El color del deseo: 15 microrrelatos de Armando Alanís El color del deseo: 15 microrrelatos de Armando Alanís
Durante meses tuve la inquietante sospecha de que un fantasma rondaba nuestra casa, pero evité comentarlo con Isabel El color del deseo: 15 microrrelatos de Armando Alanís

El color del deseo

–De rojo me gustas más –dijo el hombre todavía con el puñal en la mano.

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Fantasma

Durante meses tuve la inquietante sospecha de que un fantasma rondaba nuestra casa, pero evité comentarlo con Isabel, quien parecía no darse cuenta de nada. Pasos en la noche, puertas que se abren y cierran, y camas con las sábanas en desorden me tenían en un estado de continuo desasosiego. Una tarde, al volver de mi trabajo, encontré una carta donde Isabel me anunciaba que se iba para siempre con el velador de la colonia.

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Sillón

En el sillón color acua ondulado y largo, cálido, blando, casi cama, casi mar, ensayaríamos inéditas y arriesgadas formas de hacer el amor… Sí tú estuvieras conmigo y no con otro, y si ese sillón estuviera en mi casa y no en un aparador.

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Juguete de nadie

–No soy juguete de nadie –dijo, segundos antes de que se le acabara la cuerda.

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De paseo

En este luminoso domingo, los perros llevan a sus amos a pasear al parque.

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Madrugador

Aunque todavía era de noche, el pájaro cantaba en la rama. Para él ya había amanecido.

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La huida

El ladrón trataba de colarse por la ventana a un departamento del quinto piso, cuando sus manos se soltaron y cayó al vacío estrellándose de espaldas contra el mosaico sucio del patio.

Con el cráneo destrozado y la espina dorsal rota, el cuerpo se puso de pie en el rectángulo iluminado por la luna, echó a correr por el pasillo esquivando a uno de los inquilinos que llegaba en ese momento, y alcanzó la calle a toda velocidad.

Detrás quedó un rastro de sangre que saciaría la sed de los gatos del vecindario.

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Entrevista al boxeador retirado

–¿Cuál fue su rival más duro?

–Mi ex mujer.

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Amor invisible

El hombre invisible y la mujer invisible se enamoraron. Fue un amor nunca visto.

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Actriz

Aquella actriz a la que amé era puro teatro.

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Soñador

Era un soñador de tiempo completo: estaba desempleado.

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Epitafio

“Volveré”.

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Rumor

–¿Y ese rumor de piedras?

–La vida que se va.

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Novia

–Tú sí sabes morder –dijo la novia de Drácula.

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H  de hotel

La h de ese hotel no era muda: gemía cada siete minutos.


Armando Alanís

Armando Alanís

(Saltillo, Coahuila, 1956) estudió Comunicación. Hizo un posgrado en Filología Hispánica en la Universidad Complutense de Madrid. Es autor del volumen de cuentos La mirada de las vacas (1994); del libro de microrrelatos Fosa común (2008); de las novelas Alma sin dueño (2003), La vitrina mágica (2007) y Las lágrimas del Centauro (2010), esta última sobre Pancho Villa. En 2015 publicó su segundo volumen de minificciones, Narciso, el masoquista, y otro en 2016, Coitus interruptus. Profesor en la UACM, colabora con su espacio Alfileres en el suplemento Laberinto del diario Milenio. Ha sido traducido al francés y al rumano.