Contingencia ambiental CDMX: mejor movilidad urbana, menos contaminación (I Parte) Contingencia ambiental CDMX: mejor movilidad urbana, menos contaminación (I Parte)
Desde inicio de abril, la Ciudad de México ha vuelto saber lo que es una contingencia ambiental, después de casi 15 años de la... Contingencia ambiental CDMX: mejor movilidad urbana, menos contaminación (I Parte)

Desde inicio de abril, la Ciudad de México ha vuelto saber lo que es una contingencia ambiental, después de casi 15 años de la última. La calidad del aire ha empeorado en los últimos días. Enfermedades respiratorias como tos, gripes, asmas y otro tipo de manifestaciones son también resultado de los agentes contaminantes esparcidos en el ambiente.

La polución nos obliga a crear nuevas formas de movilidad urbana, así como analizar el tipo de políticas que requiere nuestra megalópolis si se desea tener una ciudad sustentable.

Esta situación obliga, tanto a las autoridades como a los ciudadanos,  a tomar cartas en el asunto, para mejorar nuestra calidad de vida, ya al límite en esta urbe. Con tales problemáticas,  Horizontum dialoga con Gustavo Ampugnani, líder del proyecto de megaciudades en la organización ambientalista internacional, Greenpeace.

¿Es suficiente el Hoy no circula, incluso para cuando no haya contingencia?

Nosotros hemos dicho que el Hoy no circula por sí mismo no va a resolver el progresivo deterioro de la calidad de aire en el Valle de México. En el corto plazo libera las vialidades. Muchos se desplazan mejor con un millón de autos menos circulando en la ciudad y en la zona metropolitana. Pero sólo se resuelve eso.  Otros factores que influyen es la falta de vientos para limpiar la atmósfera y la ubicación geográfica de la ciudad. En estos dos aspectos no podemos intervenir como sociedad. No podemos cambiar el ritmo de las condiciones atmosféricas, ni la forma de la cuenca. Unos 20  años atrás se hizo una propuesta de hacer túneles con ventiladores para sacar aire, pero eso no fue realista.

En lo que sí  podemos influir es en el esquema de vialidad en toda la cuenca de la ciudad. Ahí  las autoridades es donde deben organizar las políticas a corto, mediano y a largo plazo.  Para esto se necesita coordinación y visión metropolitana. Mejorar la calidad del aire no depende únicamente de un solo gobierno,  también se necesita la participación de los municipios aledaños del Estado de México y de los estados colindantes.

La movilidad, calidad del aire, y el agua deben verse desde la jurisdicción política. Cualquiera acción que no tome en cuenta los demás territorios políticos, no será exitosa. La Comisión Ambiental de la Megalópolis (CAME) se limita a detonar contingencias, pero no tiene la capacidad y la atribución de obligar a las ciudades. La CAME debería ser una agencia supramunicipal, con atribuciones suficientes tanto para diseñar estrategias como para generar su implementación. En otras megalópolis están por encima de los gobiernos locales.

Igual los esfuerzos deberían estar encaminados a mejorar el sistema de transporte público, sobre todo ampliarlo. En México tenemos un buen sistema de metros, pero cuando llegan a los límites de la ciudad dejan de existir. La gente tiene que ir más allá y las condiciones se vuelven deplorables. Se debe tener un sistema integrado, un sistema regional de transporte público.

Por lo sucedido hoy,  ha quedado demostrado que lo que se ha implementado desde hace 15 años no ha sido suficiente. El haber incorporado el metrobús,  el uso de las bicicletas y tener autos más nuevos ja estado bien, pero al no ayudar al transporte público éste se ha vuelto un fantasma desde hace 20 años.

¿Cómo impactaría un mejor sistema de transporte público?

Quienes utilizan el auto diariamente  podrían dejarlo de usar, si el transporte público les ofreciera lo mismo que sus automóviles: comodidad y seguridad.  Si esto ocurriera, empezarían los impactos positivos en la calidad del aire. Habrían menos personas usando su coche, no por una medida impositiva, sino porque les resultaría mejor la opción de esos medios colectivos.

No estamos diciendo que todo sea transporte público. Eso no sería realista. Ninguno de esos medios nos dejaría en la puerta de nuestras casas. Hay que  pensar en aquellos sectores donde se concentran más cantidad de personas. Hay que tomar medidas para evitar la saturación en el  transporte público.

Las líneas del metrobús son escasas aún. Según estudios, deberían existir de 23 a 25 para que puedan ofrecer comodidad, además de circular por vías exclusivas y tener horarios específicos para que sean más rápidas. Por otro lado, en los demás servicios se debe regular a los conductores, porque te encuentras a adolescentes manejando con la responsabilidad de cincuenta personas arriba. No respetan los semáforos, exceden los límites de velocidad y permiten ventas callejeras.

Igual se debe valorar el presupuesto para estos servicios.  Sus recursos son mínimos. El 80%  se va en la construcción de infraestructuras como puentes, desniveles, segundos pisos, libramientos. Todos esos elementos estimulan el uso del automóvil, además,  y peor aún, de ser motivo de orgullo en la publicidad de los gobiernos estatales.

El presupuesto debe ser más equilibrado, más si se sabe que el 60% y 70% por ciento de los residentes en la zona metropolitana se mueve en transporte público. Tampoco hay dinero suficiente para mejorar las unidades. Todo es dispar. Hay combis, camiones, microbuses. Muchos obsoletos y arrojan nubes de humo cada vez que circulan.

También esto tiene que ver con el diseño de las ciudades y su planeación.  No basta con tener un buen transporte público. Si no se puede avanzar porque están congestionadas las vías, hay que darle preferencia a los medios colectivos.  Debe haber carriles confinados a su movilidad. Igual hay que mejorar el sistema de trolebús. A diario otros medios invaden su carril. Si la gente cree que se demora más, van a seguir prefiriendo su auto.

Igual como usuarios rompemos a diario las reglas mínimas del uso del transporte colectivo, cuando solicitamos paradas donde no las hay. Eso se debe planear y hacerlo cumplir. Además invertir en infraestructura para fomentar el uso de la bicicleta o caminar, dependiendo de las distancias de los usuarios. Se deben hacer ciclovías seguras e interconectadas, y lugares donde dejar seguro a las bicicletas, además de saber los peatones por dónde cruzar en las calles.

Asimismo, sugerimos peatonalizar los centros históricos. Sería bueno que los puntos delegacionales fueran calles cerradas al automóvil, hacer de estos, áreas seguras para deambular solos o con la familia y amigos. Lugares donde puedas hacer compras o actividades culturales. Hacer caminar a la gente, que observe, que disfrute, pero sobre todo hacerlos que se muevan, ya que los mexicanos necesitamos al menos ejercitarnos de esa manera. Se debe fomentar el uso compartido del automóvil. (CONTINUARÁ…)

La Redacción

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Revista dedicada a las finanzas y cultura, comprometida en brindar información de calidad mediante artículos que abordan la realidad económica y financiera del país, así como los tópicos internacionales que nos impactan de manera directa.

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