“El crecimiento de las familias de doble ingreso” “El crecimiento de las familias de doble ingreso”
El diseño de políticas públicas requiere de evidencia y análisis actualizados sobre los fenómenos que atiende. En el campo de estudios sobre las familias... “El crecimiento de las familias de doble ingreso”

Por Dra. Rosario Esteinou y Mtro. Alejandro Vázquez Arana

El diseño de políticas públicas requiere de evidencia y análisis actualizados sobre los fenómenos que atiende. En el campo de estudios sobre las familias tenemos hoy más conocimiento sobre la diversidad de formas familiares pero desconocemos todavía muchos de los aspectos que influyen en sus dinámicas. Sabemos, por ejemplo, que las mujeres con hijos pequeños se incorporan cada vez más en una actividad laboral pero desconocemos cómo eso impacta en la afectividad, en la satisfacción marital, en la comunicación y en la solución de conflictos.

En esa línea, sorprende que a pesar de que esté ampliamente documentado el papel creciente de las mujeres en el mundo laboral, prácticamente es inexistente la información sobre un dato básico: cuál es la proporción de familias donde los miembros de la pareja trabajan y si se trata de un fenómeno creciente y relevante.

Con base en las Encuestas de Ingresos y Gastos de los Hogares de 1984 y 2014 hicimos una tipología de familias biparentales de acuerdo a la actividad laboral de las parejas y las analizamos con varios criterios: tipo de localidad (urbano-rural), región e ingreso.

“El crecimiento de las familias de doble ingreso”

En 1984, el 77.9% de las familias en el país eran biparentales y esa cifra bajó al 69.1% en 2014. En contraste con ese declive, resalta que entre estos años crecieron en proporción las de doble ingreso y las que más lo hicieron fueron aquellas donde la pareja trabaja de tiempo completo (de 10.22% a 19.83%) y donde el hombre lo hace de tiempo completo y la mujer de tiempo parcial (de 5.15% a 10%). Prácticamente se duplicó entonces su proporción en treinta años. Por el contrario, las familias con el hombre proveedor y la mujer económicamente inactiva disminuyeron sensiblemente (de 65.37% a 40.32%). En conjunto, estos dos tipos de familias de doble ingreso también aumentaron tanto en ámbitos urbanos como rurales  (de 16.1% a 31.5% y de 14.1% a 27.1% respectivamente); se difundieron e incrementaron a más del doble sobre todo en las regiones del norte, centro y sur (de entre 11.8% a 31% aproximadamente).

La ciudad de México ya en 1984 registraba una alta proporción de ellas (24.4%) por lo cual a pesar de que registra poco más del 30% en 2014, en contraste con las otras regiones, es en la que menos ha crecido. Finalmente, estas familias también han aumentado en los distintos estratos socioeconómicos. Mientras que siguen siendo más frecuentes en el quintil de ingresos más alto (de 24.8% a 40.8%), hoy también se observa un crecimiento muy importante en los demás quintiles, no tanto en términos absolutos sino relativos: en el primero aumentó de 8.1% a 18.2%, en el segundo de 12.2% a 21.7%, en el tercero de 11.3% a 29.3% y en el cuarto de 19.4% a 35.6%.

“El crecimiento de las familias de doble ingreso”

Los datos anteriores muestran que el crecimiento de este tipo de familia merece mayor atención por las implicaciones que tienen en las relaciones entre sus miembros y la vida familiar. Por ejemplo, en la relación de pareja se incrementan los niveles de estrés que repercuten no solo en la calidad de la relación sino también en la relación con los hijos. Si se considera que su presencia está aumentando y difundiéndose en todo el país, en todos los tipos de localidad y en los estratos menos favorecidos es probable que muchas de estas familias estén enfrentando problemas y tensiones frente a los cuales hay que responder.

Ante la evidencia de que la inclusión en el mercado de trabajo en forma completa o parcial puede tener efectos no deseados (como el estrés), sería absurdo responder conservadoramente tratando de reconstruir dinámicas familiares convencionales. También sabemos que las familias responden ante efectos no deseados y ajustan sus relaciones. Lo prioritario entonces son dos cosas: diseñar políticas públicas apropiadas con una clara perspectiva familiar y considerando sus formas específicas (nuclear, extensa, monoparental, homoparental, etc.); y profundizar la investigación sobre los mecanismos de respuesta de estas familias, de manera que las políticas efectivamente los incorporen en su diseño y aplicación.

esteinou@ciesas.edu.mx


La Redacción

La Redacción

Revista dedicada a las finanzas y cultura, comprometida en brindar información de calidad mediante artículos que abordan la realidad económica y financiera del país, así como los tópicos internacionales que nos impactan de manera directa.