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El único cubano incluido en la lista Bogotá 39, que reúne a los mejores escritores de ficción de América Latina menores En la tribu de Carlos Manuel

El único cubano incluido en la lista Bogotá 39, que reúne a los mejores escritores de ficción de América Latina menores de 40 años, presenta en México su nuevo libro La Tribu. Retratos de Cuba, con la editorial Sexto Piso

La Tribu. Retratos de Cuba (Sexto Piso, 2017), de Carlos Manuel Álvarez Rodríguez, más que la fotografía en primer plano de su natal isla, resulta una inmersión arriesgada a las profundidades poco exploradas de la realidad cubana, a través de varios perfiles, en el contexto de tres importantes años para la historia reciente de esa tierra caribeña. El 2013, cuando el gobierno decidió modificar su ley migratoria, vigente desde hacía más de 50 años. El 2015, cuando se restablecieron las relaciones diplomáticas con Estados Unidos y Obama visita a la Isla, y el 2016, cuando fallece el líder histórico Fidel Castro. En ese tiempo comienza una “rara” y lenta transición hacia un período, aún indefinido y poco claro, que el autor refiere como la mezcla entre el “autoritarismo comunista, subdesarrollo tropical y capitalismo primitivo”, citando a un colega amigo.

Horizontum. En la tribu de Carlos Manuel

Según el reconocido periodista estadounidense Jon Lee Anderson, “si uno quiere a Cuba -o si es cubano, y lo lleva en su sangre- habrá que leer La Tribu…, porque hay algo de magia en estas páginas. Pero no es una magia inventada. Acá está la Cuba que existe de verdad. Acá está la Cuba que perdura, la querida, la triste y la aborrecida, la de los versos de boleros y ahora de reggaeton, la que es para siempre, se quiera o no.”

Leila Guerriero, destacada escritora y periodista argentina, considera que en este libro también “se mezclan un extraño dandysmo caribeño y una sensibilidad que nunca cae en la sensiblería, con una voz autoral cargada de recursos, en la que se percibe un manejo desenfadado y rotundo de la lengua española. Esa capacidad de unir mirada, contenido y forma en un solo haz de calidad altísima lo transforman en uno de los mejores periodistas del continente”.

Horizontum. En la tribu de Carlos ManuelA Carlos Manuel lo he leído desde que publicó su primera crónica, siendo aún estudiante de Periodismo. Tuve la suerte de conocerlo por compartir los mismos estudios que mi hijo. Recuerdo que hablaba de su natal Matanzas. Había ganado un concurso y el premio resultó la publicación del texto. Aquel escrito puede que haya sido, sin imaginarlo creo, la génesis de esa pasión por Cuba, que lo ha convertido, con apenas 27 años, en uno de sus más potentes cronistas. El mejor de su generación, aunque sé que es compulsivo e inconforme con lo que escribe y que lee mucho más de lo que come. Apenas nada. Odia la cebolla y los granos de frijoles. Le encanta bailar casino, el deporte (la pelota sobre todo) y es poco dado a la tecnología y las redes sociales, aunque tiene un perfil en Facebook, como buen millennials.

Cualquiera diría que resulta fácil escribir del propio país. Les aseguro, en Cuba nada lo es. Mucho menos cuando se decide relatar lo que ahora sucede. Hablar de la Isla siempre supone un gran reto. No hay nacido allí que no crea que su verdad es la ÚNICA. Deliberadamente en mayúscula. El cubano sabe hasta dónde el jején puso el huevo, como asegura uno de sus refranes. No importa donde vivamos, en Alaska, Australia, París, Miami o México, Cuba será siempre la mayor de nuestras obsesiones. La pensamos y repensamos constantemente. Incluidos aquellos que le quitaron todo en los 60, y dicen aborrecerla, y los muchos que allí sobreviven con lo mínimo, y también dicen aborrecerla.

Por eso, La tribu… es también la Cuba de Carlos Manuel; sobre todo, la tierra que desata indefinidas sensaciones entre la pasión y el dolor, el  amor y el odio. El país que se erige desde sus contradicciones y absurdos. Allí todo está en los extremos. Y el autor lo sabe desde que se propuso buscar las caras menos difundidas, bajo la monocorde lírica de los medios oficiales de prensa. Tampoco deja pasar la oportunidad de hacer su reporte personal sobre los supuestos últimos días de la “gloriosa e invencible Revolución cubana”, por lo que escoge muy bien las historias de sus protagonistas para contar ese posible final y las herramientas del periodismo narrativo para diseccionar a cada uno de sus testimoniantes, sin los adjetivos gloriosos de la vieja prosa socialista.

“Son textos que publiqué en diferentes espacios, los rescaté y los reuní en este libro con otros inéditos. Son crónicas que hacen un viaje por diversas circunstancias de Cuba”, ha dicho. Pero ningún pedestal, por alto que fuera, sobrevive a la incisiva pluma de este joven escritor, nacido en las postrimerías de los años 80, cuando comenzaron a derrumbarse los grandes muros del otro lado del Atlántico.

En La Tribu…, el autor entrevista al pitcher José Ariel Contreras, deportista desertor, campeón olímpico y niño mimado de Fidel Castro, durante su visita a la tierra natal, luego de muchos años de tener prohibido retornar a la patria. También cuenta la vida del paramédico Reinaldo Villafranca Antigua, fallecido en la africana Sierra Leona, durante los días del letal Ébola. La crónica de Villafranca resulta una de las más polémicas. Presentar a un héroe internacionalista como un simple humano, incluida su orientación sexual gay, va más allá de cualquier límite permisible, además de que desmitifica el discurso oficial sobre las brigadas médicas que van a África, Centroamérica, Venezuela, Ecuador o Brasil.

