Cierre económico 2016 a la baja Cierre económico 2016 a la baja
Economía global. La evolución de la economía internacional está cerrando el año 2016 con un resultado general menor al que se anticipaba a principios... Cierre económico 2016 a la baja

Economía global. La evolución de la economía internacional está cerrando el año 2016 con un resultado general menor al que se anticipaba a principios de año. Hubo varios factores que han influido sobre esta débil dinámica económica: el comercio mundial continuó a niveles estancados, la economía europea avanzó más lentamente debido principalmente a las inflexibilidades estructurales sobre todo del mercado laboral en varias economías. La baja inflación por debajo del objetivo de la mayoría de los bancos centrales de los países desarrollados también contribuyó al menor crecimiento. Finalmente la fortaleza del dólar que se transmitió a una depreciación de las principales monedas en el mundo, fue otro factor influyente. En conclusión, 2016 no mostró una expansión contundente de la economía global.

Economía mexicana. Este entorno no muy positivo se transmitió a los países emergentes, y México no fue la excepción. Es de esperarse que el PIB se expandiera en el año en 2.1 por ciento. A los factores externos, contribuyó el bajo crecimiento de algunos sectores como la construcción y en general el que la inversión privada no haya reaccionado con suficiente fuerza. Por el lado positivo, hay que destacar el control de la inflación y el buen manejo de la política monetaria, una fuerte expansión durante todo el año del consumo privado y un aumento sostenido del crédito al sector privado. Pero sin duda la variable más inquietante fue la evolución del tipo de cambio durante la segunda mitad del año.

La volatilidad del peso. Al analizar este fenómeno, es muy importante considerar que desde hace 22 años el régimen cambiario es uno de libre flotación sin intervenciones directas en el mercado por parte del Banco de México. Además, cuando éste interviene, lo hace de manera muy esporádica y sujeto a reglas claras de mercado que excluyen cualquier discrecionalidad para guiar deliberadamente al tipo de cambio hacia un valor específico. Con lo anterior, no tiene mucho sentido calcular supuestas sobre o subvaluaciones cambiarias, pues por definición, el tipo de cambio que se observe será de equilibrio, ya que es resultado de la demanda y la oferta.

Los mercados han tenido claro que la volatilidad cambiaria observada se debió principalmente a factores externos de incertidumbre agudizada en Estados Unidos por: la elección presidencial, por las decisiones monetarias de la Reserva Federal, y a que la recuperación económica no se ha dado con firmeza. Pero también influyeron otros factores: la incertidumbre del precio internacional del petróleo, el que la inflación ya esté reflejando un cierto impacto cambiario sobre el subíndice de mercancías, y desde luego la expectativa de un débil dinamismo económico y la incertidumbre de variados episodios políticos.

Prospectiva. Por lo expuesto, no resulta muy viable hacer una predicción sobre el peso para 2017. Lo que es de esperarse es que si la economía crece más, si se controla la inflación y si se disipan elementos de desconfianza e incertidumbre para la inversión, el tipo de cambio deberá tener una evolución más estable. A ello también puede contribuir si las reformas estructurales muestran un impacto decisivo. Pero hay que considerar que estructuralmente el tipo de cambio ha alcanzado un nuevo escalón (plateau), y por ende deberá fluctuar muy probablemente entre los 17.50 y 19.50 pesos.

Cierre económico 2006 a la baja


Federico Federico Rubli Kaiser

Federico Federico Rubli Kaiser

Economista egresado del ITAM, con posgrado en Columbia University en Nueva York (Maestría y estudios de doctorado en las áreas de teoría y política monetaria, y finanzas y comercio internacionales). Actualmente es Coordinador General de Planeación Estratégica y Proyectos Especiales de la CONSAR (Comisión Nacional del Sistema de Ahorro para el Retiro).