El cautiverio de Miguel de Cervantes en Argel El cautiverio de Miguel de Cervantes en Argel
Durante su regreso desde Nápoles a España a bordo de la galera Sol, una flotilla turca comandada por Arnaut Mamí hizo presos a Miguel... El cautiverio de Miguel de Cervantes en Argel

Durante su regreso desde Nápoles a España a bordo de la galera Sol, una flotilla turca comandada por Arnaut Mamí hizo presos a Miguel de Cervantes y Saavedra y a su hermano Rodrigo, el 26 de septiembre de 1575. Fueron capturados a la altura de Cadaqués de Rosas o Palamós, en una zona que actualmente recibe el nombre de Costa Brava, y llevados a Argel. Cervantes es rebajado a la condición de esclavo. El hecho de habérsele encontrado en su poder las cartas de recomendación que llevaba de don Juan de Austria y del duque de Sessa hizo pensar a sus captores que Cervantes era una persona muy importante y por quien podrían conseguir un buen rescate. Pidieron quinientos escudos de oro por su libertad.

El cautiverio de Miguel de Cervantes en ArgelCuando Cervantes desembarcó en Argel, se topó con una muy poblada, cuentan las Topografías de la época. Su laberíntica, apretujada y caótica fisonomía conformaba una metrópoli habitada por 100.000 personas de las que 25.000 eran esclavos. La economía de aquel mercado por donde andaban en pos de su supervivencia cautivos de todo el Mediterráneo, además de saldos apresados en encarnizadas batallas y escaramuzas navales, se basaba en la compra-venta de seres humanos.

Jorge García López en su biografía “Cervantes, la figura en el tapiz”, hace un cálculo y lo coloca entre 150.000 y 200.000 euros actuales. Demasiado para su familia en España, aunque se endeudaron muchísimo  para librarle tanto a él como a su hermano Rodrigo.

Cervantes desconocía el esfuerzo de su familia. Así que se puso a planear su fuga y la de otros tantos. Cuatro intentos, mínimo, se le contaron. ¿Cómo es posible que se librara de acabar empalado? Los biógrafos no hacen más que darle vueltas. Además, al pasar la custodia de Arnaut Mami a la de otro traficante, crecen las sombras. Al parecer, su segundo dueño, Hasan Agá, era, según describen, “sodomita en dos maneras” (bisexual).

Hasan Agá tenía fama de cruel y sanguinario. En los baños, no pocos esclavos de ambos sexos, eran usados en orgías. Últimamente la suposición de que Cervantes fuera homosexual ha enfrentado a muchos hispanistas. Unos empeñados en probarla, otros en refutarla. Nada existe determinante ni en uno ni en otro sentido.

Convengamos que, para sobrevivir, fuera sometido a experiencias ajenas a su voluntad. Algo más que comprensible. Que los 2.000 palos a los que le castigó Agá por algún intento de fuga, no fueron tales. Habría muerto, tal como apuntan Jordi Gracia y Jean Canavaggio.

El cautiverio de Miguel de Cervantes en Argel

En mayo de 1580, llegaron a Argel los padres trinitarios (orden religiosa que se ocupaba de liberar cautivos, incluso se cambiaban por ellos) Fray Antonio de la Bella y Fray Juan Gil. Fray Antonio partió con una expedición de rescatados. Fray Juan Gil, que únicamente disponía de trescientos escudos, trató de rescatar a Cervantes, por el cual se exigían quinientos. El fraile se ocupó de recolectar entre los mercaderes cristianos la cantidad que faltaba. La reunió cuando Cervantes estaba ya en una de las galeras en que Azán Bajá zarparía rumbo a Constantinopla, atado con «dos cadenas y un grillo». Gracias a los 500 escudos tan arduamente reunidos, Cervantes es liberado el 19 de septiembre de 1580. El 24 de octubre regresó, al fin, a España con otros cautivos también rescatados.

Al llegar a su patria, como bien prueba Isabel Soler en “Miguel de Cervantes, los años de Argel” (Acantilado), realiza un pliego de descargos que le ahuyente todas las sombras cernidas sobre él para poder construir un futuro en España. Sin asomo de dudas sobre su fidelidad a la cruz, dedicando poemas a la Virgen, espantando brumas inquisitoriales, se salva, y logra escribir una de las obras narrativas más importantes del mundo.

El cautiverio de Miguel de Cervantes en Argel

De no haber penado en Argel, Cervantes se hubiese convertido en un escritor diferente. Ensanchó su compasión y su capacidad de entendimiento hacia el prójimo. Agudizó el ingenio y uso sus experiencias para redondear su obra. La magistral ambigüedad y la riqueza con la que construía literariamente el amor, es su mejor prueba.

La Redacción

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