El extraño caso de un gobernador en fuga El extraño caso de un gobernador en fuga
Javier Duarte, el rozagante mandatario de voz aflautada y lentes juveniles, que gobernó Veracruz tan esforzadamente mal que dejó una deuda de 47 mil... El extraño caso de un gobernador en fuga

Javier Duarte, el rozagante mandatario de voz aflautada y lentes juveniles, que gobernó Veracruz tan esforzadamente mal que dejó una deuda de 47 mil millones de pesos, se esfumó en la víspera de que se formalizaran e hicieran públicas las investigaciones de las que es objeto por parte de la Procuraduría General de República (PGR). Su “oportuna” desaparición, más que sorpresa, reafirmó la certidumbre en la dilatada trama corrupta que el veracruzano, como muchos otros, había urdido a expensas de las endebles instituciones de justicia locales y nacionales.

El rostro “más joven” del “nuevo Partido Revolucionario Institucional” (PRI), antes sonriente afiche de campañas políticas, es ahora uno de los más buscados, tanto que la PGR ofrece 15 millones de pesos a todo aquel  que le brinde información veraz para dar con el paradero del político veracruzano.

La “aparente” implacabilidad con que la PGR se afana en la búsqueda de Duarte, ha dado como resultado el aseguramiento de, al menos, cuatro propiedades: dos casas ubicadas en dos de las colonias más caras de la Ciudad de México –Lomas de Chapultepec y Polanco-; un rancho de 92 hectáreas, llamado “Las Mesas”, localizado en el municipio mexiquense de Valle de Bravo; y 630 hectáreas del ejido de Lerma, en Campeche. Además del congelamiento de 122 cuentas bancarias, y el aseguramiento de cinco empresas con actividades diversas, entre las que se cuentan dos inmobiliarias.

El extraño caso de un gobernador en fuga

Sin embargo, el presuntuoso despliegue institucional para dar con el elusivo Duarte, árido hasta el momento, podría verse felizmente coronado de concretarse el extravagante – por decir lo menos- giro de los últimos acontecimientos.

En efecto, en un documento turnado al congreso  veracruzano, Javier Duarte, aparentemente, solicita le sea revocada la licencia solicitada al legislativo el pasado 12 de octubre. “Siendo una prerrogativa –se lee en el documento- del suscrito Gobernador constitucional y habiendo definido el curso legal que daré a la defensa de las imputaciones que se dicen pesan en mi contra, las que desconozco si existen o no (…) Por ser de sigilo y no poder ser difundidas por autoridad alguna en el evento de ser ciertas, porque en todo caso desconozco fundamentos y motivos de las mismas y porque no pueden mediar tales sin previo juicio de procedencia he decidido dejar sin efectos la licencia que en su momento solicité”.

Más allá del poco generoso uso de puntos y comas, o de la despeinada sintaxis del texto, la presunta solicitud de Duarte significaría uno de lo más excéntricos episodios en la surrealista vida política mexicana, además de representar una declaración de manifiesta inviolabilidad en la persona del gobernador. Una muy nociva señal para un régimen político transido de corrupción. En todo caso, la PGR sería la única institución hipotéticamente beneficiada con el intempestivo regreso del veracruzano, la cual bien podría ubicar, con absoluta certeza, al distinguido escapista en el palacio de gobierno de Xalapa y descartar, de una buena vez, las suposiciones que hacían al gobernador fuera del país -como en África, por ejemplo-. Unas por otras.

El extraño caso de un gobernador en fuga

No obstante, al ya de por sí enrarecido clima político veracruzano, habría que sumar que el texto de marras podría, incluso, ni siquiera ser verídico

De acuerdo con declaraciones de María Elisa Manterola Sainz, presidenta de la Mesa Directiva del Congreso local, la firma que presenta el documento mantiene una “notoria discrepancia” con “los oficios firmados por Duarte de Ochoa que obran en los archivos de este Congreso”; es por ello, advierte la legisladora, que “se ha tomado la decisión de requerir la ratificación de manera personal, del escrito presentado”.

Para agravar el, parece serlo, aún inacabado culebrón, poco después trascendió en algunos medios, la identidad del misterioso sujeto que dejó el incierto escrito; se trató de Jorge Ramírez Tubilla, primo de Karime Macías Tubilla, esposa de Javier Duarte. Cosas de familia.

La política, pero sobre todo la mexicana, es pródiga en brindar giros inopinados para tramas falsamente concluidas. Si Duarte envío el escrito, estaríamos acudiendo a uno de los más descarnados episodios de cinismo político –en un medio de por sí pródigo para su reproducción-; pero si no lo hizo, seríamos testigos de una extraña maniobra que vino a enturbiar, aún más, el incierto destino veracruzano.

Lo que hay que ver.


Rodrigo Coronel

Rodrigo Coronel

Periodista y politólogo. Es Licenciado en Ciencia Política por la Universidad Autónoma Metropolitana (Medalla al mérito universitario 2015, por mejor promedio de la generación). Maestrante en Periodismo Político en la Escuela “Carlos Septién García”. Ha escrito en medio digitales e impresos, como columnista y reportero, sobre temas políticos, económicos y culturales. Es conductor radiofónico, desde hace 5 años, en los 94.1 de FM, UAM Radio.