Donald ¿el bueno? ante el Congreso Donald ¿el bueno? ante el Congreso
El primer discurso del presidente Donald Trump ante el Congreso no trajo nada nuevo bajo el sol. La única variación fue de forma, pero... Donald ¿el bueno? ante el Congreso

El primer discurso del presidente Donald Trump ante el Congreso no trajo nada nuevo bajo el sol. La única variación fue formal, pero el contenido resultó el mismo desde sus días de campaña: el muro, reforma migratoria más selectiva, incremento del presupuesto militar… Esta vez doró la píldora para darle a su estrategia de gobierno un toque más conciliatorio, positivo y menos apocalíptico.

Al presentar los lineamientos para su primer año de gobierno aseguró que era “el momento para dejar atrás las peleas triviales. Sólo necesitamos el valor para compartir los sueños que llenan nuestros corazones”. Con este inicio dejó claro que venía en busca de una reconciliación, sobre todo con los demócratas, quienes le han puesto no pocos traspiés a su empeño de cumplir sus promesas de campaña.

Para muchos fue la primera vez que Trump dio la imagen de un estadista convencional, aunque fue notorio que en su discurso se apeló más a lo emotivo que a los números o los razonamientos lógicos. En varios temas resultó muy general. No concretó, en términos de cuentas, cómo llevará adelante su proyecto de gobierno. Incluso se atrevió a presentar listas de promesas que no cuentan con todo el apoyo de su partido republicano, ni el de la oposición demócrata.

Tampoco hizo alusiones directas a su villano favorito: México, aunque en su intervención no dejó fuera el tema de desmantelar los cárteles criminales, el de detener el ambiente de caos que se vive en la frontera sur del país, por lo que es necesaria la construcción de un “gran muro”. Insistió en que no podía permitir “una cabeza de playa del terrorismo”, por lo que entendía que eran muy necesarias las extremas medidas de control para la entrada de extranjeros a EE UU.

Fue notorio que en el auditorio pocos demócratas se levantaron a aplaudir sus frases más intensas en el discurso. Y abiertamente los senadores de ese bando político demostraron su desaprobación a las declaraciones del presidente, que en general no distaron mucho de los temas que viene proponiendo desde que inició su carrera por la primera silla en la Casa Blanca.

En los temas económicos, prometió mucho, pero no especificó cómo realizará su “importante recorte de impuesto a la clase media”. También reiteró los “abusos de países extranjeros en las reglas comerciales”. Aseguró que creía en el libre comercio, “pero tiene que ser un comercio justo”. Claramente expresó que no dejará más que “otros países sigan tomando ventaja de nuestras empresas”.

Ante los legisladores, Trump este martes en la noche prometió un nuevo plan de infraestructura, al cual le dio un carácter nacional por valor de un billón de dólares. Tampoco dejó de mencionar el reemplazo del Obamacare, al que se refirió como un desastre. Aunque, para tranquilizar a los demócratas, prometió que esa derogación  iría acompañada de un grupo de medidas para que los beneficiarios del citado servicio siguieran con cobertura médica. Propuso, incluso, licencias pagadas de maternidad.

También se refirió al tema educacional, al apoyo de los veteranos, pero en sentido general le dio más peso a la agenda que ha venido desarrollando desde que comenzó a contender por la presidencia de los EE UU: más seguridad en la frontera, denuncias contra inmigrantes ilegales, nacionalismo económico y advertencia a los aliados de la OTAN para que paguen más.

La única diferencia de esta vez fue su forma más elegante de decir lo mismo que ha venido vociferando desde hace meses. Se puso guante blanco para hablar y encantar como las serpientes para  introducir sin dolor su veneno mortal. Ahora está por ver si el Congreso se dejó hipnotizar por su nuevo tono.

 

 


Katia Monteagudo

Katia Monteagudo

Licenciada en Periodismo, de la Facultad de Comunicación de la Universidad de La Habana. Especializada en temas políticos, globales, económicos y sociales, y en el uso de técnicas narrativas, investigativas, manejo de las nuevas herramientas digitales para la búsqueda, procesamiento, publicación y distribución online de información, junto a la capacidad de articular comunidades a partir de estrategias comunicativas 2.0. Dominio de procesos de edición de medios impresos, digitales y en el fotoperiodismo.