“Dejo de leer un libro ante la falta de credibilidad del autor en su propio trabajo” “Dejo de leer un libro ante la falta de credibilidad del autor en su propio trabajo”
El escritor que presentamos esta semana es Doctor en Filología Hispánica y colaborador en espacios como Alforja, Crítica “Dejo de leer un libro ante la falta de credibilidad del autor en su propio trabajo”

El escritor que presentamos esta semana es Doctor en Filología Hispánica y colaborador en espacios como Alforja, Crítica, La Tempestad, Letras Libres, Luvina,     Mandorla, Nexos, Quimera y Revista de Occidente. Fue galardonado con el Premio Estatal de Literatura de Baja California en los géneros de poesía (2000) y ensayo literario (2004); Premio Nacional de Poesía Tijuana en 2001; y en 2005 fue finalista único del XX Premio Hiperión de Poesía convocado en España. Algunas de sus obras son: Guía de forasteros, Devoción por la piedra y Estado del tiempo. El autor de la semana es el poeta Jorge Ortega.

Diana López: sabemos que lo que es, pero ¿podrías mencionarnos tus 5 libros favoritos y por qué lo son?

Jorge Ortega: La Odisea de Homero, la Comedia de Dante, los Ensayos de Montaigne, el Quijote de Cervantes, las Soledades de Góngora… El intento es inútil. Tengo otros veinte títulos fundamentales en mi formación literaria y humana. Como sea, creo que todos supusieron una todavía perdurable síntesis de la imaginación verbal y la más desnuda condición del ser a través del placer y el conocimiento, dos cosas que invariablemente espero de una obra.

DL: ¿En qué momento de tu vida decidiste incorporar la lectura como un acto cotidiano?

JO: A los 13 años, cuando por irresistible curiosidad me posicioné de un volumen de bolsillo que mi padre había obsequiado a mi hermano mayor. Era Pedro Páramo de Juan Rulfo en una edición de Bruguera de inicios de los ochenta.

DL: Imagínate en otro país, que no sea tu tierra natal y que no tenga nada que ver con las costumbres occidentales, ¿qué otra profesión u oficio te interesaría realizar que no esté relacionada con la lectura y escritura?

JO: Me gustaría ser guardabosques, jardinero o anticuario.

DL: ¿Qué es lo que te hace dejar la lectura de un libro?

JO: La absoluta falta de interés, precedida desde luego por la incredulidad, y no en la ficción en sí, atributo de toda literatura, sino en la falta de credibilidad del autor en su propio trabajo, en la fuerza de evocación de la escritura, que es para mí uno de sus imperativos.

Horizontum-. “Dejo de leer un libro ante la falta de credibilidad del autor en su propio trabajo”

DL: ¿Qué lugares son tus preferidos para leer, ya sea en tu casa o fuera de ella?

JO: En casa, acodado en la cama, armado de un marcador amarillo y de un bloc para realizar apuntes; y afuera, en un café. Sin embargo debo añadir que durante los años que viví en Barcelona salía a andar con un libro bajo el brazo y, después de pasear una hora o más a pie por mis rumbos, iba en busca de una banca en el Parc de la Ciutadella para meterme entre las páginas de una novela o una colección de poemas.

DL: ¿Tienes alguna bebida favorita mientras lees, cuál y por qué?

JO: No bebo mientras leo, pero cuando llego a hacerlo me acompaño de un té verde o un café con leche bien caliente. La cerveza, el vino o el whisky los reservo para la conversación.

 DL: ¿Cuáles son las manías que consideras que tienes como escritor (escribes sólo por las noches, fumas mucho, lees muchos libros antes de sentarte a redactar, sales a caminar, escuchas música, etc)?

JO: Escribo a cualquier hora, pero requiero de un ritual preparatorio, cierta quietud y reflexión previos que puede incluir a veces música o lectura. Y luego de trabajar por un buen rato, si me trabo en alguna línea o determinado pasaje, salgo a caminar y ahí encuentro a veces la solución al dilema.

DL: ¿Regularmente dónde inicias la redacción de alguna historia que convertirás en un libro: en un papel cualquiera, en tu computadora o algún otro dispositivo, en un cuadernillo?

JO: Los puntos de partida de mis poemas se hallan todos en libretas de pequeño formato que puedo llevar en el bolsillo de la camisa. Ahí hago notas que crecen hasta convertirse en versiones preliminares o definitivas de algunos textos. Luego paso en limpio esos garabatos en hojas recicladas tamaño carta, donde reviso con mejor claridad lo escrito. Y finalmente, ya que considero que los poemas han cuajado, los capturo en el ordenador.

DL: Cuéntanos algún dato curioso de ti como lector.

JO: Soy un secreto cazador de diccionarios ilustrados y de tratados visuales de mineralogía, botánica y ornitología. Y añadiría los mapas y las guías de viaje, que siempre me producen una emoción singular, pues activan la posibilidad real o imaginaria de una nueva travesía por el mundo.

Jorge comparte con nosotros dos de sus textos publicados. Que los disfrutes.

 

POEMAS DE JORGE ORTEGA

PRIMERA LLAMADA

Urge contar lo que sucede

no arriba en el lenguaje

y su costra de espuma

sino abajo, donde

la llama se doblega

o tiembla la raíz.

Urge invertir el cono

y denunciar su fondo,

atraer el clamor de las arenas

que la corriente submarina

ondula.

Respira y sumérgete.

Asciende y recupera lo que has visto

para alivio de quienes esperamos

en el espejo de la superficie.

Mucha tinta ha corrido

y seguimos en ascuas.

Alumbra un poco más tu circunstancia,

acerca la linterna a los abismos

para buscar la llave entre las rocas.

[Devoción por la piedra, Mantis Editores, 2016]

PASTORAL DE PRIVADOS

Vuelve el peso del verdor. Vuelve

a florecer

el peso.

Vas acercándote al centro, un meollo

en que las plantas cantan su pigmento

a todo aquel que escucha con los ojos

o sabe

callarse

para ver.

Las hojas no se cimbran en la boscosidad

surcada por el ímpetu del tren.

Es la rara quietud antes de la tormenta

o la vaga señal de algún revelamiento:

sumido en la frecuencia de un historial sin fechas

qué logra perturbarlo allá en la gruta

de lo intransitable,

en el cañón ignoto

donde los cascabeles del envés

son un licor acústico que mece a la conciencia.

Es el vagón que tiembla, a lo sumo,

con la gota de escarcha

que se precipita

de una corola

a otra

sin vaporizarse.

Algo inaudito está por suceder

pero puede que no nos enteremos.

[Guía de forasteros, Bonobos-CONACULTA, 2014]


Diana López

Diana López

Comunicóloga y etnohistoriadora. Se ha desempeñado como promotora cultural independiente, RP para editoriales y eventos culturales. Fue coeditora web en la sección cultural del periódico Reforma y paleógrafa del Archivo General de la Nación. También ha sido asesora pedagógica de fomento a la lectura. Oficio que mejor la define: mochilera.