Informar en México, los muertos: Javier Valdez Informar en México, los muertos: Javier Valdez
Es la noche del periodismo. En lo que va del 2017, siete periodistas fueron asesinados, silenciados. De los responsables no se sabe mucho. O... Informar en México, los muertos: Javier Valdez

Es la noche del periodismo. En lo que va del 2017, siete periodistas fueron asesinados, silenciados. De los responsables no se sabe mucho. O quizá sí. Los mató la Corrupción y la Impunidad –así, con mayúsculas-, los grandes males que se abaten amenazantes sobre el rostro enlutado que es México. Siete periodistas que fueron asesinados porque sí, porque se puede.

En la cauda de sangre y fuego, las autoridades, a la zaga, se parapetan en un muro infranqueable de lugares comunes y buenos deseos.

 No son un número. Tampoco una estadística más para cartografiar la geografía de la barbarie. Hombres y mujeres. Madres y padres. Hijos e hijas. Tienen un nombre; una historia.

Aquí están.

Doce fueron las balas que sus asesinos dispararon. La inquina, un mensaje. Para Ríodoce, el semanario que Javier Valdez fundó hace 14 años, el aviso es claro, contundente: “quien ordenó el crimen pidió a los sicarios que se aseguraran del objetivo”.

Jesús Javier Valdez Cárdenas comenzó en el periodismo hacia 1990. A sus 27 años ejercía de reportero para el canal 3, en Culiacán, Sinaloa, donde nació el 14 de abril de 1967. Multipremiado, el periodista recibió el “Premio Sinaloa de Periodismo” en 1998; más tarde, en el 2011, el Comité para la Protección de Periodistas le otorgó el “Premio Internacional para la Protección de Periodistas”. En el 2014, a él y a Ríodoce les fue concedido el PEN Club a la excelencia editorial.

Horizontum. Informar en México, los muertos: Javier Valdez

Su obra fue, como en todo escritor, el compendio de sus obsesiones y pesadillas: el narco. El fenómeno omnisciente que sumió a su comunidad en el asfixiante humo de la pólvora detonada por los sicarios. Casi todos “batos” jóvenes, de 13 a 23 años. A ellos dedicó Los morros del narco (Aguilar, 2011).

Valdez también posó la mirada en los otros, los marginales, los olvidados. Sobre los Huérfanos del narco (Aguilar, 2015) el periodista avizoró, quizá, la consecuencia más urgente del ciclo de violencia que tiñó las páginas de la prensa. ¿Dónde quedan ellos?, ¿cuál es el futuro para los cientos de miles que las balas dejaron sin un presente estable?, ¿dónde está su futuro? ¿Acaso tienen uno?, se preguntó el reportero.

Periodista incómodo, reportero implacable, las realidades de su labor diaria eran expuestas sin concesiones. En Levantones (Aguilar, 2012), Valdez hurgó en los dolorosos recuerdos que dejaron los secuestros de decenas de personas que fueron tragadas por la violencia ciega e implacable del narcotráfico.

Si el periodismo es enfocar, sin anestesia, las miserias de nuestro entorno, Valdez no tuvo empacho en ejercerlo. Mirarse en el espejo tampoco le fue ajeno. Su última obra, Narcoperiodismo (Aguilar, 2016), es prueba de ello. En sus hojas, el reportero da cuenta del tortuoso papel que al periodismo le toca ejercer en un ambiente lacerado por la violencia sistémica del crimen organizado. ¿Qué medios tenemos?, ¿cómo se enfrentan al monstruo del “narco”?, ¿a quién sirven?, ¿cómo se reportea con una pistola en la nuca?, son algunas de las preguntas que el libro responde.

Horizontum. Informar en México, los muertos: Javier Valdez

“No hablamos solo de narcotráfico, una de nuestras acechanzas más feroces. Hablamos también de cómo nos acecha el gobierno. De cómo vivimos en una redacción infiltrada por el narco, al lado de algún compañero en quien no puedes confiar porque quizá sea el que pasa informes al gobierno o los delincuentes”, dijo Valdez sobre su libro en entrevista para La Jornada, diario del que era corresponsal en Sinaloa.

El cuerpo de Javier Valdez quedó tendido en el caluroso mediodía sinaloense. Antes, en la mañana, trabajaba en la redacción de su periódico, Ríodoce. Los gatilleros robaron su vehículo. Poco después fue hallado, por la policía, con el motor encendido. La computadora y el celular del reportero desaparecieron.

El 25 de marzo, desde Twitter, Javier Valdez escribió a propósito del asesinato en Chihuahua de Miroslava Breach: “A Miroslava la mataron por lengua larga. Que nos maten a todos, si esa es la condena de muerte por reportear este infierno. No al silencio”.

No al silencio.

Rodrigo Coronel

Rodrigo Coronel

Periodista y politólogo. Es Licenciado en Ciencia Política por la Universidad Autónoma Metropolitana (Medalla al mérito universitario 2015, por mejor promedio de la generación). Maestrante en Periodismo Político en la Escuela “Carlos Septién García”. Ha escrito en medio digitales e impresos, como columnista y reportero, sobre temas políticos, económicos y culturales. Es conductor radiofónico, desde hace 5 años, en los 94.1 de FM, UAM Radio.