “Era rigurosa, era una mujer que cuidaba mucho cómo redactaba, cómo investigaba. Desconfiaba de sí misma todo el tiempo. A ratos podía parecer insegura de su propio trabajo, porque estaba constantemente cuestionándose su trabajo; pero yo creo que ella era puro rigor”.

“A pesar de que era una reportera reconocida, que tenía muchos contactos, nunca sucumbió a la tentación de hacer periodismo desde el sillón; era una mujer que caminaba, que iba a los lugares, Era buena porque salía, porque hablaba con la gente, era todo lo que un reportero veterano quiere ser”, apuntó de Breach.

Horizontum. Informar en México, los muertos: Miroslava Breach

Con el asesinato de Breach, sigue Balderas, “vamos a perder a una generación de periodistas jóvenes a los que nunca vamos a conocer. Ella formaba gente, y seguramente se ha cortado un proceso de aprendizaje, de paso de estafeta, que nos hace tanta falta (…) Claro, se pierde una colega, se pierda una madre, una compañera; (…) pero en el caso de ella es que perdimos algo y nunca sabremos qué fue, porque con ella se fue una oportunidad de conocer una siguiente generación de reporteros valiosos”.

La camioneta Renault roja, donde se transportaba Breach, terminó a media calle con los vidrios reventados. Los disparos de una pistola calibre 38. los habían destrozado. En la escena, un mensaje: “Por lenguona. Sigue tu gobernador”, lo firmaba “el 80”.

Ninguno de los autores de su asesinato –materiales e intelectuales- ha sido aprehendido.

Rodrigo Coronel

Rodrigo Coronel

Periodista y politólogo. Es Licenciado en Ciencia Política por la Universidad Autónoma Metropolitana (Medalla al mérito universitario 2015, por mejor promedio de la generación). Maestrante en Periodismo Político en la Escuela “Carlos Septién García”. Ha escrito en medio digitales e impresos, como columnista y reportero, sobre temas políticos, económicos y culturales. Es conductor radiofónico, desde hace 5 años, en los 94.1 de FM, UAM Radio.