Edson Lechuga: Autor de Llovizna y Anoche me soñé muerta Edson Lechuga: Autor de Llovizna y Anoche me soñé muerta
Mis libros favoritos son muchos más de cinco. Quizá veinte o treinta, porque suelen cambiar con el paso del tiempo. Pero si tuviera que... Edson Lechuga: Autor de Llovizna y Anoche me soñé muerta

-¿Podrías mencionarnos tus 5 libros favoritos y por qué lo son?

Mis libros favoritos son muchos más de cinco. Quizá veinte o treinta, porque suelen cambiar con el paso del tiempo. Pero si tuviera que pensar en cinco y sólo cinco, mencionaría aquellos que se han mantenido impertérritos, pese al desgaste de los años, pese a los cientos de lecturas, pese a los descubrimientos y a las lúcidas sorpresas.

-Farabeuf, de Salvador Elizondo:

Atroz, devastador y fundamental llegó a desordenar no sólo mis lecturas, sino mi forma de entender el proceso creativo, el ejercicio de escribir y mi manera de hacer literatura.

-Los detectives salvajes, de Roberto Bolaño.

Con esta novela Bolaño me partió el pecho en dos, puso dentro de mí una anomalía, volvió a cerrarme y me soltó otra vez a las letras, a los libros. Mi lectura cambió, mi escritura cambió, mi relación con la literatura cambió. Ya nada volvió a ser igual.

-El otoño recorre las islas, de José Carlos Becerra.

Es La Poesía. Así, con mayúsculas. Una pieza capaz de tocar el corazón y los sentimientos y pensamientos más profundos, ocultos, insondables del lector. Una intención (conseguida) de tocar lo que no se puede tocar a través de nombrarlo.

-Una casa en la oscuridad, de José Luís Peixoto.

Peixoto me ha enseñado a poner al servicio de la narrativa las sutiles herramientas de la poesía. Una casa en la oscuridad es un viaje a un espejismo, una realidad ingrávida donde el dolor es el sustento de todo.

-El cuarteto de Alejandría, de Lawrence Durrel.

Si hay una manera de animar lo inanimado, es decir, dotar de vida a lo muerto, esta tetralogía lo muestra, lo trasmite, lo concreta. Cuatro novelas fundidas en una donde la ciudad, Alejandría, se convierte en la entelequia capaz de participar en la trama y en el flujo de la sangre de cada uno de los personajes que dan título a los libros: Justine, Balthazar, Mountolive y Clea.

-¿En qué momento de tu vida aparecieron cada uno, algún acontecimiento especial, impactante o desastroso?

Farabeuf me persigue desde mi infancia, encontré un ejemplar abandonado, deshecho, húmedo y borroso en el tapanco de la casa de mi pueblo. Entendí entonces, sin leerlo siquiera, que era un libro sagrado.

Tropecé con El otoño recorre las islas en la universidad, algo me dijo entonces y algo me repite cada vez que lo releo. Algo nuevo cada vez. Igual de luminoso que lo anterior.

Edson Lechuga: Entre Llovizna y Anoche me soñé muerta

Cuando leí Los detectives salvajes pasó por mi cabeza la idea de que nunca había tenido en mis manos algo igual. Gracias a eso continué en las letras con más rabia, con más soledad, con más pasión.

Una casa en la oscuridad es relativamente un descubrimiento nuevo. Aun así grande; o quizá grande por nuevo. Lo descubrí en Barcelona, en 2004 y me di cuenta entonces de todas las posibilidades que ofrece la fusión.

El cuarteto de Alejandría me acercó a mi ciudad. Esta ciudad. El DF que ahora se empecinan en llamar Ciudad de México, pero que en los libros siempre será el DF. Al menos en mis libros. Y eso se lo debo en parte a esta tetralogía.

-¿Siempre deseaste ser escritor o qué otro trabajo te imaginabas desempeñar?

Edson Lechuga

Edson-Lechuga

Siempre quise tener una banda de rock. Escribir canciones, centrarme en las letras para darle sentido más allá de los acompañamientos o de la musicalización. Yo no elegí ser escritor; más bien un día en que me habían echado de casa me puse a pensar cuáles eran mis facultades para ganarme la vida, es decir hice un CV, y ahí fue donde me percaté que todo lo que me interesaba, todo lo que sabía, todo lo que podía hacer, todo lo que había hecho hasta entonces era escribir. No tuve dudas, no las tenía antes y no las comencé a tener entonces. Fue un proceso natural digamos. Algo así como: «Qué es lo que mejor sabes hacer». «Escribir». «Pues hazlo».

-Si vivieras en otro país, ¿a qué te dedicarías?

Viví en Barcelona por doce años. Ahí no hice otra cosa diferente a escribir, publicar, corregir, analizar y enseñar literatura. Si volviera al extranjero haría lo mismo. No sé qué otra cosa podría hacer.

Diana López

Diana López

Comunicóloga y etnohistoriadora. Se ha desempeñado como promotora cultural independiente, RP para editoriales y eventos culturales. Fue coeditora web en la sección cultural del periódico Reforma y paleógrafa del Archivo General de la Nación. También ha sido asesora pedagógica de fomento a la lectura. Oficio que mejor la define: mochilera.