Dramaturgia a domicilio, el mundo más breve y navegable de Tristana Landeros Dramaturgia a domicilio, el mundo más breve y navegable de Tristana Landeros
Al teatro que se hace en este siglo le agobian muchos males. Pero dos de ellos se reiteran con mucha evidencia de una región... Dramaturgia a domicilio, el mundo más breve y navegable de Tristana Landeros

Al teatro que se hace en este siglo le agobian muchos males. Pero dos de ellos se reiteran con mucha evidencia de una región a otra, de un país a otro. Alguien puede objetar, decir que los males que enunciaré son abstractos. Alguien, incluso muy agobiado por esos males, puede jamás haberlos identificados en sus propios proyectos. Los asiduos a la escena sabrán que son males más comunes que lo que la gente de teatro suele aceptar. Esos son: la posmodernidad y el provincianismo, dos extremos de la misma cuerda, tan extremos que se tocan, se enredan, y se pierden casi siempre en la madeja de la mediocridad y la falta de profesionalismo.

Horizontum. Dramaturgia a domicilio, el mundo más breve y navegable de Tristana LanderosNo importa si la sede de la puesta en escena es Chicago o la Huasteca Potosina, Madrid o la pampa argentina, Santiago de Cuba o La Habana. La posmodernidad y el provincianismo mal llevados están determinados por la actitud de los creadores, y no por el espacio donde se materialice su trabajo. Es común enfrentarse a puestas en escena que, al cabo del siglo XXI, temen mostrar la fuerza contenida en el cuerpo de sus actrices y actores; o hallar textos que cabalgan entre un posmodernismo chato, que abusa de la heterotopía teatral sin escrúpulos y sin éxito. Estas recurrencias han adaptado a buena parte del público a salir de las funciones asintiendo elocuentemente, sin sentir o entender absolutamente nada durante los minutos de la representación. Superficialidad con superficialidad, se paga.

Me detengo en este cruce entre teatro escrito y llevado a escena, porque pienso que no hemos aprendido aún a pensar la dramaturgia alejada de su puesta. Entendemos que la escena culmina el proceso de escritura teatral; que el montaje de una pieza, su enfrentamiento al público, es el inicio del fin de ese proceso de escritura que el dramaturgo, la dramaturga o el grupo creativo habían comenzado mucho antes sobre una hoja en blanco.

Tristana Landeros (Ciudad Valles, 1974) muestra en su libro Dramaturgia a domicilio, coeditado en 2015 por Ponciano Arriaga y Abismo, un llamativo respeto hacia el teatro de autor —que muchos de esos posmodernistas a ultranza han pretendido borrar del mapa—. Ella se exhibe sin prejuicios como cultivadora de ese teatro que aún encuentra en la palabra y el movimiento escénico sus principales cauces. Si tuviera que traducir su escritura dramática en una sola palabra que surcara todas estas definiciones y obstáculos del arte contemporáneo, esa palabra sería “equilibrio”. Dramaturgia a domicilio es un ejemplo indiscutible de equilibrio y buena escritura dramática.

En sus páginas encontramos monólogos, unipersonales, piezas con numerosos personajes, obras en un acto, obras en varios cuadros, obras experimentales y otras de estructura clásica. Hallamos, en fin, el dominio pleno de una escritura que no teme al lenguaje, pero tampoco a asumir su contexto inmediato como escenario y crítica. Las creaciones que se reúnen en estas páginas tienen su primera fecha en 1995, cuando la autora rondaba los 20 años de edad, y culminan en 2015, después de amplio camino recorrido por Landeros en la escritura creativa, pero también en la gestión cultural, la promoción artística.

Dramaturgia a domicilio es la prueba de que, en cualquier región de México o del mundo, se puede escribir un teatro equilibrado, de calidad, que imponga retos estéticos a potenciales directores, que apueste por el performance y por romper la cuarta pared, pero sin dejar de ser crítico. Una dramaturgia que permita a la misma vez hacer pensar en una puesta en escena como disfrutar de la lectura del libro que la reúna.

