El camino de la mística en Mesoamérica: ayunos, penitencias, autosacrificios, hongos, flores, plantas alucinógenas y animales en el México prehispánico El camino de la mística en Mesoamérica: ayunos, penitencias, autosacrificios, hongos, flores, plantas alucinógenas y animales en el México prehispánico
El interés por ir más allá de nuestra realidad cotidiana, la curiosidad por penetrar en misterios insondables, el deseo de comunicarse El camino de la mística en Mesoamérica: ayunos, penitencias, autosacrificios, hongos, flores, plantas alucinógenas y animales en el México prehispánico

El interés por ir más allá de nuestra realidad cotidiana, la curiosidad por penetrar en misterios insondables, el deseo de comunicarse de manera directa con los dioses, han marcado a todas las culturas y países a lo largo y ancho del planeta, además de ocurrir en todas las épocas de la humanidad.

Dentro de la cultura católica Santa Teresa de Jesús hacía largos ayunos y largas horas de oración y, según ella misma en sus libros, esto la llevó al éxtasis místico y a un contacto con Dios en un idioma “inefable”.

El camino de la mística en Mesoamérica: ayunos, penitencias, autosacrificios, hongos, flores, plantas alucinógenas y animales en el México prehispánico

Si alguien piensa que entre los musulmanes todo se reduce a taparles la cara a las mujeres con la burka o a cometer actos terroristas, está totalmente equivocado. Dentro del Islam existe una fuerte corriente mística llamada “sufismo”. No son conventos precisamente ni se hacen votos de castidad perpetuos, pero los sufíes sí pasan, de manera temporal, uno, dos o tres años de aislamiento del mundo en distintas hermandades o cofradías (tariq o turūq en árabe), donde buscan la purificación del alma (nafs), la consecución del Conocimiento divino (ma’arifa) y la realización de la Realidad Divina (haqīqa). Una de las técnicas de los sufíes para alcanzar la elevación espiritual es el rezo del másbaha (rosario musulman, diferente al católico).

En el México prehispánico los sacerdotes o los chamanes también buscaron un alto grado de elevación espiritual. Para ello usaron varias técnicas. Veamos algunas de ellas.

En dependencia de la cultura, nación, época, los hombres religiosos efectuaban diferentes rituales. De acuerdo con estudios realizados por la historiadora de las religiones, la doctora Mercedes de la Garza, los templos de filiación nahua contaban con un sumo sacerdote (Teotecuhtli), sacerdotes de menor rango, guardianes de las reliquias y cantores encargados de alabar con su voz a los dioses.

El camino de la mística en Mesoamérica: ayunos, penitencias, autosacrificios, hongos, flores, plantas alucinógenas y animales en el México prehispánico

Estas personas dedicadas a la vida religiosa, de acuerdo con las conclusiones de la catedrática de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), Mercedes de la Garza en su libro Sueño y alucinación en el mundo náhuatl y maya, ayunaban durante 80 días cada año, período de tiempo en el que sólo comían tortilla, sal y agua. Según las ideas de los practicantes, este quebrantamiento del cuerpo ponía a la mente en un estado más perceptivo y espiritual que les permitía la entrada al mundo de los dioses.

También el dolor era una técnica para alcanzar el éxtasis. Los autosacrificios eran comunes. Los religiosos solían atravesarse con espinas de maguey la lengua, brazos, piernas, orejas e incluso el pene.

Los monjes católicos emplearon en el pasado la autoflagelación y el uso del llamado  “cilicio”. Este último es una especie de cinturón con púas o espinas de metal en la cintura o muslos, el cual apretaban todo lo más que pudieran. Las espinas de acero se clavaban en la carne. Ese dolor los conducían a Dios, según los antiguos practicantes. Se dice que en la actualidad lo siguen usando los miembros del Opus Dei, aunque ellos siempre lo han desmentido.

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Pero el dolor y el ayuno no eran las únicas técnicas de los sacerdotes prehispánicos para alcanzar el éxtasis sagrado. Para entrar a la región de los dioses o de los muertos, también usaron plantas, hongos, animales y flores alucinógenos. El estado alterado de conciencia que provocan las sustancias psicoactivas era considerado por los antiguos mesoamericanos una puerta al “otro mundo”, o un medio para transformarse en búhos, lobos, jaguares u otros animales (nagualismo).

Los chamanes u hombres místicos en general estaban bajo la protección de Oxomoco y Cipactonal, a quienes se les consideraba las deidades chamánicas primordiales.

Las plantas usadas para entrar en estado de alucinación estaban consagradas o eran atributos del dios de la lluvia, Tláloc, y también del dios de las flores, Xochipilli.

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Entre las plantas psicoactivas usadas por los religiosos prehispánicos estaba el toloatzin, actualmente llamado toloache; el peyote, una cactácea; y la familia de hongos a los que llamaban teonanacatl. También empleaban flores alucinógenas, llamadas en náhuatl quetzalaxochitl, tecomaxochitl o cacauaxochitl. Es probable que alguna de esas flores sean las que en actualidad llaman floripondio.

La doctora De la Garza puntualiza que no se ha podido establecer una correspondencia exacta entre los nombres que les daban los antiguos mesoamericanos a esas plantas, flores y hongos con los que ahora tienen. También en esos ritos usaban un tipo de sapo que secretan una sustancia alucinógena. Incluso, su piel se podía secar y fumar.

El uso de sustancias alucinógenas no ha desaparecido del todo en el México actual, como tampoco los chamanes. ¿Realmente entran al mundo de los dioses cuando usan tales sustancias? Es una pregunta sin respuesta, porque en caso de que exista, pertenece al ámbito de lo ignoto, del misterio y de los símbolos más arcaicos del inconsciente humano.

El camino de la mística en Mesoamérica: ayunos, penitencias, autosacrificios, hongos, flores, plantas alucinógenas y animales en el México prehispánico

Fuente: libro “Sueño y alucinación en el mundo náhuatl y maya”, escrito por la historiadora de las religiones y catedrática de la UNAM, Dra. Mercedes vde bla Garza.

Nahum Torres

Nahum Torres

(Ciudad de México, 1977) ha colaborado en medios impresos y electrónicos con textos sobre cine, arte contemporáneo, literatura y música. Actualmente es editor en el sello Librosampleados.