El tío Sam a través de la gráfica cubana El tío Sam a través de la gráfica cubana
A partir de que Fidel Castro se hizo con el poder de Cuba en 1959, cientos de carteles y vallas, antes publicitarias, comenzaron a... El tío Sam a través de la gráfica cubana

A partir de que Fidel Castro se hizo con el poder de Cuba en 1959, cientos de carteles y vallas, antes publicitarias, comenzaron a hacer despliegue de su postura hacia el enemigo principal de la Revolución: Estados Unidos con su potencia bélica e ideología imperialista. Alfons González Quesada, doctor del área de Documentación de la Universidad Autónoma de Barcelona, gesta desde 2003, año en que realizó su primer viaje académico a la isla, un riguroso trabajo de investigación y recuperación de las distintas imágenes con las que el exmandatario demostraba su monopolio sobre el discurso político e ideológico, con las que realiza una esquemática crónica gráfica de las vicisitudes que la nación caribeña ha vivido hasta nuestra época. El volúmen Mi tío no se llama Sam. Estados Unidos en la gráfica cubana (RM, 2017) es uno de los tantos proyectos que han surgido de su labor.

-¿Cómo fue tu primer viaje a la isla?

-Me llamó la atención el hecho de ver que no había publicidad comercial y que su lugar lo ocupaba una oferta amplísima de mensajes de carácter político y social. A partir de ahí vi que los inputs que me daba esa propaganda era la revolución, y a partir de ello surgió la idea de explicar el proceso revolucionario cubano a través de su gráfica mural; lo que eran las vallas, pues el cartel como tal había desaparecido desde los años noventa como consecuencia de la crisis económica.

“Tras ello, comencé a investigar al respecto y comencé a tener muchos viajes a Cuba, tanto por trabajo como de turista, todo ese tiempo fotografíe las vallas y logré contactar a los responsables de la editora del Partido Comunista de Cuba, entidad que diseña e instala todo esto”.

El tío Sam a través de la gráfica cubana

-¿El Partido te dio acceso a su archivo?

-Sí, lo pude consultar, digitalizar. Firmé con ellos un convenio de colaboración en el que, a cambio de yo poder acceder a este fondo, mi deber es divulgarlo, cosa que hecho en varios trabajos como en la exposición Valla, valla, Cuba y vallas y en este libro, Mi tío no se llama Sam, entre otros.

-¿Desde qué época se crea el archivo?

-Esas diapositivas tienen un fondo temporal que va desde finales de los años 60 hasta principios del 2000. Como muchas ya estaban deterioradas, me vi en la necesidad de restaurarlas. No obstante, es un material valioso, inédito, desconocido, un tesoro, un patrimonio olvidado.

-¿Cómo era el contexto sociopolítico en que se popularizó esta gráfica?

-Si te refieres a la gráfica relacionada con el vínculo entre Cuba y Estados Unidos, es un vínculo desde el origen de la Revolución. Ya sabemos todos que la Revolución cubana no fue bien recibida por Estados Unidos, lo cual derivó en conflicto por la actitud de estos últimos, al no respetar la situación política cubana, respaldada por el pueblo. Esto forzó a Cuba a una reacción que desembocó en cosas como el bloqueo. Esta gráfica habla de la relación existente entre ambos países, desde el inicio del conflicto, y se mantiene a la fecha y no desaparecerá; sin embargo, han existido altibajos en su producción, ejemplo de ello es que en el periodo de Carter el número de diseños disminuyó.

El tío Sam a través de la gráfica cubana

-¿Cuáles son los elementos gráficos de mayor empleo?

-El tío Sam precisamente es uno de los elementos más usados para representar a Estados Unidos, aunque también se emplean la bandera, el águila imperial, el dólar, la mención explícita de la CIA, rostros de presidentes, la época de Vietnam, la de Bush hijo, entre otros. El tratamiento de estos hechos, a través del discurso y la retórica, han pasado desde la ironía, el sarcasmo, el insulto y a la agresión visual.

“Ejemplo: hablar desde Cuba del Bloqueo se ha planteado como un hecho de agresión, de genocidio, como un ataque y ese había sido el discurso habitual de la gráfica, pero llega un momento, sobre todo en 2006, en el que el discurso cambia y la gráfica empieza a incorporar un discurso de cuantificación de la repercusión que tiene en el bienestar al nivel educación y sanidad. Esto hasta esa fecha era algo inusual, pues nunca se había hablado de las consecuencias del impacto económico.

“La gráfica mural se mueve a dos niveles: uno en el que intenta fortalecer y fijar en la conciencia de los cubanos una serie de valores, fechas y elementos que forman parte del imaginario de la Revolución, tales como recordar el 2 de diciembre que es el desembarco del Granma y el triunfo de la Revolución en enero del 59; el otro es la forma en que la gráfica se vuelve vocera de la coyuntura, por la que pasa Cuba en ciertos momentos, y que responde de manera inmediata con ideas muy concretas.

“También refleja cuál ha sido el papel que Estados Unidos ha jugado en otros puntos del planeta: denuncia la agresión en Panamá, a finales de los años 80; la agresión que sufrió Irak, en los años 2003 y 2004; el tratamiento de los prisioneros en Abu Ghraib y que luego llegan a Guantánamo”.

El tío Sam a través de la gráfica cubana

-¿Se puede estudiar este archivo solamente desde una perspectiva gráfica y no politizada?

-Sí, pero sucede que hay un tipo de gráfica en la que lo único que hay es texto, entonces ese texto difícilmente es desvincularlo de la realidad que vive la isla; incluso, otra que sin en el contexto histórico y político es indescifrable. Sin embargo, al observar a nivel estilístico, en los años 60, hay una gran generación de diseñadores que provienen de la publicidad comercial y, en los 60 y 70, hay una creatividad brillante. Son verdaderas obras de arte.

-¿De qué forma cambia la gráfica cuando toma el poder Obama?

-Es cierto que se relaja hasta cierto punto, en algunos aspectos, ya no hay menciones a Estados Unidos como terrorista o como un país que lo ampara, ni de una nación genocida o criminal de guerra fuera de sus fronteras. Hay una serie de aspectos de la coyuntura, de la relación de los dos países, que desaparece con Obama y, lo más significativo, es que días antes de la toma de posesión de Obama desaparecieron todas las vallas que circundaban la Oficina de Intereses, la actual embajada de Estados Unidos en La Habana. Creo que es un “gesto” de distinción gráfica, un vamos eliminar ese elemento acusatorio y dar el beneficio de la duda al nuevo inquilino; pero significa que desapareciera de la gráfica el tratamiento del tema del bloqueo.

Raúl Campos

Raúl Campos

Raúl Campos (Ciudad de México, 1992) Periodista cultural y fotógrafo documental (con licencia). Decidió adentrarse a estos medios por tres razones: 1. Cuando niño le regalaron una cámara fiestera desechable de instantáneas (eso me traumó). 2. Por su afinidad para escuchar y contar historias (quizás sirvió de algo). 3. Por querer entrarle al negocio familiar (ni hablar). Su trabajo se ha publicado en Revista Yaconic, Milenio Diario, Milenio Dominical y recientemente en algunas publicaciones de Editorial Notmusa y Horizontum. Asegura ser pionero del "Periodismo Kitsch".