El gore social del arte de Gilmar El gore social del arte de Gilmar
Mucha gente considera que los medios de la expresión humana centrados en el género gore, aquel que muestran violencia explícita, brutal y desmedida, son... El gore social del arte de Gilmar

Mucha gente considera que los medios de la expresión humana centrados en el género gore, aquel que muestran violencia explícita, brutal y desmedida, son artificios grotescos y atroces producto de las mentes más retorcidas y enfermizas que jamás hayan pisado la Tierra. Para Gilmar Parra, de 33 años, este fue una forma de expulsar de su mente los pensamientos que más lo nublaban, producto de la realidad social del país.

Horizontum. El gore social del arte de Gilmar

Cualquiera, al ver alguna de sus esculturas, realizadas en su mayoría con bebés de juguete donde la mutilación sangrienta de éste es el elemento principal, pensaría que en vez de que él fuera todos los días a su trabajo, sería mejor que se presentara a un manicomio o prisión. No obstante, su trabajo tiene una lectura que va más allá: es una crítica a una sociedad regida por una doble moral donde -aunque la violencia es reprimida y castigada-, el odio y la hipocresía forman parte de muchas interacciones diarias. Para no malinterpretar lo que se ve a primera vista, Gilmar nos platica sobre su trabajo.

¿Cómo es que empiezas con las esculturas?
Inicié hace más de 15 años. Al principio fue una cosa de descubrimiento y querer sacar cosas que tenía dentro de mí. En el momento en que empecé había muchas cosas que me nublaban la mente. Después ya viene el factor de querer hacer conciencia y crítica social, esto como un reflejo mío y de la sociedad en la que nos encontramos.

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¿Cuál es el tema?
La violencia que todos tenemos. Trato de hacer énfasis en que la mayoría de las personas casi siempre te dicen “no a la violencia”, como tratando de negar eso que es parte de nuestra naturaleza, lo que yo quiero decirle a la gente es que debe aceptar que son violentos, y que alguien violento no necesariamente es alguien que a golpes se desquita, sino que basta con una actitud, una mirada puedes desatar violencia. Uno debe aceptar esto para poder sacarlo de cualquier manera u ocupar esa energía en otras cosas que sean para bien.

¿Por qué usar muñecos?

Porque antes trabajaba de comerciante ambulante y manejaba juguetes. Llegaban a mis manos productos defectuosos y fue en esas fechas en las que decido sacar todas mis frustraciones. Quería representar la vida: los bebés son el inicio de la vida de los seres humanos, y su extremo es la muerte, cosa que evidentemente se ve en las obras. Es un tipo Yin Yang.

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¿Qué criticas específicamente?
En algunas toco a la religión y en otras la economía, la doble moral y la hipocresía en las personas, lo que puede desatar la matanza indiscriminada de los seres vivos con los que vivimos, el agrandar el ego a niveles mayúsculos. Trato de tocar temas tabúes, esos que la gente evita y le son incómodos, y yo a manera de terapia de shock agarro el morbo y les digo: “volteen a ver la realidad que vivimos a diario”, esto porque en los medios siempre vemos muerte y violencia, pero no le damos la importancia suficiente y hasta nos hemos vuelto insensibles al respecto, ya nos es común ver a cinco decapitados todos los días, y yo siento que no debe de ser así.

¿Cómo ha sido la reacción del público a tu obra?
Fíjate que sí he tenido mucha aceptación. Me he presentado en lugares como el Chopo, y hasta en esos sitios donde estás predispuesto a ver cosas similares me han discriminado, me gritaban loco y satánico, me quisieron evangelizar unos chicos pensando que promovía al diablo, pero yo no estoy en contra de la fe, sino de las instituciones que usan ésta para aprovecharse de los demás. Por eso luego la gente malinterpreta, por eso pongo letreros que explican de qué trata y contesto a todas sus inquietudes.

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¿Dónde las presentas?
Trato de buscar lugares con mucha afluencia. Me he presentado incluso en pueblitos, y para mi sorpresa en esos han sido muy abiertos a mi obra. Ahorita lo estoy haciendo de forma callejera, porque quería ver precisamente la reacción que podía generar en personas ajenas a esto. Actualmente me pongo frente a Bellas Artes, dónde está la entrada del Sears los sábados de 15:00 a 22:00.

