El muro de Trump : el mayor símbolo de intolerancia e ignorancia El muro de Trump : el mayor símbolo de intolerancia e ignorancia
Para el momento en que escribía estas letras, el presidente de los Estados Unidos Donald J. Trump tenía un par de horas de haber... El muro de Trump : el mayor símbolo de intolerancia e ignorancia

Para el momento en que escribía estas letras, el presidente de los Estados Unidos Donald J. Trump tenía un par de horas de haber firmado una Orden Ejecutiva sobre Inmigración y Seguridad Fronteriza, que entre otros temas, plasma en papel y pone en marcha la planeación y construcción, de la que fue, su ciudad capital de su propuesta en su campaña electoral, es decir, la construcción del Muro en la frontera entre Estados Unidos y México con el cobro a México (destacando la ilegalidad de esta acción). En conjunto con su intención de renegociar el TLCAN (de imponer sus condiciones ciertamente), dinamitan la estrategia en política exterior hacia los Estados Unidos del presidente Enrique Peña Nieto recién salida del horno.

Es cierto que cada gobierno tiene las facultades de dictar las políticas y estrategias con el fin de garantizar su soberanía, la defensa de su territorio y establecer las directrices en Seguridad Nacional de acuerdo con sus propios intereses nacionales y la salud del Estado; sin embargo, a lo que no tiene derecho es que utilizando como bandera estas directrices, establezca una política exterior de agresión franca hacia otro Estado soberano, con el cual no sólo mantenía una política de “buena vecindad”, sino también ha sido un Estado aliado y su principal socio comercial, al cual no sólo ha insultado y denigrado su propia dignidad nacional, sino toma este daño como pivote de desarrollo de su propio capital político, tanto a nivel regional, multilateral y mundial.

El muro de Trump : el mayor símbolo de intolerancia e ignorancia

Es absolutamente necesario destacar, que el poder de los Estados Unidos dentro de su praxis más pura, se ha consolidado en base a acciones para concretar su Poder Duro a nivel internacional, durante los siglos XIX y XX (tanto en índole económico, político y militar), y en conjunto con su Poder Suave (su poder de atracción con núcleo de su “Sueño Americano” y  “American Way of Living”) en el siglo XX y en lo que va del XXI, ha logrado la hegemonía política, militar y económica a nivel internacional; sin embargo, con esta acción en particular, la intolerancia, el proteccionismo y su ultranacionalismo que ha impregnado las vísceras mismas de los Estados Unidos, busca consolidar su Poder Duro dando una estocada a su propio Poder Suave, lo cual no sólo es peligroso ante la coyuntura internacional actual de acuerdo con el paradigma multilateral imperante, sino significa un trombo en sus propias arterias, que a la postre, le ocasionará un daño irreversible a su propia hegemonía, a su propia promoción a la democracia en todas las latitudes, y a los mismos pilares que le dieron vida a los Estados Unidos desde su fundación.

La firma de esta Orden Ejecutiva que da vida al Muro, se dio prácticamente al mismo tiempo en el que el canciller mexicano Luis Videgaray y el secretario de Economía Ildefonso Guajardo se encontraban en la primera reunión oficial y de contacto de alto nivel en la Casa Blanca con funcionarios del nuevo gobierno de Estados Unidos, con el fin de establecer mecanismos para ver los pormenores de la negociación (o imposición dentro de su propia visión) del TLCAN y las semillas dentro de la relación entre ambos países. Coincido en lo que se ha publicado en diversos medios de comunicación nacionales e internacionales, en que esta acción simplemente fue un “portazo en la cara” a las aspiraciones mexicanas de mantener una relación respetuosa con la Oficina Oval; sin embargo, esta postura no le era desconocida a México, y a pesar de tener la leve ilusión de que se podría comenzar con el pie derecho el contacto y relación con la nueva administración, la realidad es que México debe de comenzar a prepararse con todos los instrumentos a su alcance en materia diplomática, económica y política a su alcance, y de igual forma, llevar a la vida y a la acción el decálogo de política exterior con plena identidad y naturaleza diversificada que anunció el Ejecutivo Mexicano el pasado lunes 23 de enero del 2017, para darle mucha mayor fuerza y confianza, a la par de contar con el mayor apoyo posible de los tres poderes de la Unión, diversos sectores productivos y sociales, así como de la comunidad internacional, para la que será una ríspida relación con el vecino del norte.

El muro de Trump : el mayor símbolo de intolerancia e ignorancia

El TLCAN está ya muy cerca de entrar a terapia intensiva, ya que no sólo Canadá anunció que lo negociará por su cuenta con Estados Unidos, sino que Estados Unidos no va a ceder ni un ápice en la imposición de su interés nacional, como también se espera que lo haga México. Al final del día, en caso de morir definitivamente, el comercio bilateral de 309 mil millones de dólares anuales, estará sujeto a los propios derechos y obligaciones de la Organización Mundial de Comercio, e incluso, serán distribuidos y redirigidos de acuerdo con el mismo decálogo de política exterior mexicana de forma diversificada en el concierto internacional. Estados Unidos tiene más que perder que México, ya que tan sólo la construcción de este Muro tendrá un costo de 25 mil millones de dólares, por lo que en conjunto con el monto del comercio binacional significaría pérdidas de al menos 334 mil millones de dólares.

A estas pérdidas económicas, habría que agregar la pérdida de legitimidad y credibilidad, pero sobre todo, al ya muy dañado nombre de los Estados Unidos a nivel internacional, cuya gran paradoja sería ampliamente comentada, es decir, como el gran promotor del libre comercio, como el faro de la libertad, como la mayor democracia del mundo, se convierte en el gran promotor del proteccionismo, ultranacionalismo y populismo, como este faro de la libertad de apaga ante su propia intolerancia y división interna, y como la mayor democracia del mundo, cada vez muestra más señales de autoritarismo. En cambio México, podría tomar esta gran tormenta en la cual sin duda saldrá golpeado y ciertamente con heridas, como un punto de inflexión para su propio desarrollo y un aglutinante de simpatías y cooperación internacional, lo cual irremediablemente, incrementaría en sobre manera su capital diplomático.

Hay muchas voces dentro del interior del país que mencionan que debe de ser cancelada la visita del presidente de México Enrique Peña Nieto a Washington DC el 31 de enero para reunirse con Donald Trump por dignidad nacional, en lo cual discrepo completamente mi estimado lector, ya que jamás existió un momento más oportuno para hacerlo, ya que el presidente debe de defender la soberanía y dignidad nacional no sólo ante los micrófonos en Los Pinos, debe de hacerlo también y de forma más imperativa en la propia Casa Blanca en su reunión bilateral con Donald Trump, y debe de defenderla ante la propia opinión pública de los Estados Unidos, dentro del propio país, sólo así, realmente estará defendiéndola como el propio Jefe de Estado Mexicano, y estará asimismo defendiendo, el propio respeto que México merece.

Diego Sanchez Campia

Diego Sanchez Campia

Soy Internacionalista por la FCPyS de la UNAM, especializado en Diplomacia Digital, con especial énfasis en Diplomacia en Redes Sociales.Actualmente tengo el proyecto Red México / México Sin Frontera (www.mexicosinfrontera.com) , que está enfocado en información en protección, asistencia consular y protección preventiva para mexicanos en el exterior por medio de redes sociales.He participado con publicaciones para Líderes Internacionales y Paradigmas (dependiente de Urbi et Orbi del ITAM).