Fábula del alfabeto y las trompetas anti Trump Fábula del alfabeto y las trompetas anti Trump
Un mal día de un innombrable año, un Señor Poderoso y Rubio como el oro despertó malhumorado como lo hacía a diario y tuvo... Fábula del alfabeto y las trompetas anti Trump

Un mal día de un innombrable año, un Señor Poderoso y Rubio como el oro despertó malhumorado como lo hacía a diario y tuvo de inmediato un capricho más de los que acostumbraba a tener: –que no entren en mis dominios palabras foráneas; ésas, que se queden en su tierra y no vengan aquí a contaminar nuestra emérita lengua. –Acto seguido mandó a sus sabios lingüistas a trabajar, y al cabo de unos minutos estos comparecieron con sus resultados:

–Poderoso y Bello Señor Rubio–expusieron sin mirarlo a la cara, pues estaba prohibido. –Hemos revisado y estudiado a fondo nuestro sagrado Alfabeto y la conclusión es la siguiente: hay una letra infiltrada, la llaman EÑE, y es pequeña, oscura y fea, lleva una gorra retorcida, además es impronunciable e inútil–.

–¡Mátenla!, –ordenó el Señor Poderoso.

–No podemos hacer eso, –respondieron los sabios. –¡El resto de las letras se revelarían!

–¡Entonces ya mismo levanten un muro Mayúsculo para que no entren más, un muro Mayúsculo de sólidas e impenetrables letras!

Y de inmediato se publicó el decreto pertinente prohibiéndole la entrada a  las demás Ñ.

El caso es que esta letra de la gorrita vivía desde hacía muchos años en el alfabeto y era muy amiga de una letra inglesa, formada por siamesas de estirpe anglosajona, llamada DOBLE V, y unas y otras llevaban toda la vida visitándose, como buenas comadres lingüísticas.

La Ñ acostumbraba a llevar tortilla y la W pastel de manzana, cada vez que se juntaban, y tomaban el té o bien un café, y a veces se atrevían con una cervecita, mientras hablaban de sus asuntos, porque toda una vida de amistad da para mucho.

El día que alzaron el muro Mayúsculo la Ñ estaba en casa de W, y ante el temor al posible destierro y aislamiento, la W le propuso a su amiga:

–Y si te cambiaras el nombre por “Enie”, o mejor “Henie”, que suena más anglosajón–. Y a ambas les dio la risa.

Pero no, no era cuestión de cambiar de identidad, tampoco estaban dispuestas a perder la amistad, así que fraguaron un plan: acudieron al mercado de pulgas, y tras mucho rebuscar entre trastos y antigüedades, dieron con un par de trompetas antiguas de bronce, el dueño del puesto les aseguró que eran las mismísimas trompetas de Jericó, las auténticas.

Cuando bajó el sol se acercaron al pie del muro Mayúsculo, lo miraron y palparon por todos lados comprobando que estaba hecho de letras inofensivas, pero dispuestas en un orden perverso formando palabras tales como odio, envidia, miedo, soberbia, maldad, etc., y a su vez estas palabras plasmaban frases injuriosas, llenas de rabia e insultos.

Se miraron la una a la otra con complicidad y tranquilamente comenzaron a soplar las viejas trompetas, cada vez con mayor intensidad y el muro Mayúsculo empezó a temblar como una hoja, como muerto de frío, y se vino abajo estruendosamente hasta que sólo quedó un puñado de letras en pie formando dos palabas hermanas, una castellana, otra inglesa: LIBERTAD/FREEDOM.

©Norberto Luis Romero,  Köln, 2017

Norberto Luis Romero

Norberto Luis Romero

Escritor argentino