El dinero se va a ir como quiera El dinero se va a ir como quiera
México es la principal economía receptora de remesas desde Estados Unidos, seguido por China, India, Filipinas y Vietnam. En el 2015 el país recibió... El dinero se va a ir como quiera

México es la principal economía receptora de remesas desde Estados Unidos, seguido por China, India, Filipinas y Vietnam. En el 2015 el país recibió el 17.7% de remesas originadas en el vecino norteño: 23 mil 684 millones de dólares. ¿Podrá Donald Trump imponer restricciones a estos envíos?

Entre los muchos cambios que ha prometido el presidente Donald Trump en su nueva relación con México está ponerle freno a las remesas que llegan desde el norteño territorio. La aún hipotética restricción ya ha encendido las alarmas y no son pocas las noticias que circulan sobre  esta posibilidad.

Las remesas son hoy para México el salvavidas de su economía. Incluso, estos ingresos superan a los de la exportación de petróleo, los del turismo y la inversión extranjera.  Hoy los connacionales radicados en Estados Unidos, fundamentalmente, resulta el recurso más importante para la economía mexicana.

El presidente Trump ha dicho que cambiaría una regla de la Ley Patriota de EE.UU. para detener esos traslados de dinero, que el pasado años ascendieron a más de 23 mil millones de dólares. Aunque aún no hay claridad de cómo podría implementar una restricción a estas transferencias monetarias de particulares hacia el país, la amenaza ya causa preocupación.

El dinero se va a ir como quiera

Para el doctor Jesús A. Cervantes González, gerente de Estadísticas Económicas y Coordinador del Foro de Remesas de América Latina y el Caribe en el Centro de Estudios Monetarios Latinoamericanos (CEMLA), es prácticamente imposible ponerle un impuesto sólo a las remesas que van a México desde Estados Unidos.

“Si ese fuera el caso, el del impuesto, se lo tendría que aplicar a todos los envíos hacia el resto del mundo”, especifica el doctor Cervantes en entrevista con Horizontum.  “Las remesas son nada más que el aporte del trabajador que emigra, porque tiene pocas oportunidades de empleo en su país”, argumenta.

“Es una transferencia en montos pequeños de dinero, y lo hacen también migrantes franceses, alemanes, italianos, españoles radicados en los Estados Unidos, quienes igual envían recursos a sus familiares en sus naciones de origen”, abunda el experto.

Según su opinión es prácticamente imposible penalizar sólo las remesas que van hacia un único lugar. “Por lo que esto reduce muchísimo las posibilidades de que se aplique un impuesto de esos envíos hacia México. El gobierno norteamericano tiene autoridad para hacerlo, pero sería un trato discriminatorio si lo implementa sólo para nosotros. Y si lo generaliza, entonces sería un problema mayúsculo poner ese gravamen a las que van hacia otros países, incluidos los del Primer Mundo.

El dinero se va a ir como quiera

Se conoce, explica, que Estados Unidos es la principal economía remitente de remesas en el mundo, y México es el principal receptor de esas transferencias. Le siguen China, India, Filipinas y Vietnam.  En el 2015, el país recibió el 17.7% de remesas originadas en el vecino norteño, pero hay otros destinos como Alemania, Francia, Japón, Italia y Corea.

Trump tampoco puede confiscar esos recursos, argumenta el doctor Cervantes, porque son particulares, no del Estado. “La otra posibilidad es pedir identificación de residencia permanente en el país, pero eso haría que las remesas se vayan por el mercado informal, que alguien las lleve físicamente. Eso afectaría uno de los grandes logros del mercado de remesas, ya que este se mueve mediante mecanismos formales. Afectaría a las empresas dedicadas a este negocio y a los bancos”.

El Gerente de Estadísticas Económicas del CEMLA también considera que esta medida sería muy peligrosa, ya que al perderse el control de estos envíos ese dinero podría ser utilizado en el narcotráfico, la compra de armas y un sinfín de usos no apropiados. “El dinero se va a ir como quiera”, asegura.

