Fabián Chairez, o la feminidad en lo macho Fabián Chairez, o la feminidad en lo macho
Fabián Chairez es un joven artista de 29 años, originario de Chiapas, que llegó hace casi un lustro a la Ciudad de México. Se... Fabián Chairez, o la feminidad en lo macho

Fabián Chairez es un joven artista de 29 años, originario de Chiapas, que llegó hace casi un lustro a la Ciudad de México. Se expresa mediante la pintura figurativa, con la que busca hacer una deconstrucción de los paradigmas nacionales sobre la masculinidad, feminidad y raza, y la forma en que la sociedad mexicana interactúa con estas imágenes.

Esto comenzó a interesarle a partir de un proyecto que realizó durante sus días universitarios, cuyo desenlace fue el que él se vistiera de mujer. Este acto performático hizo que se cuestionara la forma y las concepciones existentes sobre género, y que se adentrara al mundo de las drag queens mexicanas.

Fabián Chairez, o la feminidad en lo macho

-¿Por qué iniciaste con lo drag?
-Cuando estaba en la universidad hice un proyecto llamado Corazón de quinceañera. Allí mostraba estereotipos de masculinidad, vestidos con trajes de XV años. Este proyecto abordaba la máscara de la concepción de masculino y para hacerlo me caractericé con varias de las imágenes violentas del macho que tiene la sociedad para ver cómo la gente reaccionaba e interactuaba conmigo.

-¿Qué encontraste?
-Fue interesante. Me fue mejor con el ranchero. Creo porque esta imagen es la más adorada y representativa de los mexicanos. Para terminar el proyecto decidí vestirme de chica para ver qué pasaba con el polo opuesto. Esa fue la primera vez que salí a la calle vestido de mujer. Me llevé bastante sorpresas: no encontré reacciones tan violentas hacia mí, esperaba que alguien me gritara algo o me empujara, pero sólo sentí acoso por parte de extraños, en el sentido de que me decían que si necesitaba ayuda, que si quería un ride y los taxistas se paraban junto a mí para ver si los abordaba. Ahí descubrí, estando vestido de chica, que te vuelves completamente vulnerable a los ojos de los demás. A partir de entonces, comencé a cuestionarme aspectos sobre el género: qué es ser hombre, qué significa ser mujer y como interactuamos con estas imágenes en nuestra vida.

Eso fue definitorio para tu obra
-A partir de ahí, en mis otros proyectos comencé a trabajar con las expresiones atípicas de la representación del cuerpo masculino. Eso sí, siempre me he enfocado más en la pintura, que en otro género, porque siento que con ésta puedo exaltar más las cosas, meter más de mi experiencia personal y enfatizar más la cuestión de la expresión del cuerpo. También es una forma de encontrar referentes pictóricos que me representen, porque afuera estamos llenos de Superman, rancheros y gente blanca incluso.

“Todo el arte es autorreferencial. Crecí con la imagen de la familia, con el macho ranchero. Lo que hago es no atacar este símbolo sino darle la vuelta con contexto y retar al espectador diciéndole: “el hecho de que sea ya femenino ¿eso lo demerita?, ¿lo femenino se vuelve un insulto?”. Pongo a estos personajes en situaciones que juegan con la doble moral o la concepción de lo femenino; yo no le veo nada agresivo a pintar a un charro desnudo en una pose muy sinuosa sobre un caballo”.

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También tocas la cuestión racial
-Sí, porque si eres joto, vestido, femenino y moreno, todavía te va a ir peor. Justo la sociedad, y la población gay sobre todo, tiene ese punto máximo de respeto a los gays masculinos y blancos que cumplen con las normas sociales. Por eso trato de crear esos personajes, que no veo en mi cotidiano, para sentirme identificado.

“También hago una deconstrucción de los paradigmas nacionales de la masculinidad, como son El Santo y Zapata. Lo interesante de estos es que son ficticios y son ideas que nuestra sociedad ha ido construyendo y que los medios han salido a manipular para lucrar. Y trato de hacerlo de una forma lúdica y relajada”.

-¿Cómo lo resuelves técnicamente?
-Trato de acercarme a un público que no esté familiarizado con el arte, gente que está acostumbrada a ver la televisión. La cuestión técnica ha sido una forma de abordar los temas que trabajo, pero a un tiempo distinto, creo que el óleo me da las posibilidades de pensar lentamente lo que estoy trabajando, cómo voy a estructurar la obra y ver qué elementos le voy a poner para tener un resultado armonioso.

-¿Haz tenido malas experiencias cuando andas drag?
-Para nada. Cuando ando en la calle vestido de chica, causo admiración o miedo. Creo que salir a la calle y ver a alguien de dos metros en tacones y guapísima, impacta mucho. Pocas veces he recibido insultos, más bien como chico al manifestar mi afecto a otros hombres es cuando sí me han agredido.

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-¿Cómo se diferencia la escena drag de Chiapas con la de la CDMX?
-En Tuxtla, la escena drag no se conoce como tal, por lo que yo la llamaría como “escena travesti”, pues está más dirigida al querer emular a una mujer tal cual, sin afán de querer exagerar ni caricaturizar el personaje. La escena drag de la CDMX está muy permeada por la televisión gringa, con RuPaul.

“Acá es interesante ver la propuesta que se ha generado, cómo lo que es gringo es legítimo, por lo que está permitido apropiárselo; ver cómo las chicas de la escena copian el slang de lo que ven en RuPaul y las otras grandes drags que están en las redes. Por eso no puedo decir que existe una propuesta local fuerte, y eso que tenemos bastante material”.

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-¿Actualmente en qué trabajas?
-Ahora justo estoy trabajando con la máscara de luchador, que es otro ícono nacional y tema de referente a un personaje híper masculino. Estoy trabajando con la máscara como metáfora de lo varonil y el machismo. Es una serie en la que construyo escenas un tanto cinematográficas, donde los personajes usan la máscara mientras interactúan con gente que se sale de los paradigmas de la masculinidad y femineidad

“Actualmente se han presentado muchas cosas a nivel social que ayudan a entender un poco más sobre la identidad de género y de la expresión. Con mi trabajo simplemente busco encontrar esas ideas y apoyar a las manifestaciones que difieren de lo socialmente establecido. Abogar por la libertad del cuerpo”.

****Para ver más de su obra visita:
facebook.com/chairez.art/
Instagram: @fabian_chairez

 


Raúl Campos

Raúl Campos

Raúl Campos (Ciudad de México, 1992) Periodista cultural y fotógrafo documental (con licencia). Decidió adentrarse a estos medios por tres razones: 1. Cuando niño le regalaron una cámara fiestera desechable de instantáneas (eso me traumó). 2. Por su afinidad para escuchar y contar historias (quizás sirvió de algo). 3. Por querer entrarle al negocio familiar (ni hablar). Su trabajo se ha publicado en Revista Yaconic, Milenio Diario, Milenio Dominical y recientemente en algunas publicaciones de Editorial Notmusa y Horizontum. Asegura ser pionero del "Periodismo Kitsch".