El PRD se desmorona El PRD se desmorona
El otrora partido referente de la izquierda mexicana, el de la Revolución Democrática (PRD), vive sus horas más tristes. Agoniza. Una cauda de renuncias... El PRD se desmorona

El otrora partido referente de la izquierda mexicana, el de la Revolución Democrática (PRD), vive sus horas más tristes. Agoniza. Una cauda de renuncias de personajes clave sacude su estructura y lastima severamente su presencia institucional. Su proceso de descomposición no es nuevo, y las causas de su debacle no son desconocidas. El PRD se desmorona porque las banderas ideológicas y programáticas que alguna vez lo distinguieron las tomó un nuevo partido: el Movimiento de Regeneración Nacional (Morena). Su némesis política.

Aunque en los hechos el líder de la bancada perredista en el Senado de la República, Miguel Barbosa, no renunció a su militancia en el PRD, su apoyo a la eventual candidatura presidencial de Andrés Manuel López Obrador lo acercó más a la órbita de influencia de Morena que a la de su propio partido. Sin embargo, el viraje político de Barbosa no es único ni aislado. En realidad, parece la culminación de una lenta pero consistente desintegración del partido del sol azteca, protagonizada por otros tres senadores que consideraron oportuno abanderar las siglas del nuevo partido. Ellos son Mario Delgado, Zoé Robledo y Rabindranath Salazar, a los que se sumarían Lorena Cuéllar y Fidel Demédicis.

Horiziontum. Miguel Barbosa

Miguel Barbosa

Por otro lado, y anticipándose, quizá, a la catástrofe que vendría, los senadores Alejandro Encinas y Armando Ríos Piter reivindicaron su papel de independientes y, si bien no abandonaron la bancada perredista en el Senado, sí tomaron una considerable distancia respecto a su dirigencia.

La lenta y larga agonía del PRD tuvo un punto nodal tras las elecciones presidenciales del 2012. La tirante relación de su último candidato presidencial, el propio López Obrador, con la dirigencia perredista encarnada en la corriente interna de Nueva Izquierda –“Los Chuchos”, a mayores señas-, inauguró un imparable proceso de disolución política. La creación de Morena, verificada al calor de dicho conflicto, aceleró dicho proceso al colmar las franjas ideológicas que el PRD fue abandonando en su imparable camino hacia el centro político. Su entusiasta participación en el  “Pacto por México” –una iniciativa copular que conculcó las facultades deliberativas del Congreso de la Unión-, selló su camino en ese sentido.

Horiziontum. Alejandro Encinas

Alejandro Encinas

Particularmente significativa, en el trayecto de renuncias y debilitamiento que acompaña al PRD desde entonces, fue la renuncia de su creador, el ingeniero Cuauhtémoc Cárdenas, a sus filas. El golpe moral, más que político, fue innegable.

Sin embargo, más allá de lo mediáticamente impactante que resultan las renuncias de grandes personajes o de políticos en activo y con alguna influencia, una discreta sangría de militantes y simpatizantes, que ven en Morena un punto de llegada acorde a sus aspiraciones, acota aún más la presencia política del PRD. En realidad, más que de los individuos más visibles, la verdadera debacle se verifica en las erosionadas bases del perredismo.

De ser la primera fuerza política de las izquierdas, y de haber mantenido un control absoluto sobre la capital del país –apetitoso bastión por los recursos que de ahí se disponen -, el PRD proyecta su futuro sobre tres opciones: aliarse a Morena rumbo a las próximas elecciones presidenciales, y diluirse en el camino; hacerlo, por el contrario, con el Partido Acción Nacional (PAN), que lo desprecia; o presentar un candidato propio, con el inminente riesgo de anularse en vista de su débil presencia territorial.

Horiziontum. Andrés Manuel López Obrador

Andrés Manuel López Obrador

Así las cosas, el PRD tiene ante sí el riesgo real de perder finalmente su endeble carácter nacional y acotar su presencia a señalados enclaves regionales, cuyos liderazgos, en este caso los gobernadores de Tabasco, Michoacán, Morelos y el jefe de Gobierno de la Ciudad de México –que ni siquiera está formalmente afiliado al PRD-, más que por el partido, velarán por sus personalísimos intereses. En dicha ecuación, difícilmente podría incluirse a los gobernadores propuestos en colación por el PRD y el PAN. En su caso, la identificación ideológica y sus lealtades políticas están en otras latitudes. Un argumento más para afirmar la debacle perredista.

El PRD, como se ve, vive sus horas más tristes. Quizá la últimas.


Rodrigo Coronel

Rodrigo Coronel

Periodista y politólogo. Es Licenciado en Ciencia Política por la Universidad Autónoma Metropolitana (Medalla al mérito universitario 2015, por mejor promedio de la generación). Maestrante en Periodismo Político en la Escuela “Carlos Septién García”. Ha escrito en medio digitales e impresos, como columnista y reportero, sobre temas políticos, económicos y culturales. Es conductor radiofónico, desde hace 5 años, en los 94.1 de FM, UAM Radio.