Ecatepec, desierto cultural Ecatepec, desierto cultural
Durante estos días y hasta el 4 de junio, estaremos presenciando las campañas de los candidatos a la gubernatura del estado de México, entidad... Ecatepec, desierto cultural

Durante estos días y hasta el 4 de junio, estaremos presenciando las campañas de los candidatos a la gubernatura del estado de México, entidad que rodea a la capital del país y que por su cercanía con la ciudad es una plataforma para catapultarse a puestos mayores en la política de la nación.

Como sabemos uno de los municipios con mayor densidad demográfica de México es Ecatepec, que hace frontera con la CDMX, donde viven familias de 2ª y 3ª generación que no lograron encontrar residencia en la capital y buscaron un espacio medianamente cercano para trasladarse a sus centros de trabajo citadinos.

Este municipio cuenta con 9 pueblos históricos (San Cristóbal, San Pedro Xalostoc, San Andrés de la Cañada, San Isidro Atlauhtenco, Santa María Chiconautla, Santo Tomás Chiconautla, Guadalupe Victoria, Santa María Tulpetlac y Santa Clara Coatitla) de gran bagaje cultural de memoria y rescate. También se le conoce por ser un corredor industrial que desde los años 50-70 (junto con Naucalpan y Tlalnepantla) se fue urbanizando, teniendo como transeúntes principales a los obreros que trabajaban ahí. Y hasta hace algunos años ya tiene conexión a la Ciudad de México a través de la línea B del metro.

Horizontum. Ecatepec, desierto cultural

Archivo fotográfico de Benjamín González.

 

Esta demarcación por sus condiciones debería tener un mejor desarrollo para ser más habitable pero no lo es, asegura en entrevista telefónica Benjamín González, ex Director de Cultura de la entidad, quien ahora lleva la Dirección de Cultura Comunitaria de la delegación Tlalpan, ya que el modelo de gobierno municipal y estatal no tienen planes estratégicos, por lo cual se desaprovechan los recursos de este lugar tales como capital humano, económico y cultural.

Al llegar por primera vez un gobierno de izquierda a esta alcaldía, en los años 2006 al 2009 bajo la dirección de José Luis Gutiérrez Cureño, se promovió a la entidad como Ciudad Ecatepec “no buscando ser un eslogan político, sino que la gente debería saber que esta zona tenía las condiciones para serlo”, afirmó el funcionario público.

Horizontum. Ecatepec, desierto cultural

Archivo fotográfico de Benjamín González.

 

Parte de esta posible transformación del municipio era un proyecto cultural a través de tres herramientas básicas con las cuales se buscó trabajar: rescate, mantenimiento y promoción de los espacios públicos, así como la creación e impulso de centros culturales de gran impacto. Por lo que uno de los objetivos fue crear un Faro (Fábrica de Artes y Oficios) a semejanza de los construidos en la Ciudad de México, ya que Benjamín González fue uno de los fundadores y director del más conocido de todos ellos, el Faro de Oriente, ubicado en la delegación Iztapalapa, el cual hoy en día es un referente del impulso creativo cultural en aquella zona.

Proyectando la creación del Faro del Viento, como así se le llamó por estar en el “Cerro del viento” topónimo náhuatl de Ecatepec, se pensó en la recuperación de espacios públicos, fundar una escuela de artes populares, al mismo tiempo que ser un centro cultural.

Los municipios, según González, deberían tener un plan de creación educativa de calidad, sin embargo carecen de una política cultural muy definida, ya que las administraciones en este nivel sólo presentan a sus jefes una propuesta de festejos cívicos, tales como el día de las madres, el día de la Independencia, el día de Muertos, etc, pero no hay una proyección profunda sobre teatro, música y formación artística en general, estos temas se los dejan al gobierno del estado y al central.

Horizontum. Ecatepec, desierto cultural

Archivo fotográfico de Benjamín González.

