“De niño era mentiroso patológico y supongo que todavía lo soy”, Armando Saldaña Salinas “De niño era mentiroso patológico y supongo que todavía lo soy”, Armando Saldaña Salinas
Armando Saldaña es un lector voraz de literatura fantástica, género en el que se inscriben sus múltiples publicaciones, como la novela The Anarchy Lesson,... “De niño era mentiroso patológico y supongo que todavía lo soy”, Armando Saldaña Salinas

Armando Saldaña es un lector voraz de literatura fantástica, género en el que se inscriben sus múltiples publicaciones, como la novela The Anarchy Lesson, y cinco colecciones de cuentos, entre ellas One Night in Bangkok, The Chronicles of Saint August y One of Our Shanghais Is Missing. Con un agudo sentido del humor, el autor nos acerca a su obra y al mundo fantástico que ha creado. Hace más de 15 años se abrió paso en Estados Unidos por las limitaciones del mundo editorial en México para escritos sobre mundos inusuales.

-¿Cuándo comenzaste a escribir?

Siempre me ha gustado contar historias. De niño era mentiroso patológico y supongo que todavía lo soy. A la mejor todo esto me lo estoy inventando. Todo el tiempo llenaba hoja tras hoja con mis dibujitos que pretendían tener una secuencia (aun cuando quizá eso sólo era evidente para mis ojos). Empecé a escribir en la secundaria, historias que improvisaba y eran más entretenidas para mí que la clase de lo que fuera en ese momento, pero no eran historias con la idea de ser publicadas algún día, ni mucho menos. Eran, más que nada, una manera de soportar el aburrimiento. Decidí escribir como algo más serio en la universidad, aunque en ese entonces lo que hacía eran obras de teatro (que es otra historia muy larga)

-¿Qué circunstancias te llevaron a escribir en inglés, siendo el español tu lengua materna?

Horizontum. “De niño era mentiroso patológico y supongo que todavía lo soy”, Armando Saldaña Salinas-La principal razón fue un intento descarado de poder vivir de mi escritura (era joven, qué te puedo decir) y todos mis amigos me decían que en México es imposible vivir de escritor. Poco después descubrí por mí mismo que en ningún país del mundo se vive de la escritura, pero por lo menos, los gringos pagaban algunos centavos por mis cuentitos. No escribo por dinero, pero la verdad es bonito cuando te dan algo por tu trabajo. Eso y que en el mercado anglosajón, a diferencia de México, hay un verdadero mercado profesional que ofrece varios lugares, donde uno puede publicar relatos de índole fantástica de manera regular. Aquí quizá debo aclarar que toda mi vida asistí a escuelas bilingües. Desde el kínder hasta la preparatoria, pasando por toda la primaria y secundaria, había clases de inglés, así que para mí el inglés es tan natural como el español.

-¿Cuál fue tu primer libro? ¿Cuál prefieres?

-Mi primer libro se publicó hace más de 15 años, en el 2001, y fue una colección de relatos que se llama The World According To Kane, que todavía se puede conseguir en Amazon. No tenía idea si algún día iba a poder volver a publicar otro libro, así que le metí de todo. Ciencia-ficción, fantasía, horror, mainstream, etc. El resultado fue una colección no muy ordenada, sin ningún tema central, pero le sigo teniendo mucho cariño. No es mi obra favorita (de hecho, me da pena que la gente lea las tonterías que hacía en ese entonces), esa quizá sería One Night in Bangkok, pero uno siempre quiere a su primer hijo.

– ¿Qué otros trabajos haces o escribes?

-Escribo reseñas de los libros que leo cada semana, y sobre las series de TV que disfruto. Algunas las publico en mi blog, Postcards From the Edge, y otras en lugares varios. Revistas de papel y portales de internet, etc. Como comento arriba, sin embargo, por desgracia no vivo de escribir, así que de lunes a viernes me peino, me pongo traje, básicamente me disfrazo de persona normal, y trabajo en la Bolsa de Valores. Así es, entre semana soy el Enemigo. Ni modo, hay que pagar la renta cada mes.

