El perro de Teresa El perro de Teresa
Teresa se imagina a sí misma dibujando pentagramas en el interior del hocico de su perro. El tacto con la lengua del cachorro disminuye... El perro de Teresa

Teresa se imagina a sí misma dibujando pentagramas en el interior del hocico de su perro. El tacto con la lengua del cachorro disminuye la vertical doliente de su desconcierto ante las desagradables manías de sus amantes. Amantes que graban con afiladas ideas pequeñas espirales que modelan estructuras dislocadas sobre su piel, como cincelando diminutos demonios libidinosos que esculpen sobre el sexo de Teresa palabras eróticas y lascivas.

A Teresa le gustan las espirales, porque las espirales añaden nuevos amantes a los círculos viciosos en los que normalmente cae cuando cree enamorarse. Pero le gustan más los remolinos, porque éstos configuran su sonrisa, sus gestos, porque elevan sus moléculas por encima del frío vacío que yace en su pecho.

Teresa tiene un perro. Un perro que sabe de espirales, remolinos y vórtices.

Se podría decir que el perro de Teresa devora todas las noches un dolor indescifrable que sabe a óxido y a miel, mientras lame tranquilamente los dedos de su dueña. Una deliciosa amargura parecida a la lejanía de años perdidos, a ramas aferradas, a troncos caídos. Surcan veloces, etéreos y efímeros los tormentos de Teresa sobre los colmillos del perro, como maniáticas esferas que flotan sobre abismos.


Julio César "Cuervo de Hojalata"

Julio César "Cuervo de Hojalata"

Aficionado del cine, de los libros, del teatro y del diseño. Escritor en tiempo libre.