Crónica de una depreciación anunciada Crónica de una depreciación anunciada
“El dinero no se equivoca”, reza un viejo lugar común entre los analistas económicos, ahora desconcertados por la llegada inesperada de Donald Trump a... Crónica de una depreciación anunciada

“El dinero no se equivoca”, reza un viejo lugar común entre los analistas económicos, ahora desconcertados por la llegada inesperada de Donald Trump a la presidencia de los Estados Unidos. Y, en efecto, parece no equivocarse. El errático comportamiento que el peso mexicano ha experimentado, en la estela de incertidumbre que dejó el triunfo del candidato republicano, es sólo un mesurado anticipo para una dura etapa económica apenas inaugurada.

Durante junio del 2015, cuando Trump –desde la Trump Tower en Nueva York- anunció al mundo su aspiración por llegar a la Casa Blanca, el peso mexicano pudo presumir de una relativa estabilidad, expuesto, quizá, a sus usuales debilidades en el mercado mundial de divisas, y a la volatilidad habitual de su comportamiento, consecuencia de ser la moneda más utilizada entre los mercados emergentes. Sin embargo, como un infausto presagio, el desarrollo de la campaña presidencial estadounidense anticiparía el futuro de la moneda nacional.

Crónica de una depreciación anunciada

Conforme la candidatura de Trump se fortalecía, el valor del peso mexicano resentía la nueva variable: si al republicano le iba bien, al peso le iba mal. Por el contrario, cuando Hillary Clinton, candidata demócrata, desplegaba su talante político y lograba modular la intemperancia del republicano, el beneficiado indirecto era la moneda nacional.  Existe, pues, desde los tiempos de la campaña, una correlación inversamente proporcional entre el peso, y el actual presidente electo de los Estados Unidos.  Una muy nociva y acendrada correlación.

Por ejemplo, luego de que el peso cerrara negativamente durante las dos jornadas previas a la celebración del primer debate presidencial, realizado el 26 de septiembre, el triunfo inapelable de Clinton se materializó en una recuperación del 1.7% de la moneda nacional, y en un tipo de cambio  de 19.55 pesos por dólar. Hacia el segundo debate, el del nueve de octubre, surcado por la dura crisis política que tambaleó la campaña del republicano –acusado de misógino y acosador sexual- y por el discreto triunfo de la demócrata sobre Trump, el comportamiento del peso fue satisfactorio: en ventanilla, el dólar se vendió a 19.19 pesos, y la recuperación fue del 2%.

En el tercer debate, celebrado el 19 de octubre, la débil supremacía de Clinton sobre un Trump áspero y cerril, significó un breve avance, pero avance al fin, del dólar frente al peso; mientras una hora antes del debate, el dólar se vendía a 18.52 pesos, al día siguiente su precio había ascendido hasta 18.90 pesos por dólar.

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No obstante, en aquellos días –lejanos parecen ahora- el optimismo generalizado de una apabullante victoria de Clinton sobre Trump, conculcó cualquier asomo de previsión si lo contrario llegaba a ocurrir. Como dramáticamente ocurrió al final.

El peso mexicano, desde luego, no fue indiferente al imprevisible desenlace de las elecciones norteamericanas. De hecho, se trató de la divisa más maltratada en todo el mundo, luego de afianzarse el triunfo de Trump.

La madrugada del miércoles nueve de noviembre, recién se conocía el resultado de las elecciones, el peso experimentó la mayor devaluación desde el 2008, cuando la crisis inmobiliaria estadounidense sorprendía a economistas de todo el mundo por sus catastróficas consecuencias; aquella noche terrible, la de la sorpresiva derrota de Clinton, el peso registró una caída del 13.42 %, mientras el dólar, que el martes se había vendido 18.65 pesos por unidad, el miércoles terminó por venderse a 20.20 pesos en ventanilla.

De muy poco sirvió la conferencia de prensa que José Antonio Meade, titular de Secretaría de Hacienda y Crédito Público, y el gobernador del Banco de México, Agustín Carstens, celebraron un día después de las elecciones estadounidenses, para anunciar que, en resumidas cuentas, elaborarían un plan de acción de acuerdo con el comportamiento que presentara el mercado los días subsecuentes. ¿Previsión?

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Como fuera, el día jueves 10 de noviembre, el dólar llegó a venderse en algunas instituciones bancarias, hasta en 20.80 pesos por unidad, acumulando una devaluación de poco más del 18%. Al día siguiente, viernes 11 de noviembre, el tipo de cambio llegó hasta los 21.48 pesos por dólar

Trump, se sabe, inauguró una nueva época en las relaciones bilaterales entre México y Estados Unidos; es previsible que la compleja y relativa estabilidad que administración tras administración, de ambos lados de la frontera, había sido minuciosamente construida, esté ahora en vilo. El comportamiento del peso es prueba de ello.

Y esto apenas comienza.


Rodrigo Coronel

Rodrigo Coronel

Periodista y politólogo. Es Licenciado en Ciencia Política por la Universidad Autónoma Metropolitana (Medalla al mérito universitario 2015, por mejor promedio de la generación). Maestrante en Periodismo Político en la Escuela “Carlos Septién García”. Ha escrito en medio digitales e impresos, como columnista y reportero, sobre temas políticos, económicos y culturales. Es conductor radiofónico, desde hace 5 años, en los 94.1 de FM, UAM Radio.