Cuetzalan, el vuelo seguro de sus abejas mayas Cuetzalan, el vuelo seguro de sus abejas mayas
Cuetzalan, un pueblo mágico intrincado en las montañas poblanas, a tres horas de la ciudad de México, no sólo destaca por su belleza natural Cuetzalan, el vuelo seguro de sus abejas mayas

Cuetzalan, un pueblo mágico intrincado en las montañas poblanas, a tres horas de la ciudad de México, no sólo destaca por su belleza natural, sino por el trabajo de un grupo de apicultores indígenas que tratan de salvar, con técnicas sostenibles, a las amenazadas abejas mayas.

Este reducido grupo lleva adelante un modelo de producción sostenible que se remonta a la época de los mayas y que ha permitido rescatar a la abeja melipona, una variedad nativa sin aguijón que estaba en peligro por la contaminación, la fumigación y la tala indiscriminada de árboles.

Se trata de un modelo único de producción de miel da una segunda oportunidad a una especie amenazada por la deforestación y abre un nuevo horizonte a cientos de apicultores indígenas en México, destaca el diario El País.

En Cuetzalan, o tierra de Quetzales, los meliponicultores utilizan ollas de barro en sustitución de los troncos huecos u hobones, para recolectar la miel. Esto les permite extraerla más fácilmente y reproducir el pie de cría en serie, sin afectar la vegetación, explica Rubén Chico, el líder de los meliponicultores.

La Cooperativa Tosepan ha profesionalizado el método con utensilios que solo se utilizan para la cosecha, a fin de aprovechar toda la miel de forma más higiénica, así como la cera, el propolio y el polen.

Cuetzalan, el vuelo seguro de sus abejas mayas

Además de la miel y los comestibles, gracias a un laboratorio para dar valor agregado a los productos, también se fabrica champú, cremas y otros cosméticos y las ganancias se distribuyen entre los socios en función de la materia prima que aporten, afirma Chico.

En tanto, las familias de apicultores saben que proteger a las abejas es sinónimo de mejores cultivos y más dinero. “Son importantísimas para el ecosistema, hubiéramos perdido muchas plantas de no haber sido por ellas”, apunta uno de ellos.

Margarita Madero, que tiene 200 ollas alrededor de su hogar y mantiene a las abejas a salvo de las arañas, los mosquitos y los posibles ladrones, cree que las abejas son muy inteligentes, “más que nosotros, se dan cuenta si el marido pasa demasiado tiempo en la cantina o si un matrimonio pelea mucho y si uno de los dos es infiel, las abejas se van”, dice convencida.

La miel de la melipona o miel virgen es un poco más ácida, más líquida, tiene mejor protección contra las bacterias que la miel comercial y sus características eran aprovechadas por los mayas, que le atribuían propiedades curativas, asegura la cooperativa.

Cuetzalan, el vuelo seguro de sus abejas mayas

Este pueblo, de apenas 50 mil habitantes, ha protagonizado históricas luchas en defensa de su cultura y de un comercio justo entre productores.

Hace 40 años, el negocio de la apicultura prácticamente no existía, y la producción no rebasaba los 400 litros de miel al año, se pagaba a 30 pesos (menos de dos dólares) el litro y la edad media de los productores era de 60 años en adelante.

Pero esa realidad ha cambiado y ahora, gracias al trabajo de la Tosepan, un litro se recoge en 300 pesos (15 dólares) y se vende en 800 pesos (40 dólares).

Con el perfeccionamiento de las técnicas de recolección ya se han llegado a producir hasta 3000 litros al año ayudado por el esfuerzo de más de 350 productores de todas las edades, principalmente mujeres, que se benefician de la venta de miel.

La Redacción

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