Horizontum. En la tribu de Carlos Manuel

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¿Cuáles son las verdaderas motivaciones de los profesionales de la salud cubana cuando deciden enrolarse en esas misiones solidarias?, es una de las preguntas que trata responder el autor en el perfil de Villafranca, tan sólido como el del poeta autorecluido en su casa; el de la pareja que sobrevive en los basureros de La Habana; el del migrante que cruza nueve fronteras desde Ecuador, tras su sueño americano, y hasta el del histórico líder, el más peliagudo. Sobre todo por esa acuñada frase de: “Contra Fidel, ni en la pelota”. Buscar los matices del hombre que gobernó por casi 50 años a la Isla, instantáneamente coloca a cualquier cubano en la acera opuesta. Y de ahí no lo saca ni Dios. Esa es precisamente la última puerta que muchos no se atreven a traspasar. No obstante, Carlos Manuel, la pasó como si nada. Nunca más la ha cerrado, pero sin afiliarse a ninguno de los lados que contienden desde los extremos.

Toda esa narrativa, con prólogo del periodista y escritor argentino Martín Caparrós, llega ahora como primicia para los lectores mexicanos, en un texto donde nadie podrá sentirse ajeno al drama bien hilvanado de las 17 crónicas que conforman el libro, enmarcadas entre los años 2013-2016, cuando Cuba se volvió furor vintage y pasarela tropical del mundo. Fueron los días en que los Rolling Stone desembarcaron en La Habana, tras 50 años de espera por su concierto; cuando las anoréxicas Chanel tomaron por asalto el Paseo del Prado con modelos imposibles para un país de temperaturas asfixiantes; cuando Madonna recorrió el malecón sobre un híbrido Chevrolet rosa de los años 50; los Rápidos y Furiosos realizaron su desastrosa persecución, entre calles y casas habaneras en ruinas; el papa Francisco llegó a bendecir al país donde sólo se acuerdan de Dios cuando truena, y Obama al bajar de su Air Force One disparó, en pésimo español, el informal “asere qué bolá”.

Durante la reciente presentación de su libro en el Centro Horizontal, de la Ciudad de México, el autor reconoció que sus crónicas fueron escritas desde “su deseo expreso de deslindarse de lo negro y lo blanco para narrar los distintos matices de su país”, donde la política es el plato fuerte de cada día. Todos la transpiran, aunque la postura monolítica resulta otro de los muchos mitos que circulan sobre Cuba. Nadie es tan, tan, ni muy, muy, según nuestro decir.

“No hay manera de evitar el tema de la política”, asegura Carlos Manuel, catalogado como L’enfant terrible de la hornada más reciente de periodistas formados en la Isla, donde aún reside, contra vientos y mareas. También admite que “al mantener una mirada honesta sobre lo que ocurre en Cuba, resulta inevitable hablar del tema político”. “Siempre es esa pezuña negra que aparece en algún momento y nos determina”, confiesa.

Carlos Manuel se graduó de Periodista en la Universidad de La Habana, ha recibido el Premio Calendario por el libro de relatos La tarde de los sucesos definitivos y el Premio Iberoamericano de Crónica Nuevas Plumas. En 2016 fundó El Estornudo, revista cubana independiente, dedicada al periodismo narrativo. Ese mismo año, el programa Ochenteros, de la FIL de Guadalajara, lo reconoció como uno de los 20 autores latinoamericanos a tomar en cuenta entre los nacidos en la década de los 80s. Ha publicado regularmente en medios como The New York Times, BBC Mundo, Gatopardo, El Malpensante o Internazionale. Tiene una novela inédita, titulada Los caídos.

Horizontum. En la tribu de Carlos ManuelEl escritor Emiliano Monge, uno de los presentadores en México de La tribu…, junto a Felipe Restrepo, director de la revista Gatopardo, comentó que el autor revela un país desde la visión de sus actores menos conocidos. A su decir, puede que esta nueva entrega literaria ofrezca muchas lecturas o criterios encontrados y diversos. “Puede que, al ser descrito también en su texto, Carlos Manuel se convierta en un extranjero para las miradas de ciertos destinatarios. Pero, de acuerdo o no, son los juicios de un hombre ante un entorno que, como ha dicho, tiene muchas tonalidades, más allá de las distancias, la política o la fe”, resumió.

Para mí, que he leído todas sus crónicas desde la primera que hizo pública, éstas son un reto mayor para los que decimos ser periodistas cubanos. Escribir sobre las realidades de nuestra Isla ya no podrá ser diferente. Mientras afino mi pluma, creo que lo mejor es seguir a La tribu… de Carlos Manuel en esta apuesta por Cuba, el país que aún tenemos por hacer.


Katia Monteagudo

Katia Monteagudo

Licenciada en Periodismo, de la Facultad de Comunicación de la Universidad de La Habana. Especializada en temas políticos, globales, económicos y sociales, y en el uso de técnicas narrativas, investigativas, manejo de las nuevas herramientas digitales para la búsqueda, procesamiento, publicación y distribución online de información, junto a la capacidad de articular comunidades a partir de estrategias comunicativas 2.0. Dominio de procesos de edición de medios impresos, digitales y en el fotoperiodismo.