 

La construcción de este Faro se hizo con 19 millones etiquetados de la Cámara de Diputados y otros 5 más solicitando apoyos de otros presupuestos, por lo que ante la falta de dinero, su levantamiento tardó un poco más dos años (las alcaldías duran 3) y los pocos meses que restaron de la administración no fueron suficientes para consolidar la apropiación del proyecto y del espacio por parte de la comunidad, la cual se vio despojada de este sitio una vez que regresó al poder el partido tricolor, utilizando este recinto para otros usos municipales.

El Faro del Viento, expone el ex Director de Cultura, estaba proyectado en tres etapas: a) la Caja Negra, como se le llamó al edificio principal con un foro al aire libre, designado a talleres artísticos, artes escénicas y música; b) la explanada cívica, construida en un sitio abandonado para proyectar cine al aire libre, conciertos, además de que la gente pudiera transitar tranquilamente por ahí; c) gestionar la presentación de obras de teatro, exposiciones y presentaciones de orquestas para que todo esto en conjunto no sólo se planeara como algo educativo, sino como consumo cultural.

Horizontum. Ecatepec, desierto cultural

Archivo fotográfico de Benjamín González.

 

También se le dio el reconocimiento a los espacios existentes, promoviendo el trabajo de los mismos, los cuales podrían llevar hasta años con la comunidad. Así fue como se previó que dichos centros construidos por vecinos y organizaciones sociales se gestaran como “Boyas culturales” aprovechando su trayectoria, a las cuales se les dio un equipamiento sencillo para seguir colaborando enviándoles promotores culturales para dar seguimiento a su labor. De esta manera se buscó la creación de redes de centros comunitarios de barrio, de los cuales se tuvieron registros de por lo menos 50 de éstos, pero no sobrevivieron con la nueva administración.

El diseño del recinto fue ideado por el arquitecto José Allard Contreras, quien planteó un escenario bidireccional (interior-exterior) para interactuar no sólo adentro sino fuera de las instalaciones. Se planeó también el diseño urbano de los alrededores para mayor comodidad de la comunidad, con estacionamiento y pista para ciclistas con conexión hacia el metro.

El  plan maestro, explicó Benjamín González, sólo avanzó en un 10%, mismo que le fue entregado a los sucesores priístas para continuar la gestión de estos servicios culturales que son muy necesarios al país en general, sin embargo nada siguió.

“Vivimos en un desierto cultural en este país” expuso González, “la cultura está desvinculada de las grandes masas, sólo está dirigida a los que puedan pagarla o conformarse con espectáculos públicos gratuitos, donde en muchas ocasiones los protagonistas suelen ser actores de cadenas televisivas”.

Horizontum. Ecatepec, desierto cultural

Archivo fotográfico de Benjamín González.

 

“Hicimos un intento de cambiar la política cultural de la zona, pero Ecatepec es un botín político clientelar y no tienen intención (el partido que continúa al frente) de crear un programa que garantice los derechos de los ciudadanos”, finalizó.

Los servicios culturales son necesarios, sobre todo en lugares donde la oferta es poca o nula, con el fin no solamente del entretenimiento, sino de crear impacto social de aprendizajes y experiencias significativas donde el ciudadano sea capaz de apreciar y por qué no explotar su talento en pos de una mejor calidad de vida.

Estamos a la espera de las propuestas culturales de los candidatos, cada uno de los municipios de este estado lo necesita, veremos si a alguno de ellos le importa incorporarlo a su campaña, pero sobre todo que sí la lleve a cabo con una política específica y permanente.


Diana López

Diana López

Comunicóloga y etnohistoriadora. Se ha desempeñado como promotora cultural independiente, RP para editoriales y eventos culturales. Fue coeditora web en la sección cultural del periódico Reforma y paleógrafa del Archivo General de la Nación. También ha sido asesora pedagógica de fomento a la lectura. Oficio que mejor la define: mochilera.