El mundo azorado: Donald Trump arriba en la carrera por la Casa Blanca El mundo azorado: Donald Trump arriba en la carrera por la Casa Blanca
Lo impensable: Donald Trump encabeza las preferencias electorales para alcanzar la presidencia de los Estados Unidos. De acuerdo con la encuesta publicada esta semana... El mundo azorado: Donald Trump arriba en la carrera por la Casa Blanca

Lo impensable: Donald Trump encabeza las preferencias electorales para alcanzar la presidencia de los Estados Unidos. De acuerdo con la encuesta publicada esta semana por la cadena de noticias CNN, Trump se encuentra dos puntos porcentuales por arriba de la candidata demócrata, Hilary Clinton; con 45% de probables votantes para el multimillonario y 43% para la ex secretaria de Estado, la elección presidencial norteamericana vuelve a adquirir los tintes dramáticos y alucinantes que la ha caracterizado.

Según parece, los cambios sufridos recientemente en su equipo de campaña han resultado efectivos. A mediados de agosto, Stephenn Bannon, referente mediático del ultraconservadurismo estadunidense, llegó al cargo de coordinador de campaña de Trump, en sustitución de Paul Manafort, que dejó dicha posición en medio de un escándalo de corrupción que involucraba al gobierno ruso y al ucraniano; con la salida de Manafort, se acumulaban entonces dos sensibles deserciones en el equipo republicano para hacerse de la presidencia estadounidense. Apenas en junio, Corey Lewandowsky había abandonado el mismo cargo, acusado de ser el responsable del desplome de Trump en las encuestas rumbo a la presidencia.

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Hoy las cosas son distintas. Al parecer, la experiencia de Bannon como director de la plataforma mediática  Breitbar, especializada en la difusión del conspiracionismo como herramienta teórica para explicar la realidad mundial, ha rendido sus frutos. Entre sus aciertos, si es que alguno puede haber, se cuenta una sui generis moderación del discurso del candidato, que sin abandonar sus ofensivos postulados iniciales –la xenofobia y el racismo-, ha modulado la estridencia de sus mensajes. Se trata, finalmente, de brindar a Trump una imagen presidencial, atributo entonces extraviado en medio de las ofensas y alaridos del republicano.

Por ello, la visita de Trump a México, a expensas del Gobierno de la República y, particularmente, a iniciativa del presidente Enrique Peña Nieto, brindó a la campaña del magnate la oportunidad perfecta para consolidar una imagen de sobriedad e interlocución política propia de un Jefe de Estado. Al dotar al candidato republicano del contexto escenográfico propicio para desplegar una imagen de ponderación, aunque fuera únicamente en términos estéticos, el gobierno mexicano respaldó las aspiraciones presidenciales del candidato republicano, reconfiguró su imagen ante el electorado norteamericano y, como ahora se ve, relanzó su campaña presidencial.

Sin embargo, el ascenso de Trump en la carrera por la presidencia de los Estados Unidos no se debe, exclusivamente, al buen desempeño de su equipo de campaña. Del lado demócrata, Hillary Clinton vive las consecuencias de una desgastante crisis de credibilidad, detonada desde el año pasado, por el uso de una cuenta de correo privado en la que recibió información clasificada, cuando se desempeñaba como secretaria de Estado.

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El error de Clinton le ha granjeado la desconfianza de una parte importante del electorado, que valora celosamente, según se ve en las encuestas,  los tópicos de confiabilidad y honestidad en los candidatos presidenciales Aunado a ello, Clinton no es reconocida, precisamente, por su carisma, rubro en el que se encuentra muy rezagada si se le compara con el actual presidente estadounidense, Barack Obama, o con el de su esposo, el expresidente Bill Clinton.

Por si fuera poco, Clinton es identificada, en el imaginario colectivo estadounidense, como una fiel representante de la élite política. Sus largos años en Washington, desde diversas e influyentes posiciones, la han ubicado en la primera línea de la política tradicional. Fue esa circunstancia, paradójicamente, la que frenó sus aspiraciones presidenciales en el 2008, cuando disputó con Barack Obama la candidatura demócrata por la presidencia, y quien le atacó –¡cosas de la política!-, por sus claros vínculos con la nomenclatura.

Aún faltan nueve semanas para la celebración de las elecciones en Estados Unidos y, al menos hasta ahora, no han faltado sorpresas, dramas y culebrones en las campañas presidenciales más delirantes –por su contenido-  y peligrosas –por sus consecuencias- en la historia de la democracia occidental más consolidada del mundo. O eso se creía.

Rodrigo Coronel

Rodrigo Coronel

Periodista y politólogo. Es Licenciado en Ciencia Política por la Universidad Autónoma Metropolitana (Medalla al mérito universitario 2015, por mejor promedio de la generación). Maestrante en Periodismo Político en la Escuela “Carlos Septién García”. Ha escrito en medio digitales e impresos, como columnista y reportero, sobre temas políticos, económicos y culturales. Es conductor radiofónico, desde hace 5 años, en los 94.1 de FM, UAM Radio.