Argumenta además que estudios realizados en su centro han demostrado que los mexicanos envían menos del 10% de los ingresos totales que reciben en Estados Unidos. La mayor parte de sus recursos los emplean en bienes y servicios de ese país. “El mayor beneficio de la migración se queda allá. Sería un super error expulsar a esos millones de connacionales en ese país vecino”, detalla.

A su entender cree que lo mejor sería “regularizar toda esa fuerza, ya que se acomodarían en los sectores más necesitados. Habría más mano de obra calificada desarrollando su potencial real y aportando más productividad y eficiencia a esa economía”, concluyó.

El dinero se va a ir como quiera

REMESAS Y MIGRACIÓN EN CIFRAS*

De acuerdo con datos de American Community Survey, en 2015 en Estados Unidos había 22.1 millones de migrantes provenientes de América Latina y el Caribe. Más de la mitad de esos inmigrantes era de origen mexicano. En total 11 millones 643 mil 298.

El principal destino de los emigrantes de México es Estados Unidos, seguido por Canadá. En 2015 Estados Unidos representó el destino del 97.6% de la emigración mexicana, así como el origen de un porcentaje semejante del ingreso de México por remesas. Ese año, Estados Unidos fue el destino del 97.9% de la migración mexicana masculina y del 97.3% de la femenina. Según la  Oficina del Censo de Estados Unidos.

En 2015 en Estados Unidos el ingreso total de la población hispana resultó de 985 mil millones de dólares y el del agregado de la población inmigrante proveniente de países de América Latina y el Caribe ascendió a 517 mil millones de dólares, según Banco Mundial.

La información disponible a inicios del tercer trimestre de 2016, muestra que a lo largo del 2016 el ingreso por remesas del agregado de países de América Latina y el Caribe registró un incremento significativo, con lo que se mantuvo la tendencia positiva observada en 2015. Se estima que en 2016 dicho ingreso se incremente a una tasa de aproximadamente 5.9%. Esa entrada de recursos del exterior alcanzaría un nuevo pico histórico de 69.5 miles de millones de dólares.

Estados Unidos es la principal economía remitente de remesas en el mundo y esas transferencias se destinan tanto a países en desarrollo como avanzados (por ejemplo, Alemania, Francia, Japón, Italia y Corea).

México es la principal economía receptora de remesas desde Estados Unidos, seguido por China, India, Filipinas y Vietnam. En 2015 recibió el 17.7% del total de remesas originadas en Estados Unidos. El número final fue de 23 mil 684 millones de dólares.

Como promedio en el 2015 sólo el 8.50% de los ingresos totales de los migrantes radicados en Estados Unidos se utilizaron como remesas. Los porcentajes máximos corresponden a los hondureños (27.51%) y guatemaltecos (32. 94%). Los mexicanos destinan sólo el 9.92%, según información de la American Community Survey, el  Banco Mundial y el Banco de México.

En 2015 el ingreso total de la población mexicana inmigrante (ingreso per cápita multiplicado por el número de inmigrantes) en Estados Unidos fue de 238 mil 769 millones de dólares, cifra equivalente a 21 puntos porcentuales del PIB de México.

En 2015 el ingreso total de la población de origen mexicano en el estado de California superó al PIB en dólares de cada una de las 32 entidades federativas de México, y el correspondiente ingreso en Texas fue mayor que el PIB de 31 entidades federativas mexicanas. Asimismo, el ingreso de la población inmigrante mexicana en el estado de California superó al PIB de 30 entidades federativas de México, según datos del Banco Mundial y del Banco de México.

*Datos proporcionados por el Centro de Estudios Monetarios Latinoamericanos (CEMLA).

 


Katia Monteagudo

Katia Monteagudo

Licenciada en Periodismo, de la Facultad de Comunicación de la Universidad de La Habana. Especializada en temas políticos, globales, económicos y sociales, y en el uso de técnicas narrativas, investigativas, manejo de las nuevas herramientas digitales para la búsqueda, procesamiento, publicación y distribución online de información, junto a la capacidad de articular comunidades a partir de estrategias comunicativas 2.0. Dominio de procesos de edición de medios impresos, digitales y en el fotoperiodismo.