El Centro, “síntesis de lo mejor y peor de México”: José Mariano Leyva El Centro, “síntesis de lo mejor y peor de México”: José Mariano Leyva
Una yuxtaposición del pasado y el presente, núcleo fundacional del imaginario colectivo, el Centro Histórico de la Ciudad de México es, para José Mariano... El Centro, “síntesis de lo mejor y peor de México”: José Mariano Leyva

Una yuxtaposición del pasado y el presente, núcleo fundacional del imaginario colectivo, el Centro Histórico de la Ciudad de México es, para José Mariano Leyva -director del Fideicomiso del Centro Histórico-, “la síntesis de todo el país (…), un constante diálogo entre el pasado y el presente; es la vida diaria, es el comercio, son los ambulantes, pero al mismo tiempo es todo el bagaje histórico”.

Entrevistado por Horizontum en las oficinas del Fideicomiso –ubicadas a un costado de la Plaza de Santa Catarina, a unos metros del imprescindible barrio de la Merced – , Leyva se explica el Centro como una “cebolla”, una inmensa y compleja maraña histórica que por capas devela, a quien los quiera ver, los vestigios de realidades que ya no son nuestras, pasadizos a vidas antiguas e ininteligibles. No es casual, cada excavación en el Centro arrojará, casi indefectiblemente, datos del pasado remoto, pistas de un enigma incompleto, elementos aislados del gran mural que fue, y es, la vida en la ciudad.

Ahí, finalmente, en los mil 500 edificios y 668 manzanas que le conforman, el Centro Histórico concentra las contradicciones acendradas de un pueblo furiosamente celoso de su excepcionalismo. Ahí, también, labrada en las fachadas y en las esquinas, la Historia de un país dolorido y sonriente.

El Centro, “síntesis de lo mejor y peor de México”: José Mariano Leyva

“(El Centro es) la síntesis de lo bueno y lo malo, donde confluye todo –expone Leyva-. Es un sitio encantador, que te seduce muchísimo, y que te plantea un montón de problemas. Es un día a día. Hay que caminarlo todo el tiempo, para que la gente lo entienda y para que tú veas. Al final de cuentas es el corazón de la Ciudad de México (…) El Centro Histórico es la síntesis completa de todo un país”.

Heredado el cargo en medio de la crisis del “Caballito”, con la estatua ecuestre de Carlos IV sometida a un rudo tratamiento que la dejó verde de químicos, y quizá de coraje por el crimen de lesa majestad cometido en su monumentalidad, Leyva procuró resolver el entuerto con una fórmula no ensayada hasta entonces: “soy académico y hay un asunto muy sencillo: ¿Quién tiene que arreglar el ‘Caballito’?

Los especialistas, punto, nadie más. Entonces fue el asunto de sentarte a hablar con el INAH (Instituto Nacional de Antropología e Historia) para que fueran los restauradores quienes se ocuparan de eso”.
Novelista e historiador, Leyva explica las características de su papel como director del Fideicomiso del Centro Histórico: “Tienes que tener una muy buena dosis de paciencia, tienes que tener mucha claridad de hacia dónde vas, porque el Centro Histórico mismo se va a encargar de irte confundiendo”.
Escenario polifónico de la vida nacional, el Centro Histórico no es uno solo; en él confluyen texturas y narrativas diferentes. Condicionado por la desigual sociedad que lo configura y modifica, el Centro, no podría ser de otra forma, es también extensión de la desigualdad característica de la realidad social que en él confluye. De lo exquisito a lo vulgar no median fronteras, bastan unas cuantas calles, incluso unos metros para presenciar el agudo contraste.

image

“A veces –describe-, es como un coro de voces contrarias, opuestas, enojadas y hay que conciliar entre todas ellas. Eso es buena parte del asunto. Es un trabajo transversal, en el sentido de hablar con todos los vecinos; histórico, porque tienes que hablar con la otra parte. De repente estás trabajando en muchos planos, y sí tienes que ser muy paciente y (…) tener cierta capacidad para la frustración. Las cosas no suceden como quieres”.

Pero no todo está perdido. Habla Leyva: “Sin embargo, hay muchas recompensas. Cuando vas rescatando una calle, una cuadra (…) Es sensacional”.

Celoso de su identidad, el Centro sufre una contradicción constante entre los reflejos de las nuevas dinámicas comerciales y humanas, y su inevitable propensión al pasado. Como un ente transido por la inercia, los barrios que en él confluyen ostentan su giro originario, reinterpretado a tono con el mundo de hoy.

Para un lugar así de complejo, no bastan las previsiones esporádicas. “Tiene que ser un rescate continuo –concluye Leyva-. Se inició en algún momento, las administraciones anteriores lo hicieron y la idea es esa. Ir rescatando las partes que todavía están muy descuidadas y mantener las que ya se han rescatado. Esa es la única manera para que el Centro Histórico se mantenga como lo que es”.

Rodrigo Coronel

Rodrigo Coronel

Periodista y politólogo. Es Licenciado en Ciencia Política por la Universidad Autónoma Metropolitana (Medalla al mérito universitario 2015, por mejor promedio de la generación). Maestrante en Periodismo Político en la Escuela “Carlos Septién García”. Ha escrito en medio digitales e impresos, como columnista y reportero, sobre temas políticos, económicos y culturales. Es conductor radiofónico, desde hace 5 años, en los 94.1 de FM, UAM Radio.