Aclaro a las y los poetas que por mucho que lo crean, no son las principales víctimas del mercado del libro. “Yo no leo teatro”, “no sé cómo leer teatro”, “no me gusta leer teatro”, son algunas de las frases que escuchamos a diario los apasionados por las tablas. Son expresiones que prueban además que la gente se ha mantenido alejada de la actualización de la escritura teatral. Las piezas de Landeros reunidas en Dramaturgia a domicilio muestran cómo las acotaciones a las puestas en escena pueden convertirse en un ejercicio narrativo o ensayístico, que da vida a la dramaturgia no sólo para ser montada, también para leerse como género literario.

Quiero aplaudir además la valentía de la autora al inclinarse por construir siempre protagonistas femeninas. En un mundo donde el feminismo es atacado y defendido con igual vehemencia, Landeros delinea personajes absolutamente creíbles, algunas víctimas y algunas victimarias, algunas hermosas y otras feas, casi todas frustradas. Este sentimiento de imposibilidad de realización lo comparten, sin embargo, con los personajes masculinos. Mateo, el Padre de Hanna, el Feto que se suicida, Filiberto, se presentan todos desilusionados ante el destino reservado.

Es que en la voz de Landeros se redimensiona el teatro en ese matiz político y de protesta sobre el que Bertolt Brecht teorizó con precisión. La deshumanización de la sociedad moderna, la vacuidad de las redes sociales que se imponen al contacto cara a cara, pero también la nueva dimensión del mundo, más breve, más navegable, todo forma parte del universo teatral que Landeros construye.

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Sus obras breves son de muchísima fuerza. Aunque quiero detenerme aquí en dos, que no forman parte precisamente de esta lista. Me refiero a “#CientoCuarentaEnSLP”, escrita en 2012 y “Una golondrina no hace verano”, de 2010. La primera se enfoca en el desarrollo de una sesión de publicaciones en Twitter. Las denuncias de varios usuarios se alternan con las intimidades confesas de otros, tal cual acontece en la vida real. La autora logra, a pesar de esta convulsión de voces, ubicar como escenario al estado de San Luis Potosí, durante un período de violencia en sus calles. Se apropia para ello del lenguaje de esa red y cada parlamento/twit posee menos de 140 caracteres y los hashtags que suelen utilizarse. Esta absorción del contexto histórico, lingüístico e inmediato de la pieza la convierte en una representación de la realidad, pero también en un testimonio de nuestro tiempo, que parece vivirse a 140 caracteres por acontecimiento. El reto estará, supongo, en llevar una pieza como esa a la escena.

“Una golondrina no hace verano” recuerda lo mejor de la tradición absurda teatral. La pieza que inicia con los personajes de Padre y Madre sentados sobre el ataúd de Hanna, discutiendo, mientras comen simbólicamente partes de sus cuerpos, remite de inmediato al Ubu Rey, de Alfred Jarry, pero también a los Dos viejos pánicos, del cubano Virgilio Piñera. Esto sin contar las reminiscencias claras a Chéjov y Shakespeare. Este homenaje al absurdo “clásico” gira de inmediato hacia la representación de la sociedad mexicana. Violentación del cuerpo, autofagia, tráfico de drogas, consumo audiovisual, migración, van adquiriendo fuerza en la escritura, hasta convertir a esta obra en una de las más sobresalientes del conjunto.

Independientemente de estos ejemplos, Dramaturgia a domicilio es un libro que reúne obras teatrales que vale la pena conocer, leer, imaginar en escena. La oportunidad de pensar seriamente el teatro no puede desperdiciarse nunca, cuando hay tanta gente en el mundo, en México, que ya se está encargando de no tomárselo en serio. Ahora corresponde a Tristana Landeros continuar su trabajo y seguir escribiendo buen teatro.

Dainerys Machado Vento

Dainerys Machado Vento

Nació en La Habana en 1986, es periodista, editora e investigadora literaria. Tiene una maestría en Literatura Hispanoamericana por el Colegio de San Luis, San Luis Potosí, México y actualmente cursa su Doctorado en Lengua Moderna y Literatura en la Universidad de Miami, Estados Unidos. Recibió el Premio Estatal de Periodismo San Luis Potosí 2016. Trabajos suyos son publicados regularmente en medios estadounidenses y mexicanos, y es la autora del blog letrasqueves.worpress.com, dedicado a temas de actualidad literaria y social.