Casi nunca releo… tiene que haber pasado mucho, mucho tiempo o tratarse de un libro que me hizo una marca profunda Casi nunca releo… tiene que haber pasado mucho, mucho tiempo o tratarse de un libro que me hizo una marca profunda
La literatura infantil y juvenil mexicana no podría estar completa sin la intervención de una de sus autoras más prolíficas, quien en repetidas ocasiones... Casi nunca releo… tiene que haber pasado mucho, mucho tiempo o tratarse de un libro que me hizo una marca profunda

La literatura infantil y juvenil mexicana no podría estar completa sin la intervención de una de sus autoras más prolíficas, quien en repetidas ocasiones ha ganado premios de diversas índole pertenecientes al rubro LIJ, tales como El Barco de Vapor, de Fundación SM, A la orilla del viento del FCE, el Premio Nacional de Cuento Infantil Juan de la Cabada. Esta semana tenemos para ustedes a Mónica Brozon, autora de ¡Casi medio año!, Memorias de un amigo casi verdadero, Muchas gracias señor Tchaikosky.

Diana López:  ¿Podrías mencionarnos tus 5 libros favoritos y por qué lo son?

Mónica Brozon: Más que favoritos, son libros que tienen un significado particular para mí.

El forastero misterioso, de Mark Twain, es de los pocos libros que cambió mi modo de ver el mundo y la vida.

El pequeño Nicolás, de René Goscinny, que fue la inspiración para mi primer libro: ¡Casi medio año!

El mundo según Garp, de John Irving; la leí cuando estaba en la Sogem y se convirtió de inmediato (esta novela y su autor) en modelos a seguir para mí.

Estas ruinas que ves, de Jorge Ibargüengoitia. De hecho toda su obra narrativa y periodística me enseñó que no hay que ser engolado ni académico para escribir. Creo que hay un poquito de su ejemplo en casi todos mis libros.

Un ángel impuro, de Henning Mankell. Amo a este autor, y este libro suyo fue el último (o el más reciente) que me hizo llorar. Que me provoquen esas emociones es lo que yo valoro más en los libros.

Horizontum. Mónica Brozon. “Casi nunca releo… o tratarse de un libro que me hizo una marca profunda” 

DL:  ¿En qué momento de tu vida decidiste incorporar la lectura como un acto cotidiano?

MB: Desde que lo recuerdo. Hay épocas en las que leo más y otras menos, pero los libros siempre, siempre han sido parte de mi vida.

DL: ¿Siempre deseaste ser escritora o qué otro trabajo te hubiera gustado desempeñar?

MB: Siempre. Igual, desde que lo recuerdo. Escribía historias desde los siete u ocho años. Todavía tengo unas cuantas que guardaron mis papás, y la verdad no están tan mal.

Alguna vez quise también hacer cine, que es lo mismo, contar historias. Me habría gustado, aunque eso sí no se me dio, cantar y tocar el piano.

DL: Si vivieras en otro país, que no sea tu tierra natal (o si lo estás haciendo) ¿qué otra profesión u oficio te interesaría realizar?

MB: Nunca lo había pensado. Pero así, a botepronto, se me ocurre que me gustaría ser barista en Lisboa.

DL: ¿Qué es lo que te hace dejar la lectura de un libro?

MB: Que me aburra. Porque aún si me empieza a caer gordo el autor, pero la historia me lleva y me entretiene, sigo. Puedo aguantar unas cien páginas de aburrimiento. Pero no más.

DL: ¿Qué lugares son tus preferidos para leer, ya sea en tu casa o fuera de ella?

MB: Leo en muchos lugares, en aviones, o esperando al dentista, o el turno del banco. Pero donde siempre, siempre leo, es en cama, antes de dormir.

DL: ¿Tienes alguna bebida favorita mientras lees, cuál y por qué?

MB: No necesariamente. Pero a veces, cuando leo por la tarde, me preparo un café.

DL: Cuéntanos algún dato curioso de ti como lector.

MB: No me gusta anotar ni subrayar ni doblar las esquinas de las páginas. Siempre uso un marcapáginas, aunque sea servilleta.

Y casi nunca releo. Igual que con las películas; tiene que haber pasado mucho, mucho tiempo o tratarse de un libro que me hizo una marca profunda.

Diana López

Diana López

Comunicóloga y etnohistoriadora. Se ha desempeñado como promotora cultural independiente, RP para editoriales y eventos culturales. Fue coeditora web en la sección cultural del periódico Reforma y paleógrafa del Archivo General de la Nación. También ha sido asesora pedagógica de fomento a la lectura. Oficio que mejor la define: mochilera.