“Ciudades santuario”, expresiones de autodefensa estatal ante el apocalipsis presbiteriano de Trump “Ciudades santuario”, expresiones de autodefensa estatal ante el apocalipsis presbiteriano de Trump
“América, América, todo un inmenso jardín…”, cantaba el coro de la Universidad de Missouri en la toma de protesta del presidente de los... “Ciudades santuario”, expresiones de autodefensa estatal ante el apocalipsis presbiteriano de Trump

“América, América, todo un inmenso jardín…”, cantaba el coro de la Universidad de Missouri en la toma de protesta del presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, mientras el gran jardín americano se encuentra dividido en dos mitades: la del 50% de Hillary Clinton y el 50% más uno que favoreció a Donald Trump, en el equilibrio precario de la democracia americana.

En su discurso, Trump sabe que no habla para el mundo, pues el mundo no le importa; él envía su mensaje a la audiencia religiosa que se deja adormecer por el coro angelical que anuncia la venida del mesías proteccionista, el mismo que pretende hacer de los Estados Unidos una gran esfera cerrada para contener a otra y otra más pequeña, todas cerradas sobre sí mismas. El de Donald Trump será un Estado americano aprisionado, que custodiará a sus Estados cada vez más desunidos internamente, los cuales intentarán protegerse de la agresión proteccionista del Estado rector, al salvaguardar los Derechos Humanos autonombrándose “ciudades santuarios” para el refugio y defensa de los migrantes.

“Ciudades santuario”, expresiones de autodefensa estatal ante el apocalipsis presbiteriano de Trump

 

Los Estados dentro del Estado, son la geometría absurda del poder, son los Estados paralelos de los que habla el jurista italiano Luigi Ferrajoli, la esquizofrenia de la legalidad y el Estado de Derecho.

Las “ciudades santuario” son expresiones de autodefensa estatal, el santuario legítimo del apartheid, pues San Francisco, Los Ángeles, nueva York, Chicago, Washington, Seattle y Portland, ya se rebelaron a Trump, y no permitirán sus políticas contra los migrantes. Una solución que huele a más caos.

“Ciudades santuario”, expresiones de autodefensa estatal ante el apocalipsis presbiteriano de Trump

Yes, sir

Un día antes de la toma de protesta de Trump, el narcotraficante mexicano, Joaquín El Chapo Guzmán, era extraditado a los Estados Unidos; tan pronto se concretó el traslado, el ahora canciller mexicano, Luis Videgaray, así como Ildefonso Guajardo, secretario de Economía, tenían lista fecha de reunión con funcionarios americanos el 20 y 25 de enero, mientras que al presidente Enrique Peña Nieto, le toca pasar lista el día 30.

“Ciudades santuario”, expresiones de autodefensa estatal ante el apocalipsis presbiteriano de Trump

Los temas de la cancillería y altos funcionarios estadunidenses: seguridad, comercio y migración. ¿Seguridad no incluye al Chapo Guzmán?, ¿será tema en su reunión prematura?, ¿irá El Chapo a ser el alicate para inhibir la “criminalidad migratoria”?, ¿lo llevarán a una cárcel como la ADX en la rocosa de Colorado, donde entre los prisioneros hay terroristas, quienes sólo tienen una hora al día para mirar al cielo, totalmente aislados de otros reos, viendo desaparecer su último rastro de condición humana?, ¿irá la cancillería a defender los derechos de Guzmán Loera si llega a esta cárcel o al corredor de la muerte? Por lo pronto, a Trump le urge ver a la planilla mayor del gobierno mexicano, y todos dicen rápidamente, “yes, sir.”

La protesta: ciudadanos sentados como un muro

El discurso del neoconservador Donald Trump, lució más repetitivo que el coro, al dejar la impresión de que el muro a erigirse sólo encerrará a los Estados Unidos como en una gran prisión de alta seguridad, donde sus ciudadanos podrán mirar el cielo una hora al día, reducidos en su condición humana.

Pero en una toma de protesta inusual, en la que a regañadientes asistieron los leales y desleales, en donde sólo el coro tenía razón de ser con su tono melancólico del extinto sueño americano, las voces invocaron un edén perdido y que no pudieron acallar las protestas.

Las protestas callejeras sobre la avenida Pensilvania en Washington, fueron protagonizadas por grupos de personas vestidas de negro y cubiertas del rostro, quienes destruyeron algunas instalaciones públicas y cristales, pese al gas lacrimógeno y los propulsores de agua.

“Ciudades santuario”, expresiones de autodefensa estatal ante el apocalipsis presbiteriano de Trump

Los más cercanos al Capitolio protestaron sentándose en vía pública. Sentarse representa inactividad, negación, rechazo. Fue la ingeniosa manera en que los cuerpos de los ciudadanos americanos le dijeron a Trump que no serán su muro, porque ahora toda respuesta a su bloqueo disfrazado de protección, a su prisión disfrazada de nueva libertad, es un muro social, es la creación absurda de las “ciudades gueto”, es la validación de un “Estado de apartheid”.

Donald Trump ensayó su ceremonia, y las cámaras hicieron su labor también. Momentos antes de que el presidente de los Estados Unidos se lanzara contra el islam en su conjunto, la televisión enfocó el rostro de un musulmán que asistió al evento. Estos mensajes contradictorios no logran amortiguar la violencia del discurso fundamentalista, sino que la hacen más delirante. Pero mientras Trump se refiere a todo el islam como enemigo, ahí estaba el coro para relajarnos antes del fin del mundo, porque nadie cree más en el apocalipsis que estos grupos religiosos milenaristas, protestantes presbiterianos y cristianos renacidos, revitalizados en la hipocresía de Donald Trump.

“Ciudades santuario”, expresiones de autodefensa estatal ante el apocalipsis presbiteriano de Trump

A Trump lo reprueba hasta la iglesia presbiteriana de Nueva York, que negó forme parte de su comunidad, incluso el papa Francisco dijo que el mandatario norteamericano no es cristiano. Así de ominosas son las simpatías de Trump, a quien ni la fe lo acepta y tiene piedad.

Por más repeticiones del coro, de los discursos iluminados de Trump con sus referencias a “la luz del mundo”, que recuerda aquella iglesia presbiteriana también instalada en México bajo el mismo nombre; ni con todos sus mensajes pretendidamente esperanzadores, Trump le hará creer al mundo y a los americanos que “cuando Dios hizo al Edén, pensó en América”.


Yuriria Rodríguez Castro

Yuriria Rodríguez Castro

Yuriria Rodríguez Castro, es periodista especializada en criminalidad. Egresó de la carrera de Ciencias de la Comunicación de la UNAM, es Maestra en Periodismo Político por la Escuela de Periodismo Carlos Septién García, y en ambas instituciones obtuvo Mención Honorífica. Actualmente cursa el Doctorado en Ciencias Penales y Política Criminal en el INACIPE.