El presidente se está quedando solo El presidente se está quedando solo
Enrique Peña Nieto acaba de incluir a sus características la de la soledad progresiva. En esta ocasión, el origen de su reciente condición es... El presidente se está quedando solo

Enrique Peña Nieto acaba de incluir a sus características la de la soledad progresiva. En esta ocasión, el origen de su reciente condición es un “acuerdo” pactado -elaborado sobre las rodillas- entre diversos protagonistas de la economía nacional. Se llama “Acuerdo para el Fortalecimiento Económico y la Protección de la Economía Familiar”. Un nombre, como se ve, rimbombante y específico.

El “acuerdo” procura ser la novedosa medida que responda a la cauda de protestas celebradas en todo el país, que desde el primer día del año se proponen  rescindir la decisión del aumento en el precio de las gasolinas. Al “acuerdo” de marras lo componen cuatro partes sustanciales: proteger la economía, fomentar las inversiones y el empleo, preservar la estabilidad económica, y preservar y fortalecer la cultura de la legalidad y el Estado de Derecho. Otros tantos compromisos de los sectores gubernamental, empresarial, obrero y campesino le conceden algún contenido.

En términos concretos, formales si se quiere, el “acuerdo” acusa cierta, llamémosle así, incomprensible brevedad y alarmante simpleza – el archivo apenas cuenta cuatro páginas: http://www.gob.mx/cms/uploads/attachment/file/179399/Acuerdo_para_el_Fortalecimiento_Econo_mico_y_la_Proteccio_n_de_la_Economi_a_Familiar.pdf-. No obstante la crispación social, y el poco halagüeño horizonte económico para el 2017, el documento presenta un innegable aire de improvisación y superficialidad; en su estructura se hallan contenidos poco más que buenos deseos, sujetos, como no podría ser diferente, a los vaivenes del voluntarismo. Un “acuerdo” cupular, pues, que sin mayores pretensiones de trascender real y objetivamente en términos sociales y de largo aliento, establece su funcionalidad en brindarle a la administración de Enrique Peña Nieto cierto crédito mediático por parecer activo frente a la crisis. Una medida prioritariamente cosmética.

No en balde la Confederación Patronal de la República Mexicana (Coparmex) se desistió de firmar dicho “acuerdo”, denunciando, además, la poca o nula premeditación en su conformación. Así lo manifestaron, por medio de un comunicado prensa difundido en la víspera: “Aunque el fin de semana se estuvieron discutiendo la estructura y contenido del documento, la propuesta final con el texto fue entregada por el Gobierno Federal a las 11:00 horas de este lunes 9 de enero, 2 horas antes de su firma pública”.

El presidente se está quedando solo

 Luego de ello, hicieron una crítica velada al mecanismo de actuación habitual del presente gobierno, que suele priorizar las medidas de relumbrón mediático antes que a la política misma: “Urge un acuerdo sí, pero es más importante que dicho acuerdo sea fruto de un verdadero y amplio consenso social, y no sólo sirva como estrategia de comunicación o imagen pública”.

Por lo demás, hacia el final de su comunicado –crítico, pero ponderado- un señalamiento salta a la vista para dejar en claro, desde ahora, la posición de la Coparmex respecto al “liderazgo” nacional: “Los mexicanos necesitan urgentemente un liderazgo que ponga la mirada en los temas relevantes, que con serenidad los afronte sin miedo, con cambios de fondo, que genere consensos sociales en todos los sectores. Que verdaderamente coloque a México como prioridad”. Al buen entendedor, pocas palabras, reza la conseja popular.

El rompimiento con el gobierno federal es evidente y ha escalado de la fría recepción ejecutada por la Coparmex a las políticas adoptadas por la administración peñista, al franco abandono de la posición presidencial, incluso a su confrontación.

De poco en poco, el presidente se ha enajenado el apoyo de importantes sectores sociales y de vitales círculos de decisión. Desde hace algún tiempo, particularmente desde el 2014, diversos escándalos –como la desaparición de 43 estudiantes en Iguala, Guerrero, o la “Casa Blanca” del presidente- fueron minando su popularidad de cara a la ciudadanía. La tendencia decreciente en su aceptación, que originó el torbellino mediático de esos días, se mantuvo vigente en mayor o menor medida, en correspondencia con diferentes coyunturas críticas a lo largo del sexenio.

El presidente se está quedando solo

En buena medida, el aislamiento presidencial –que se extiende, incluso, a ciertas franjas tradicionalistas y ortodoxas de su propio partido- encuentra su origen en la muy personalista manera en que Enrique Peña Nieto ejerce y entiende el poder. Así, la tripulación que le acompaña en las críticas decisiones –a veces desafortunadas- que ha tomado, se reduce a un puñado de políticos que le acompañan en su carrera desde los días felices en que administraba el Estado de México como un feudo privado y restringido al público.

Más que un error, el aislamiento latente del presidente parece, llegado el tiempo, una circunstancia anhelada y promovida por él mismo. El problema –crítico en verdad- es que en la soledad se gobierna mal, y eso, cuando no gobiernan el azar y las circunstancias. Como ahora.


Rodrigo Coronel

Rodrigo Coronel

Periodista y politólogo. Es Licenciado en Ciencia Política por la Universidad Autónoma Metropolitana (Medalla al mérito universitario 2015, por mejor promedio de la generación). Maestrante en Periodismo Político en la Escuela “Carlos Septién García”. Ha escrito en medio digitales e impresos, como columnista y reportero, sobre temas políticos, económicos y culturales. Es conductor radiofónico, desde hace 5 años, en los 94.1 de FM, UAM Radio.