Horizontum. El gore social del arte de Gilmar¿Alguna vez te han dicho algo los policías?
Siempre: me alegan diciendo que no puedo estar ahí porque obstruyo el paso peatonal. Yo lo que les digo es que no soy el único que muestra algo o presenta cosas en la calle, que si le dan permiso a los botargueros, a los que reparten propaganda y los músicos errantes, también debería haber un espacio para que esto se difundiera, porque al final lo que busco no es ofender a la gente, sino todo lo contrario. Yo con diálogo resuelvo las cosas: siempre me dejan estar ahí en paz.

¿Te dedicas a tiempo completo a esto?
No, entre semana tengo un trabajo de oficina, en recursos humanos, los fines es cuando hago esto.

¿Por qué los mexicanos son tan doble moralinos?
En parte se debe a nuestra idiosincrasia: cosas tipo “si tienes más dinero eres mejor que los demás”. A esto yo le llamo “moralidad barata” y parte de la educación tan cerrada a la que nos someten desde niños, y creo que la iglesia como institución tiene mucho que ver con esto.

¿Por qué escultura y no otro medio?
Nunca estudié artes plásticas ni nada parecido, he sido totalmente autodidacta y empecé experimentando. Esto fue algo muy visceral que saqué en su momento.

¿Eres fan del gore?
Sí, el cine me influyó mucho. Y a pesar de que me gusta el gore, no estoy a favor de él, obviamente soy una persona consciente de que esos niveles de violencia no pueden existir. Yo lo veo como un reflejo exacto de lo que es nuestra sociedad: si te fijas, los asesinos seriales la mayoría eran hijos de padres que los maltrataban, y todo eso es el reflejo de esto. Mucha gente se espanta cuando ve gore porque dicen que sólo muestra atrocidades, pero sí se ponen a ver las ejecuciones de los cárteles que se difunden por internet. Es de nuevo esta cuestión de la doble moral mexicana, y yo creo que al ver gore hasta te haces una conciencia de que ese tipo de cosas no deben existir.

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A través de tu trabajo intentas despertar a la gente.
Quiero que conozcan mi punto de vista sobre ciertas cosas, y pienso que toda persona que ya es consciente de todo lo negativo que la rodea puede hacer algo para que todos estemos mejor. Hablo mucho de coexistir: uno no anda ahí solo por la vida sino es parte de todo un organismo social, pero el mexicano tiene mucho eso de que mientras él y su familia estén bien, nada más importa, y esa es una de las raíces de por qué estamos como estamos.

Horizontum. El gore social del arte de Gilmar¿Cuáles son las influencias de tu trabajo?
La principal es el cine de terror: desde niño las películas oscuras y que inspiraban temor me marcaron, y ya cuando tuve más edad conocí el gore, y pasó lo mismo. Respecto a la música, siempre he sido fanático del metal y similares pues toca en sus letras mucho las temáticas que abordo yo en mi trabajo. Y también la misma vida: el crecer en estos barrios difíciles del centro histórico me permitió ver a diario cosas como que afuera de la iglesia un sujeto se estuviera persignando y a media cuadra lo asaltaran o él asaltara, inclusive me tocó ver muerte y demás cosas que te marcan.

¿Qué le dirías a la gente que ve tu trabajo o gore y se queda con el sentimiento de repulsión y no intenta entender algo?
Que antes de hacer cualquier tipo de crítica indaguen, se informen, traten de comprender que sólo es una opinión personal que uno no busca imponerles. Una de las frases que yo empleo mucho es que si tú haz de utilizar la violencia, que sea para cosas como defender la vida o mutilar tu ego, asesinar tu propia estupidez. Creo que para eso deberíamos de ocupar esos sentimientos tan primitivos. Lo que sí me gustaría que se grabaran es que dejen de negarse y acepten que podemos ser seres racistas, homófobos, clasistas, intolerantes y más; cuando uno acepta que es tal es algo positivo porque ya hay una consciencia de que se está haciendo un daño a otro y eso te permite cambiar para bien.

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Raúl Campos

Raúl Campos

Raúl Campos (Ciudad de México, 1992) Periodista cultural y fotógrafo documental (con licencia). Decidió adentrarse a estos medios por tres razones: 1. Cuando niño le regalaron una cámara fiestera desechable de instantáneas (eso me traumó). 2. Por su afinidad para escuchar y contar historias (quizás sirvió de algo). 3. Por querer entrarle al negocio familiar (ni hablar). Su trabajo se ha publicado en Revista Yaconic, Milenio Diario, Milenio Dominical y recientemente en algunas publicaciones de Editorial Notmusa y Horizontum. Asegura ser pionero del "Periodismo Kitsch".