– ¿Qué es para ti la literatura fantástica?

-La literatura fantástica es en mi opinión la literatura del mañana, la herramienta más completa para describir nuestra actualidad. Por desgracia tiene mala reputación, sobre todo en México. En otros países ya es materia de estudio universitario. Aquí la consideran pérdida de tiempo de desadaptados sociales. Los académicos piensan que es escapismo puro y no tiene nada que ver con la realidad. Nada podía estar más alejado de la realidad. Si creen que Bradbury está escribiendo sobre Marte en The Martian Chronicles, creo que necesitan volver a leer ese libro. Las novelas de Philip K. Dick nominalmente ocurren en el futuro, pero tan sólo se necesita leer un puñado de páginas para darte cuenta que está escribiendo sobre nuestro presente. Algunos de sus libros más famosos son las representaciones más exactas, casi fotográficas, de la contracultura de los años 60s, casi como novelas costumbristas. Es mi opinión que la ciencia ficción es tan capaz de reflejar la condición humana como cualquier novela “realista”.

-¿Cuáles son las principales dificultades que atraviesan los escritores mexicanos para dar a conocer su obra en el país?

-La principal dificultad es que sencillamente hay muy pocas opciones para publicar ciencia ficción en México. Todos los editores en este país que he tenido el gusto de conocer me dicen lo mismo: “En México no se lee ciencia-ficción”. Lo que nadie se molesta en hacer es darme una buena explicación de porqué.

“Algunos me dicen (muy serios) que porque en México no hay inclinación por las ciencias. “Eso es sólo para profesores”. Encuentro esta percepción bastante equivocada (por no mencionar ofensiva). Ahora que jóvenes mexicanos de preparatoria han salido recientemente en las noticias por ganar medallas (inclusive de oro) en las Olimpiadas de Matemáticas y robots mexicanos tienen la posibilidad de ir a Marte, me parece todavía más absurdo decir o creer lo anterior. Y, sin embargo, es cierto. Ninguna editorial parece dispuesta a arriesgarse a publicar una novela de ciencia-ficción original.

Horizontum. “De niño era mentiroso patológico y supongo que todavía lo soy”, Armando Saldaña Salinas“Otros más me informan que la ciencia ficción es escapismo puro. Al mexicano le interesa la realidad, por eso quiere leer novela policíaca o de narcos. No de otros planetas. Encuentro esta actitud todavía más extraña. Pensar que este género no es un medio de protesta social o que no refleja la realidad que nos rodea me indica, sobre todo, que la persona no ha leído en su vida ciencia-ficción. De nuevo, a lo mejor creen que Bradbury en serio está hablando sobre Marte o que Dick no conoce la vida de un adicto en las calles…

“Otros me dicen que libros de “literatura fantástica” sí venden, sobre todo si son dirigidos al mercado juvenil (quizá creen que si eres adulto en México te va a dar vergüenza que te vean en la calle leyendo un libro con la palabra Saturno en la portada. El viejo estigma de los lectores de comics del siglo pasado), pero no uno de *ciencia* ficción. Eso es demasiado complicado. Al mexicano hay que darle cosas sencillitas si quieres que las lea. Tampoco le metas muchas referencias literarias, porque te van a acusar de pretencioso. A esto ya no sé ni qué contestar. Quizá todos mis muchos amigos que compran y leen ciencia ficción de altísimo nivel literario (porque la hay, sólo que no en este país) no existen más que en mi imaginación. Supongo que es posible.

“Uno pensaría que en México (al que varios extranjeros han llamado un país de ciencia ficción hecho realidad), igual que en toda la Latinoamérica de lo Real Maravilloso de Alejo Carpentier, habría más gente ansiosa de soñar y leer ciencia-ficción. Y adivinen qué, sí los hay. Hay miles. Somos legión. Hay escritores de ciencia-ficción. No los 10-15 que aparecen en la ocasional antología de relatos, sino mucho más. Somos legión.

