El primer día del expresidente Peña Nieto El primer día del expresidente Peña Nieto
La mañana del dos diciembre del 2018, Enrique Peña Nieto comenzará su jornada sin ser presidente. Un día antes, en una ceremonia vacía y... El primer día del expresidente Peña Nieto

La mañana del dos diciembre del 2018, Enrique Peña Nieto comenzará su jornada sin ser presidente. Un día antes, en una ceremonia vacía y caduca para los códigos de nuestros días, el titular del ejecutivo saliente habrá depositado en las manos de quien resulte ganador en las elecciones presidenciales la mítica banda tricolor, símbolo y desvelo de muchos. Muy probablemente, de confirmarse la tendencia consignada en los más recientes ejercicios estadísticos, la persona que reciba la banda no será del partido del presidente. Es más, puede ser que quien la reciba sea un consagrado adversario del equipo presidencial. Y del presidente, naturalmente.

En efecto, la última encuesta del diario Reforma brinda pistas claras sobre la consolidación de la tendencia decreciente en la popularidad presidencial. Con el 12% de aprobación, y 86% de desaprobación, Enrique Peña Nieto es el presidente más impopular desde 1995, cuando se realizó el primer ejercicio estadístico al respecto.

El primer día del expresidente Peña Nieto

Por si fuera poco, su partido, el Revolucionario Institucional (PRI), se ubica ahora en el tercer lugar de preferencias en todo el país, con apenas el 17% de ciudadanos respaldándolo. Una importante caída respecto al mes pasado, diciembre del 2016, cuando registró una preferencia del 22%. Es decir, en menos de un mes, el partido en el poder perdió  5 puntos porcentuales.

Mientras el PRI y el presidente resienten con toda su crudeza el descrédito social, un partido y un personaje capitalizan la difícil coyuntura. El Movimiento de Regeneración Nacional (Morena), y su líder indiscutible, Andrés Manuel López Obrador, son ya punteros en el demandante camino hacia las próximas elecciones presidenciales. En menos de un mes, se desprende de la encuesta de Reforma, Morena sumó 5% de preferencias electorales al 22% que apenas el mes pasado ostentaba, hasta desbancar al Partido Acción Nacional (PAN), primer lugar en diciembre con el 27% de encuestados a su favor.

La debacle presidencial se cifra en dos expedientes particularmente sensibles al ánimo social. El primero de ellos corresponde al rubro económico, donde la conducción presidencial es valorada desfavorablemente por un 82% de los encuestados; la segunda toca a la trama del actual sexenio, el combate a la corrupción, materia en la que el presidente es calificado negativamente por el 81% de la población.

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Suele verificarse por la historia que, desde el sexenio de Luis Echeverría, las administraciones federales priistas culminan su periplo en el poder transidas de descrédito  y sumidas en cíclicas crisis económicas, de desenlace variable pero igualmente nocivo, en ocasiones, devastador.

En el mismo sentido de identificación histórica sobre ciertas tendencias inmanentes al priismo, es dable identificar que una vez encajadas tales crisis en el bamboleante comportamiento económico mexicano, las consecuencias de dicho proceso generan un ambiente político especialmente adverso a la continuación del dominio priista sobre el escenario nacional

Ahí están, como ejemplo, las complicadas coyunturas sociales y políticas que a la zaga de las crisis económicas fueron confeccionando la faz del anquilosado régimen político, y condicionando la participación efectiva de la oposición política. Al devastador final del sexenio echeverrista –de 1970 a 1976-, causante de una dura crisis económica y detonante de una intensa oleada de movilización social, el presidente José López Portillo respondió con una –en ese entonces- ambiciosa reforma política y electoral que otorgó un mayor juego político a la disidencia.

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Tras él, Miguel de la Madrid –presidente de 1982 a 1988- conocería de las consecuencias que trae aparejadas el costo político de las crisis económicas, con la fractura en el PRI y la creación del Frente Democrático Nacional, antecedente del Partido de la Revolución Democrática. Ernesto Zedillo, heredero en el poder de Carlos Salinas, supo de las repercusiones que una crisis económica mal gestionada –la de 1995- podría generar, cuando por primera vez en la historia, y bajo su administración, el PRI perdió en 1997 la mayoría legislativa en la Cámara de Diputados, preludiando su salida del poder, verificada, finalmente, en el año 2000.

Además de las constantes ya descritas, una tendencia en particular cruza inexorable la biografía de los expresidentes priistas: una suerte de muerte civil, originada por su vasto descrédito, ronda su vida política una vez abandonado el poder presidencial.

Luis Echeverría, por ejemplo, vive recluido, casi olvidado, en una casona del aristocrático barrio de San Gerónimo; López Portillo, hasta el día de su muerte, vivió en la discreción a que lo obligaba su fama marchita ante la sociedad mexicana. Con Miguel de la Madrid, en cambio, la grisura de su talante de alguna manera lo eximió de la vindicta pública; no así a su sucesor, Carlos Salinas, condenado sistemáticamente al fracaso de sus esfuerzos por revalidar su figura ante el pueblo mexicano. Ernesto Zedillo, por su parte y para mayores señas, vive al margen de la vida pública del país.

La mañana del dos diciembre del 2018, decíamos, Enrique Peña Nieto comenzará su jornada sin ser presidente. Muy probablemente, de continuar la tendencia a la baja en su popularidad, engrosará la lista de ex mandatarios devaluados y relegados a la inopia política; con un agravante más: el poder presidencial  -de confirmarse los datos en la mayoría de las encuestas-, lo habrá cedido a alguien que no es de su partido, ni de su antiguo equipo.

Con ello, es muy posible, se cumplirán dos inevitables constantes. Por un lado, se confirmará la debacle del final del sexenio; y por el otro, la debacle política del presidente.

Rodrigo Coronel

Rodrigo Coronel

Periodista y politólogo. Es Licenciado en Ciencia Política por la Universidad Autónoma Metropolitana (Medalla al mérito universitario 2015, por mejor promedio de la generación). Maestrante en Periodismo Político en la Escuela “Carlos Septién García”. Ha escrito en medio digitales e impresos, como columnista y reportero, sobre temas políticos, económicos y culturales. Es conductor radiofónico, desde hace 5 años, en los 94.1 de FM, UAM Radio.