El éxito socio-económico se determina en los primeros años de vida: Banco Mundial El éxito socio-económico se determina en los primeros años de vida: Banco Mundial
El éxito social y económico de las personas está determinado por los cuidados durante los primeros años de vida El éxito socio-económico se determina en los primeros años de vida: Banco Mundial

El éxito social y económico de las personas está determinado por los cuidados durante los primeros años de vida, especialmente en cuatro ámbitos: el desarrollo del cerebro en el vientre materno, la estimulación temprana del aprendizaje, el control del estrés en los adultos y la pobreza.

De acuerdo con un estudio del Banco Mundial, el cerebro de un niño que ha logrado el pleno potencial de desarrollo puede “iluminar” como un foco de 200 watts mientras que quienes no lo logran solo alcanza los 25 watts, casi un 90% menos de oportunidades.

Entre los factores que determinan esa potencialidad está el desarrollo del cerebro desde la etapa prenatal, dado que éste comienza a formarse en la cuarta semana de embarazo, en base a la nutrición de la madre y las situaciones que ella experimenta.

Con base a eso, a la herencia biológica y a sus experiencias personales, se promueve la capacidad de moldear nuestro cerebro gracias a lo que los científicos denominan la plasticidad, la cual es mayor antes de los 5 años.

Asimismo, el Banco Mundial recuerda que los cimientos de la arquitectura cerebral se establecen gracias a esas experiencias tempranas, basadas, principalmente, en el cuidado de los padres o de la persona a cargo del bebé.

Otro elemento es la estimulación temprana y el constante aprendizaje, que se produce a través de la interacción constante de los niños con los padres o personas a cargo, de forma motivadora, positiva y adecuada.

El estudio recomienda que los adultos deben aprender a regular el estrés,  porque el cerebro se adapta a su entorno, y si el niño vive en un medio hostil, se acomodará a un ambiente negativo.

También señala que así como las experiencias positivas pueden ayudar con el desarrollo saludable del cerebro, las experiencias del maltrato infantil u otras formas de estrés tóxico, como la violencia doméstica, pueden afectar negativamente el cerebro.

Por último se menciona a la pobreza como el principal desencadenante de estrés en el hogar, pues las familias con menos recursos económicos son las más propensas a registrar niños con un reducido desarrollo cerebral.

Según se explica en la investigación, para un padre pobre existen otras prioridades, tales como traer dinero al hogar, dejando el cuidado de los niños en segundo plano.

Y aunque la calidad del cuidado no está necesariamente relacionada con los ingresos, la cobertura de las necesidades básicas es el primer paso para poder concentrarse en la atención de los niños, destaca el informe.

Como conclusión, el Banco Mundial afirma que en respuesta a los beneficios de invertir en niños pequeños, ese organismo aumentará su apoyo para reducir la desnutrición infantil, asegurar que los niños reciban estimulación y aprendizaje tempranos; y proteger a los niños vulnerables.


La Redacción

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