El nuevo umbral mundial posible El nuevo umbral mundial posible
En las últimas semanas hemos visto un mayor volumen de notas, en medios tradicionales y digitales, sobre los hechos que están pasando en todas... El nuevo umbral mundial posible

En las últimas semanas hemos visto un mayor volumen de notas, en medios tradicionales y digitales, sobre los hechos que están pasando en todas las latitudes. Muchas aceleradas por las políticas emanadas del gobierno Trump.

El título a la columna de esta quincena nos obliga a una seria reflexión sobre  lo que está sucediendo alrededor del mundo, y que no sólo puede cambiar el ajedrez geopolítico de la comunidad internacional, sino que pueden tener repercusiones en distintas partes del planeta, incluido México.

Para poder analizar más a fondo lo que está sucediendo, es necesario destacar que no es algo reciente.  Este proceso lleva gestándose desde la denominada Primavera Árabe y las razones que dieron su origen, en el cual las redes sociales jugaron un papel determinante para viralizar la sangre que llevó a ese primer tuit, con origen en el centro del El Cairo, Egipto, desencadenar todo el proceso.

Esa sangre fue el descontento de la población hacia el actuar y mitocondrias de las instituciones contemporáneas y muchos gobiernos en el siglo XXI, lo cual fue el crisol del corazón “antiestablishment” que comenzó a bombear con mucha mayor fuerza, contando con internet y las redes sociales como medio idóneo para superar fronteras y llegar a todas las latitudes.

El nuevo umbral mundial posible

Hemos visto señales muy claras de ese sentimiento  “antiestablishment” y las formas en que se difunde, como en lo sucedido en el BREXIT, en el NO a la Paz en Colombia y las elecciones de los Estados Unidos.

En todos esos casos vimos el impacto que tuvo en el gobierno y sus políticas más medulares, forjando un neoproteccionismo, con clara influencia del ultranacionalismo en su población.

Ese sentimiento “antiestablishment” está generando un giro notorio hacia el neoproteccionismo ultranacionalista, que según va tomando fuerza, puede ser peligroso dentro de una noción democrática.

El peligro a la democracia recae en el sentido de un debate que ya se está llevando dentro de los Estados Unidos, y que en cierto momento, pero de forma más diluida, se dio dentro del Parlamento Británico, cuando se anunció el triunfo del BREXIT. Es decir, un debate sobre el equilibrio y la dinámica entre los poderes de la Unión. Ese debate, como es sabido, se hace ahora entre el gobierno de Donald Trump y el Poder Judicial del vecino país del norte sobre el tema del veto al ingreso de ciudadanos musulmanes de siete países de Medio Oriente y la suspensión temporal del ingreso de refugiados a territorio estadounidense. Un debate entre el alcance real de una Orden Ejecutiva presidencial, contra la legislación misma, Derechos Humanos y compromisos de Estados Unidos hacia el exterior.

Este ultranacionalismo emanado del “antiestablishment” y de una estrategia audazmente capitalizándolo en paradiplomacia pública y digital, por parte de Donald Trump para llegar a la Oficina Oval, es antecedente directo de ese debate al interior de Estados Unidos, enalteciendo muchas fibras antiinmigrantes, racistas, misóginas y de división interna que imperaban en un buen sector de la población, y se causaron directamente con la corriente de ese sentimiento, y encontraron puerto en las propias políticas de Estado desempeñadas por la Casa Blanca, que ellos mismos fortalecieron al lograr incorporarse en una plataforma política.

La génesis de ese debate está, al parecer, en todos los sentimientos que le dieron origen al “antiestablishment”,  y está mutando hacia todo lo contrario a los que ellos buscaban. Lejos de lograr mayores libertades, acceso civil a las decisiones de Estado, un pleno equilibrio entre poderes o gobiernos más democráticos, están logrando gobiernos con inclinación al totalitarismo, con un afán de aglutinación de poder duro, mediante facultades que rayan en los límites del Poder Ejecutivo y con un apetito voraz por una hiper legitimación, dentro de un contexto de “choque de civilizaciones”, con pivote en una ultraderecha (al menos en sus primeras acciones), políticas con clara filiación fascista, discriminatorias, incendiarias, divisorias y ultranacionalistas.

Hay en el horizonte tres elecciones que son fundamentales para vislumbrar el impulso de este sentimiento “antiestablisment”, que son las de Francia, Alemania y México. Sin dejar de destacar ampliamente la importancia fundamental del debate sobre el veto musulmán al interior de los Estados Unidos, donde no sólo la democracia está en juego, sino las células mismas de los Derechos Humanos y humanidad misma, por lo que en su conjunto, pudiera ser el umbral de un Nuevo Orden Mundial, ya que siempre debe de imperar la objetividad y el respeto de las personas, como un elemento primordial de un Estado, sobre el miedo mismo.


Diego Sanchez Campia

Diego Sanchez Campia

Soy Internacionalista por la FCPyS de la UNAM, especializado en Diplomacia Digital, con especial énfasis en Diplomacia en Redes Sociales.Actualmente tengo el proyecto Red México / México Sin Frontera (www.mexicosinfrontera.com) , que está enfocado en información en protección, asistencia consular y protección preventiva para mexicanos en el exterior por medio de redes sociales.He participado con publicaciones para Líderes Internacionales y Paradigmas (dependiente de Urbi et Orbi del ITAM).