CIESAS: Donald Trump y su impacto en la comunidad migrante CIESAS: Donald Trump y su impacto en la comunidad migrante
El pasado 8 de noviembre Donald Trump fue electo presidente de los Estados Unidos. Uno de los puntos centrales de su campaña fue la... CIESAS: Donald Trump y su impacto en la comunidad migrante

El pasado 8 de noviembre Donald Trump fue electo presidente de los Estados Unidos. Uno de los puntos centrales de su campaña fue la migración. Prometió a los votantes que deportaría a 11 millones de migrantes, que pondría un alto alDACA (la acción diferida para la deportación que el Presidente Obama instauró para que los jóvenes denominados “dreamers que llegaron siendo niños a ese país pudieran acceder a un permiso de trabajo por dos años renovable y a unalicencia para conducir), y que construiría un muro en la frontera conjunta -pagado por los mexicanos-, entre otras cosas.

A lo largo de su campaña insultó día tras día a los migrantes mexicanos, diciendo que eran criminales, ladrones y violadores. Su proceso estuvo plagado de racismo y odio, lo que creó el llamado “efecto Trump” en la sociedad.

No es raro ver en estos días que los actos racistas y violentos en la sociedad norteamericana se han incrementado, sobre todo en contra de mexicanos y musulmanes, pero también en contra de homosexuales, negros y mujeres.

CIESAS: Donald Trump y su impacto en la comunidad migrante

El bullying en las escuelas y en las calles ha aumentado. Niños y jóvenes reportan que sus compañeros les gritan en clase que se regresen a su país y se pongan a construir el muro. Niñas reportan que niños les gritan que les van a agarrar sus partes íntimas porque su presidente lo hace. Mujeres comentan que no les sirven en restaurantes donde hay una mayoría blanca, y en las calles les avientan el coche.

Durante 18 meses Trump predicó la división y el odio, promovió el racismo y la intolerancia; no puede esperarse que ahora todo se olvide y los Estados Unidos vuelvan a ser lo que no son y nunca han sido. La elección puede haber sido sobre una búsqueda de cambios, la gente puede estar cansada de un neoliberalismo brutal, pero por encima de todo es sobre raza y racismo.

La situación de los migrantes indocumentados nunca ha sido fácil; el Presidente Obama deportó durante su gobierno a más de dos millones y medio de mexicanos. Trump sólo tiene que continuar esta política para seguir con los números récord de Obama.

Los migrantes indocumentados de los que habla Trump forman parte, en su mayoría, de familias que llevan décadas establecidas en los Estados Unidos. Muchos con hijos nacidos en la Unión Americana; otros, se encuentran tramitando sus papeles.

CIESAS: Donald Trump y su impacto en la comunidad migrante

El efecto de la política de Obama -que será también la de Trump- ha sido la fragmentación de estas familias, lo que ha creado una generación de niños y jóvenes con miedo constante de que sus padres sean deportados en cualquier momento, con expectativas inciertas del futuro y con vidas más violentas y precarias.

En un principio, Barak Obama esperaba que más de 2 millones de jóvenes se inscribieran en el programa DACA, pero sólo lo hicieron un poco más de 700 mil. Una de las razones que estos dieron sobre por qué no presentaron susdocumentos, es por el miedo de proporcionar su información al Estado ya que el siguiente presidente podía quitar el programa, y justamente Trump en su campaña dijo que lo haría.

Se trata de jóvenes que estudian y trabajan, de mano de obra calificada, que crecieron en el vecino país del norte y que por primera vez dejaron de sentir miedo cuando recibieron su permiso, aunque sólo fuera por dos años.

Estos meses serán de terror para los jóvenes dreamers.  Es la incertidumbre de una muerte anunciada. Pero el DACA emergió del movimiento dreamer y tienen que seguir luchando por sus derechos. Esperemos que el presidente electo se dé cuenta de lo cruel que sería deportar a estos jóvenes.

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Las deportaciones y retornos voluntarios masivos ya llevan varios años, y la ayuda que han tenido del gobierno mexicano deja mucho que desear. Es hora de que nuestros gobernantes intensifiquen su ayuda hacia este sector que por décadas ha trabajado en la Unión Americana y que gracias a sus remesas sus familias han podido sobrevivir aquí.

Si ahora se ven forzados a regresar, el Ejecutivo de nuestro país tiene que apoyarlos en su camino a casa, crear empleos, hacer sus tierras productivas, simplificar los trámites escolares de sus hijos, y nosotros, los ciudadanos, comprar lo hecho en México o viajar dentro del propio país.

Email: mbarros55@hotmail.com


Magdalena Barros Nock