Cuatro años de Peña Nieto: aciertos y errores Cuatro años de Peña Nieto: aciertos y errores
Al cumplirse cuatro años de la administración del Presidente Peña Nieto, trataremos de explicar la evolución de las variables económicas más importantes Cuatro años de Peña Nieto: aciertos y errores

Al cumplirse cuatro años de la administración del Presidente Peña Nieto, trataremos de explicar la evolución de las variables económicas más importantes, y valorar el grado en que la política las ha afectado. Este es un ámbito en que la retórica del exceso es practicada sin pudor, tanto por cada administración como por sus críticos, por lo cual es valioso intentar una revisión imparcial.

Nos enfocaremos a temas laborales, monetarios, fiscales y sociales. Es un campo grande, por lo cual nos acotaremos al tema del empleo y del desempleo, de la expansión del crédito (público y privado) y del tipo de cambio, del déficit fiscal y del éxito en innovar en la política social.

Empleo y desempleo

El empleo ha crecido desde 2011 en forma estable para absorber al crecimiento demográfico de la fuerza de trabajo y lograr una disminución en la tasa de desempleo. Las tasas de desempleo han bajado desde 2009, pero no se ha llegado al nivel previo a la crisis de 2008, tanto para hombres como para mujeres. Usando la definición convencional de tasa de desocupación tenemos desempleo de 4% a 5% para hombres y mujeres, Si añadimos a los trabajadores “disponibles”, que son aquellos que desean trabajar pero no están buscando, las tasas llegan arriba de 6% para hombres y cerca de 20% para mujeres.

Cuatro años de Peña Nieto: aciertos y errores

Los salarios permanecen estancados. El salario de cotización diario al seguro social, a valores constante, creció durante los primeros años de la década pasada, pero de 2006-2007 hasta ahora ha estado estancado. No sobra señalar que tanto la administración Calderón como la Peña Nieto se dieron a la tarea de elevar los impuestos a los trabajadores (ayudados por gobiernos locales, como el del DF que subió en 50% el impuesto a la nómina), por lo cual el dinero que se llevan en efectivo los trabajadores a su casa ha crecido aún menos.

Cuatro años de Peña Nieto: aciertos y errores

La administración actual ha alentado la idea de que el crecimiento del empleo de 2013 a 2016 es el más alto de la historia, y en particular más alto al que se dio con gobiernos del PAN (Fox y Calderón). En realidad, el crecimiento no ha sido mucho más ni mucho menos de lo que se esperaría por el crecimiento del número de personas en edad de trabajar, y la disminución del desempleo ha sido gradual desde el golpe de 2008-2009. La razón por la cual las administraciones de Fox y Calderón “se ven mal” en la comparación de los primeros cuatro años de gobierno es que en 2000 inició la llamada recesión de las “dot.com”, y en 2007-2009 se dio la llamada Gran Recesión, eventos globales fuera del control de las administraciones mexicanas. La actual (2012-2016) se ha dado en el marco de la segunda expansión económica más larga en la historia de Estados Unidos, por lo cual la demanda por trabajo ha sido estable y ligeramente favorable, y por ello se ve algo mejor el crecimiento del empleo.

Cuatro años de Peña Nieto: aciertos y errores

En resumen, en temas laborales, el resultado es bueno pues se mantiene estabilidad y crecimiento del empleo, pero decir que hay mejoras extraordinarias en estos cuatro años es retórico.

Dinero

La inflación se ha mantenido baja, y la administración del Presidente Peña Nieto puede ser la primera en la historia del país en cerrar con un resultado favorable en sus seis años. La inflación ha sido baja porque la cantidad de dinero se ha mantenido en un ritmo también controlado de crecimiento. Algunos se preguntan por qué la devaluación no genera inflación, y la respuesta es que no tiene por qué generarla, pues su efecto no es directo. En ocasiones el banco central emite dinero para “acomodar” una devaluación, pero eso no ha ocurrido, en particular, desde el episodio de devaluación que inicia por ahí de enero de 2015 y que ha significado pérdida de 40 por ciento del poder adquisitivo del peso frente al dólar.

Las dos mediciones más importantes del dinero que emite o controla más cercanamente el banco central son: M1 que son billetes y monedas, y M2 que añade cosas como los fondos de inversión a muy corto plazo (y que sustituyen cercanamente al dinero). M1 ha crecido desde 2012 en torno al 11 por ciento, y M2 en torno al 9 por ciento; la inflación ha sido en torno al 4 por ciento. En 2016 el crecimiento de M2 es debajo de 5 por ciento. Mientras se mantenga esta política, no vamos a ver inflación importante, pero si en algún momento el gobierno y el banco central deciden emitir mucho dinero para cerrar el déficit fiscal, esto puede cambiar.

