¿El retorno de la guerra fría?  ¿El retorno de la guerra fría?
Desde la columna pasada han sucedido muchos eventos alrededor del mundo y el escenario ha cambiado a favor de la actual administración estadounidense. Las...  ¿El retorno de la guerra fría?

Desde la columna pasada han sucedido muchos eventos alrededor del mundo y el escenario ha cambiado a favor de la actual administración estadounidense. Las declaraciones de Mike Flynn, la salida de Steve Bannon del círculo cercano del presidente de EE UU, la posible comparecencia ante el Senado de su asesor y yerno, Jared Kushner, sobre las filtraciones rusas, significaban un peligro real para que tomaran fuerza y eco las voces que pedían el inicio de un impeachment contra el mandato de Donald Trump.

Cuando el agua se acercaba peligrosamente a su cuello y su estrategia de poder suave comenzaba  a debilitarse, en la noche del 4 de abril pasado ocurrió un ataque con gas sarín en la provincia siria de Jan Sheijun, con el saldo de cien fallecidos y más de 400 personas heridas. La condena diplomática y pública mundiales no se hizo esperar. Después de un intento de institucionalizar una respuesta por medio del Consejo de Seguridad de la ONU -que no logró trascender gracias al veto ruso-,  cuatro días después del ataque químico, Donald Trump ordenó -sin anuncio previo y durante una cena de Estado con el presidente de China Xi JingPin- un ataque con 59 misiles Tomahawk contra la base siria en Shayrat, desde donde se decía que había venido el ataque con gas sarín.

Horizontum.  ¿El retorno de la guerra fría?

Estados Unidos por primera vez atacó unilateralmente a Siria y de inmediato se generó una ola de condena por parte del presidente ruso Vladimir Putin. Pero para Trump esa acción significaba “matar dos pájaros de un mismo tiro”. Por un lado dinamitaba los alegatos de su estrecha relación con el Kremlin (al menos por el momento) y por el otro una ganancia marginal en su poder duro hacia el exterior. Con sus Tomahawk  ganaba el reconocimiento de Turquía, de sus aliados y de la mayoría de los miembros permanentes y no permanentes del Consejo de Seguridad de la ONU, además de llevar el tema sirio al centro de la  agenda internacional y de la geopolítica contemporánea.

No satisfecho, el 13 de abril, Donald Trump vuelve ordenar otro bombardeo, el más grande que haya realizado Estados Unidos con armas no nucleares en su historia, con la bomba GBU-43 MOAB (Bomba de Aire de Explosión Masiva, por sus siglas en inglés), contra efectivos e infraestructura de ISIS en territorio de Afganistán. Con esta acción, la administración Trump reforzaba su poder duro a nivel internacional, mermaba la capacidad de ISIS y silenciaba las acusaciones del gobierno ruso del posible apoyo de EE UU a  los rebeldes sirios que apoyan al Estado Islámico.

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Con esa misma dinámica, el presidente Trump, ante un posible nuevo ensayo nuclear por parte de Corea del Norte, comenzó a presionar al gobierno de China para que influyera en su homólogo norcoreano  y a la vez ordenó el despliegue del portaaviones nuclear Carl Vinson hacia aguas de la península coreana, además de reforzar con dos portaaviones adicionales, luego del ensayo fracasado del lanzamiento de un ICBM por parte del gobierno norcoreano Kim Jong-un. Al tiempo, el  vicepresidente  Mike Pence en recorrido por la zona desmilitarizada en la frontera entre ambas Coreas aseguró: “Se terminó la paciencia estratégica que se tenía hacia Corea del Norte, no pongan a prueba al ejército de los Estados Unidos”.  Y Corea del Norte, volvió al centro de atención mundial.

Así como el Gobierno de Donald Trump ha tenido serios descalabros en cuestión de horas  y su poder suave fue seriamente afectado, a raíz de las acusaciones de la injerencia rusa en las elecciones que lo favorecieron, además de las derrotas políticas en decisiones de inmigración y política exterior, ahora ha logrado establecer una estrategia para consolidar su poder duro hacia exterior en cuestión de días, con los ataques a Siria y Afganistán y la respuesta a Corea del Norte. Trump logró establecer un poder duro sumamente agresivo y enfocado, el cual le ha rendido réditos tanto al exterior como al interior de los Estados Unidos y alejando la sombra de un posible impeachment a su mandato.

También comenzó un agresivo reacomodo de fuerzas con dos bloques en gestación bien marcados: Estados Unidos y sus aliados y Rusia y China, además de la posibilidad de restablecer las condiciones para el resurgimiento de un nuevo período de guerra fría. Aunque las próximas elecciones en Francia y Alemania podrían cambiar este ajedrez geopolítico por la aparición del neoproteccionismo, Donald Trump seguirá legitimando  a su administración en las mieles del poder duro, ante un nuevo reacomodo de las fuerzas a nivel internacional.


Diego Sanchez Campia

Diego Sanchez Campia

Soy Internacionalista por la FCPyS de la UNAM, especializado en Diplomacia Digital, con especial énfasis en Diplomacia en Redes Sociales.Actualmente tengo el proyecto Red México / México Sin Frontera (www.mexicosinfrontera.com) , que está enfocado en información en protección, asistencia consular y protección preventiva para mexicanos en el exterior por medio de redes sociales.He participado con publicaciones para Líderes Internacionales y Paradigmas (dependiente de Urbi et Orbi del ITAM).