¡F**K! Trump y Clinton empatan ¡F**K! Trump y Clinton empatan
Para Donald Trump, el Buró Federal de Investigaciones (FBI, por sus siglas en inglés) ha resultado, políticamente, mucho más efectivo que el propio Partido... ¡F**K! Trump y Clinton empatan

Para Donald Trump, el Buró Federal de Investigaciones (FBI, por sus siglas en inglés) ha resultado, políticamente, mucho más efectivo que el propio Partido Republicano, instituto político que lo postula a la presidencia de los Estados Unidos. Los recientes anuncios sobre una supuesta nueva investigación, en torno a algunos correos electrónicos vinculados a miembros del equipo más cercano a Hillary Clinton, han servido de eficaz aliciente para el resurgimiento de una campaña aparentemente fracasada, y como oportuno distractor para un candidato acusado de violencia sexual por, al menos, 12 mujeres.

 En efecto, hasta hace algunas semanas, el predominio de Clinton sobre Trump aparentaba ser incontrovertible; la distancia entre ambos candidatos parecía fincada en una sólida ventaja para la demócrata. Es más, los tres debates pasados habían demostrado –una vez más-, con absoluta claridad, el ínfimo nivel intelectual y político del neoyorquino; sus difusas intervenciones, sus deficientes elaboraciones y sus vulgares ataques, demostraban su inviabilidad como presidente del Estado más poderoso de occidente. Para conocer de su fracaso bastaba, pues, escucharlo departir sobre cualquier tema y convencerse de su desplome.

Sin embargo, luego de las revelaciones del FBI, Trump está prácticamente empatado con Clinton a menos de una semana de las elecciones.

¡F**K! Trump y Clinton empatan

De acuerdo con el más reciente sondeo, elaborado por la cadena de noticias ABC  y el diario The Washington Post –medio, por cierto, que respaldó públicamente a Clinton en sus aspiraciones presidenciales-, Trump, con el 45 por ciento,  se ubica a un punto porcentual de la demócrata, que registra el 46 por ciento de la intención de voto. En Florida, por ejemplo –estado vital para ganar las elecciones-, el portal especializado en encuestas, Real Clear Politics, le asigna a Trump una ventaja de .7 por ciento sobre Clinton. El golpe a la campaña de la ex secretaria de Estado ha resultado letal.

Mientras tanto, la actuación de James Comey, director del FBI, ha sido criticada tanto por demócratas como por republicanos. No es para menos. El oficioso celo con el que la oficina de Comey ha hecho pública información sobre una investigación abierta –algo que, según los lineamientos del Departamento de Justicia, está prohibido-, es, por decir lo menos, sospechoso. Aún más si atendemos a la oportunidad con que han salido a la luz las pesquisas que el FBI realizó alrededor del “perdón” que, el entonces presidente Bill Clinton, concedió a Marc Rich, un acaudalado empresario, dedicado al negocio de las materias primas, e influyente donante de las campañas demócratas.

El repentino protagonismo del FBI en estas elecciones, no pasó desapercibido para el principal encargado de la administración federal, incluidas las agencias de seguridad: Barack Obama. El aún presidente declaró, para el medio digital NowThisNews, lo siguiente: “Creo que hay una norma de que, cuando hay investigaciones, no actuamos con base a insinuaciones, y no actuamos con base a información incompleta y no actuamos con base a filtraciones. Actuamos basados en decisiones concretas”. Las declaraciones del commander in chief, criticando veladamente al director del FBI, revelan un soterrado conflicto en los laberínticos sótanos del poder estadounidense, y podrían anticipar un extraño giro –otro más- a uno de los procesos electorales más polémicos de la historia norteamericana.

 No eres tú (FBI), es Trump

Directa o indirectamente, veladamente o no, el FBI logró lo que ni el propio Trump pudo hacer en las últimas semanas: frenar la caída que su campaña registraba en diferentes encuestas. El momento para “transparentar” las investigaciones, tampoco pudo haber sido tan oportuno: a menos de una semana de que se celebren las elecciones.

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Si bien Trump parecía condenado al más rotundo y escandaloso fracaso, tal y como lo demostraron las continuas crisis mediáticas que sufrió su campaña –las constantes acusaciones de agresión sexual explican una parte de su desfondamiento-, habrá que reconocer, también, que logró cosechar un electorado particularmente fiel a su candidatura y exabruptos.

Baste ver el comportamiento de las encuestas; el nivel de votación que Trump mantuvo durante los momentos más críticos de su delirante aventura, nunca descendieron más allá del 40 o 35 por ciento. Un muy respetable –más bien temible- margen de apoyo para un candidato que llamó “violadores” a los mexicanos inmigrantes, que fue exhibido como un misógino, que ha demostrado una y otra vez su absoluta ignorancia en temas de política internacional, un sujeto, en fin, que ha resultado ser un completo “imbécil”, de acuerdo con la terminología acuñada por el filósofo estadounidense Aaron James.

Como fuera, el próximo 8 de noviembre conoceremos el desenlace de un proceso electoral, que sirvió de revulsivo para entrever las furiosas contradicciones que cruzan a una sociedad como la norteamericana. Hasta entonces, nada está dicho.

Rodrigo Coronel

Rodrigo Coronel

Periodista y politólogo. Es Licenciado en Ciencia Política por la Universidad Autónoma Metropolitana (Medalla al mérito universitario 2015, por mejor promedio de la generación). Maestrante en Periodismo Político en la Escuela “Carlos Septién García”. Ha escrito en medio digitales e impresos, como columnista y reportero, sobre temas políticos, económicos y culturales. Es conductor radiofónico, desde hace 5 años, en los 94.1 de FM, UAM Radio.