Gabriela de los Peines, pasión flamenca Gabriela de los Peines, pasión flamenca
Confesiones de la coreógrafa y bailadora sevillana de gira por el país con su espectáculo Flamencuras y su proyecto alternativo Sueño del Gallo Rojo Gabriela de los Peines, pasión flamenca

Confesiones de la coreógrafa y bailaora sevillana de gira por el país con su espectáculo Flamencura y su proyecto alternativo Sueño del Gallo Rojo

Para la bailaora Gabriela de los Peines el flamenco es entrega total. Una energía que se alimenta de lo que da y recibe. “Te exige toda tu pasión, tu tiempo, pero también te da mucha riqueza en el alma, en los sentidos”, dice en un pequeño camerino del cine Tonalá, en la colonia Roma de la Ciudad de México, mientras se prepara para la función de la noche. La última de su personalísimo Sueño del Gallo Rojo.

Come y responde las preguntas a la vez. No lleva nada de maquillaje. El pelo recién lavado. Viste una sencilla blusa blanca y un pantalón oscuro de talle alto. En ese instante es simplemente Gabriela Rodríguez, coreógrafa y bailaora sevillana, de sangre fraco-mexicana. Cuenta de su espectáculo nocturno. Un reto experimental, “de abrir las fronteras, los límites de varias disciplinas, más allá del flamenco. Me arriesgo a que la gente cuestione, que perciba otras formas”, señala.

Gabriela de los Peines, pasión flamencaLuego habla de su gira Flamencura, con la que se ha estado presentado en México y Estados Unidos, junto a seis músicos. Inevitablemente la imagino con sus peinetas, mantoncillo y vestido de lunares y volantes. Visualizo su baile sobre el escenario. En ese instante es simplemente, Gabriela de los Peines.

Ahí está, moviendo lentamente el cuerpo, ondulando brazos y cintura.  Escucho su taconeo. “El flamenco tiene mucha historia genética, mucha raza, mucha energía social y colectiva. Todo eso me vibra. Yo me identifico con esa música tan antigua, tan racial. Es un baile de toda entrega”.

Observo sus giros. El mantón rojo vuela por los aires y se enrosca sobre sus brazos y hombros. Destila pasión, furia, ritmo, fuerza. Late la música en cada músculo.  “Yo creo que sí hay mucha afición en México por este baile. Existe mucha cercanía entre España y los países latinos para entender y sentir el flamenco. Sin embargo, creo que falta mucha labor de popularizar, que llegue a más gente, que sea más accesible”.

Gabriela taconea y sus brazos definen el sonido de sus zapatos. Retumba los tacones con madera de palo santo, la misma con las que están hechas las guitarras flamencas. Ahí están todos los sentimientos a flor de piel, baila su historia y la de la humanidad. “A mi me encantan todas las disciplinas: la danza, el teatro, las artes plásticas y visuales, pero en el flamenco hay algo que me llegó a identificar con mi esencia, persona, con mi genética e historia familiar y personal. Encuentro también poder ser músico. Más que intérprete de movimientos,  te conviertes en músico. Esa parte musical a mí me ha atrapado absolutamente”.

El escenario a oscuras. Se escucha un cante jondo. Del horizonte penando vengo hermano/rezando voy al Sacromonte/donde hasta los gitanos saben quien soy

La música hiere el alma. Gabriela paralizada. El cantor hipnotiza. ¡Cómo te extraño! /motín de la razón, soledad sonora. / Cincuenta años, /algunos más que yo cumplirías ahora. /Hondura en vena, cura de hierbabuena/galope inerte. /Patera hundida, viva la mala vida, /muera la muerte, muera la muerte. /Del horizonte penando vengo hermano/rezando voy al Sacromonte/donde hasta los gitanos saben quién soy…

Gabriela de los Peines, pasión flamenca“Mi primera inspiración fueron los representantes antiguos del baile, la música y el cante flamenco. Gente que de la nada comenzaron a reinventar, a crear muchas de las cosas que hoy en día conocemos. Por ejemplo la Niña de los Peines. También cantaores como Chocolate, Camarón de la Isla. Los antiguos fueron los primeros que me provocaron. Igual los que han ido perfeccionando la técnica.  El flamenco espontáneo se ha ido profesionalizando muchísimo. Admiro mucho lo que hizo Paco de Lucía o Carmen Amaya, una de las primeras mujeres en llevar el flamenco al escenario de una forma muy contundente. Es un abanico muy grande de gente de las que yo intento aprender, de maestros antiguos y del presente. Incluso de compañeros de hoy, que son excelentes. Las nuevas generaciones van aportando, evolucionando”.

Gabriela se define sevillana de sangre y alma. “En Sevilla está todo el aire, el sabor y la entrega que exige este arte”, aunque está abierta a otras manifestaciones. “Voy  del flamenco tradicional hasta el arte de vanguardia. Yo me conformaría si los niños y niñas que hoy están aprendiendo se inspiraran en mi búsqueda, que no sintieran miedo de ir más allá de los códigos tradicionales. Busco realmente una comunicación con la gente, un entendimiento con la otra persona. Mi ser está ávido de expresarse, y anhelo que sirva para que otros sientan, se inspiren, entiendan y emprendan su propia búsqueda”.

Un cuerpo de mujer comienza a desvanecerse sobre el escenario. El taconeo se escucha leve y se va apagando junto con las luces. Un mantón rojo flota en el aire… ¡Olé, Gabriela de los Peine!

Gabriela de los Peines, pasión flamenca


Katia Monteagudo

Katia Monteagudo

Licenciada en Periodismo, de la Facultad de Comunicación de la Universidad de La Habana. Especializada en temas políticos, globales, económicos y sociales, y en el uso de técnicas narrativas, investigativas, manejo de las nuevas herramientas digitales para la búsqueda, procesamiento, publicación y distribución online de información, junto a la capacidad de articular comunidades a partir de estrategias comunicativas 2.0. Dominio de procesos de edición de medios impresos, digitales y en el fotoperiodismo.