Cuatro años de Peña Nieto: aciertos y errores

Una motivación adicional para inflar la economía podría ser dar dinero barato a empresas endeudadas en exceso en caso de una recesión. La economía norteamericana no ha tenido recesión desde un poco después de la llegada de Obama a la Casa Blanca, pero sin duda un día habrá recesión y habrá quiebras de empresas. En México el crédito a privados está creciendo en forma importante; en números redondos, durante esta administración las empresas se han endeudado en medio trillón de pesos adicionales al año. El crecimiento en crédito hipotecario es aún mayor. Si esto es o no un problema depende de la solvencia de los bancos, que el gobierno ha reiterado es amplia, pero por algo se dice que la mejor manera de hacer una pequeña fortuna en la banca es comenzar con una grande. Aquí el tema es que el gobierno debe dar un cuidado especial a la supervisión bancaria y evitar en especial las prácticas de financiar paraestatales y otras áreas del Estado con crédito bancario (en especial de la banca de desarrollo; por eso corrieron a Dilma), y debe revisar con lupa las finanzas del Infonavit y de otros organismos que financian vivienda. Hacia el final de la administración, de haber una recesión, habrá presiones políticas para rescatar bancos y empresas que han participado de esta expansión del crédito.

Fiscales

La administración inició con una reforma fiscal que elevó los impuestos a los trabajadores y a los capitalistas, y adoptó impuestos especiales. Es decir, lo opuesto de lo recomendado por la gran mayoría de los expertos. La recaudación fiscal ha venido creciendo a tasas por arriba de la economía en general, pero con excepción del efecto inicial de la reforma en 2014, no es claro que eso se deba a la reforma, sino a una modernización general de las empresas, a que los trabajadores quieren estar en el sector formal, y a la mejora gradual de la administración tribbutaria (la cual no se deriva de la reforma fiscal).

Por otro lado, el la administración propuso un agresivo programa de gasto que suponía altos precios del petróleo y éxito de la reforma fiscal, y aun así generaba déficits públicos de entre 3 y cuarto punto porcentuales del PIB; en números redondos, arriba de medio trillón de pesos al año de nueva deuda.

Como resultado, el gobierno federal ha estado corriendo un déficit fiscal importante y ha debido recurrir a medidas de emergencia para contenerlo, pues inclusive su calificación de crédito se ha visto afectada. Para 2017 continuará el magnicidio retórico, pues el gobierno anuncia que no habrá déficit fiscal, siendo que el mismo será claramente de más de medio trillón de pesos. Esta administración adoptó un concepto de “déficit público  tradicional” y pone en un renglón separado los montos de gasto correspondientes a “proyectos de alto impacto” (ese es el lenguaje oficial). Estos son, por ejemplo, el nuevo aeropuerto y, el tren a Toluca. Evidentemente, de alto impacto o de bajo impacto, son proyectos que incidirán sobre la deuda pública. El déficit será de un poco más de medio trillón de pesos, por lo cual la deuda estará de nuevo creciendo en al menos tres cuartos de trillón. Son muchos ceros, pero para dar una idea, un trillón de pesos es algo en torno a 5 por ciento del valor anual de la producción nacional.

Cuatro años de Peña Nieto: aciertos y errores

Política social

El gran ausente en la fiesta del gasto ha sido la política social. La iniciativa de seguro de desempleo que envió el Presidente al Congreso en 2013 está congelada. El programa Prospera, que según el propio gobierno es “la principal estrategia del Gobierno de la República para contrarrestar la pobreza” tuvo cambio de nombre (antes era Progresa, los del PAN le pusieron Oportunidades y el que siga encontrará otro nombre), pero no recibió mucho más atención que esa por parte de la administración. El presupuesto es el mismo que en 2011, de manera que “la principal estrategia” no es considerada adecuada para la ampliación de la acción estatal en el combate a la pobreza. Al inicio del sexenio, el Presiente señalaba que a pesar de un gasto de 73 mil millones de pesos el programa no lograba disminuir el porcentaje de personas en pobreza. Considerando que en el nuevo aeropuerto se van a gastar cerca de 200 mil millones de pesos, no parece que la cifra señalada para la principal estrategia de combate a la pobreza sea alta: si hay 60 millones de pobres en el país, es un gasto de un poco más de mil pesos por persona, medio salario mínimo al mes. En contra de la opinión del gobierno, es uno de los pocos programas bien evaluados a largo plazo.

En resumen, los temas de salud, pensiones y pobreza tomaron segunda fila contra los “proyectos de alto impacto”, que son predominantemente obras públicas.

Esta rápida revisión nos indica  un sólido crecimiento del empleo con inflación baja y estable. Esos son resultados altamente favorables que pocos países de América Latina comparten. Proveer un marco para su desarrollo es, en mi opinión, el principal logro de la administración federal actual. Por otro lado, el plan económico general de altos impuestos y alto gasto se descarriló y el crecimiento de la deuda es tan agresivo que el gobierno ha tenido que buscar recortes urgentes de gasto, tratando de proteger sus “proyectos de alto impacto”. Estos últimos absorbieron la energía política y los recursos fiscales que pudieron haberse dedicado al ámbito social.


Gabriel Martínez

Gabriel Martínez