“Ahora, si tan sólo hubiera manera de que alguna editorial pudiera verlo…”

– ¿Cómo ves el futuro de la literatura fantástica en México?

-El futuro es incierto, como siempre, pero en caso que mi respuesta anterior no haya sido lo suficientemente clara, veo el futuro de nuestra literatura fantástica con algo de pesimismo. Le he enseñado novelas mías a editores (que de hecho son buenos amigos míos) y me han dicho que les gusta mucho cómo escribo, pero “¿no habrá manera que nos des algo más serio?”. Quiero pensar que ahora hay más apertura para historias fantásticas, para jóvenes autores que van comenzando apenas, pero la mayoría de las veces es casi imposible verlo.

– ¿Cuáles cinco libros recomiendas?

-Esa siempre es una pregunta difícil. Si me la vuelven a hacer la próxima semana es muy posible que se me ocurran nuevas opciones y les dé una respuesta algo diferente, pero tentativamente:

Neuromancer (1984) de William Gibson. La novela que casi por sí sola inició el movimiento cyberpunk. No me sorprende que el cyberpunk sea un subgénero tan popular en México; historias de barrios bajos, no de héroes sino de sobrevivientes inmorales que harán lo que sea para seguir vivos un día más. Esencialmente novela negra del futuro.

Desolation Road (1988) de Ian McDonald. He escuchado a más de una persona describirla como “Cien años de soledad en Marte”, lo cual puede sonar absurdo, por no mencionar pretencioso y chocante, pero de hecho creo que la comparación es muy apta. El británico McDonald es uno de los escritores más líricos que tiene la ciencia ficción y creo que es una lástima que sea tan poco conocido en México.

Horizontum. “De niño era mentiroso patológico y supongo que todavía lo soy”, Armando Saldaña SalinasNova (1968) de Samuel R. Delany. No mucha gente la considera como parte de las grandes space opera de la historia, pero es por mucho mi favorita. La imaginación de Delany se desborda aquí en cada página, usando una prosa casi poética para describir desde naves espaciales hasta las extrañas melodías que compone uno de los protagonistas con su instrumento musical apócrifo. En vez de los asépticos futuros de Asimov, esta novela nos ofrece un futuro sucio y mal oliente, lleno de maravillas exóticas.

Ubik (1969) de Philip K. Dick. La mayoría parece preferir The Three Stigmata of Palmer Eldritch (que es muy buena, cómo no) o The Man in the High Castle (que es mucho más accesible) o por supuesto Do Androids Dream of Electric Sheep? (de donde sacaron la película de Blade Runner), pero la verdad mi favorita de Dick siempre ha sido esta. Tan psicodélica como cualquier otra suya, aquí es donde Dick logró perfeccionar ese cuestionamiento casi ontológico de la realidad. Es de los libros que siempre recomiendo a amigos y extraños, razón por la cual es uno de los libros que más veces he perdido.

Too Like the Lightning (2016) de Ada Palmer. Apenas salió el año pasado, pero ya se ganó a pulso un lugar en mi lista de favoritas de todos los tiempos. La escritora, desconocida por demás hasta ese momento, nos demuestra lo que la ciencia ficción es capaz de hacer hoy por hoy. A la mejor nos sostenemos sobre los hombros de gigantes como Heinlein y Clarke, pero lo que se escribe en la actualidad es tan bueno, si no es que mejor que cualquier obra de los últimos cien años. De lectura densa, que exige mucho al lector, pero que vale la pena en mi opinión.


Yeanny González

Yeanny González

Licenciada en Periodismo por la Facultad de Comunicación de la Universidad de La Habana. Redactora-reportera de temas políticos, económicos y sociales. Dominio de redes sociales y habilidades como fotorreportera. Actualmente culmina su maestría en Estudios Latinoamericanos en la UNAM.