Cachorros y destino Cachorros y destino
Hace un año me ocurrieron acontecimientos inusuales que fuerzan a pensar que estamos predestinados a desempeñar acciones. Cachorros y destino

Hace un año me ocurrieron acontecimientos inusuales que fuerzan a pensar que estamos predestinados a desempeñar acciones. Mismas que no sabemos lo que desencadenarán, pero que el destino nos obliga a cumplir para generar determinados resultados.

Todo comenzó cuando salí a dar una vuelta con mi amiga Beatriz. Ella recién había regresado de un viaje y antes de eso tuvimos una discusión que nos mantuvo momentáneamente alejados. Queríamos encontrar algunos pretextos para restaurar el ritmo de nuestra amistad. Pasamos a comprar una bebida y luego fuimos a realizar algunos pendientes, entre estos lavar mi auto.

Cachorros y destino

ilustración es de: Elihú Ávila

Mika se quedó en observación esa noche y a la mañana siguiente fuimos a recogerla. Concluimos que quizá había escapado de su casa, fue encontrada por alguien que la amarró con un alambre, lo que le causó las heridas, y volvió a escapar. Su recuperación parecía ir bien.

Un sábado, Lola, la mascota de Beatriz, escapó. Mi amiga la buscó durante todo el fin de semana. Yo no podía dejar de pensar que algo tenía que ver con que antes hubiéramos encontrado a Mika, que además guarda cierto parecido con la otra perra. Todo terminó el lunes siguiente, una persona llamó para informar que había encontrado a Lola, pidió dos mil pesos a cambio de llevarla hasta la fachada de una fábrica de leche en la orillas de la ciudad.

Casi a las ocho de la noche apareció el “secuestrador” montado en una bicicleta. Tenía a la perrita postrada sobre un improvisado asiento de madera. Se hizo el trato y todo volvió a la normalidad, pero no podía dejar de pensar que algo tenía que ver con Mika.

Semanas después llevé a Mika a revisión. Toqué a la puerta pero nadie me abrió, llamé al teléfono celular del médico. No respondió. Lo intenté al número del consultorio y al otro lado contestó un hombre que ofrecía ayudarme. Insistí en hablar con el médico, pero entonces me explicó que días antes el veterinario, quien era su papá, había fallecido en un accidente automovilístico. Me sentí triste y avergonzado. Ofrecí una disculpa y colgué. De nuevo, presentí una inexplicable relación con Mika.

Ahora Mika se ha ido a vivir con una nueva familia que decidió adoptarla, aunque no encuentro la forma de explicar por qué, creo que su paso por mi vida derivó en los escenarios que antes relaté.

Con estos episodios recordé mi película favorita: Donnie Darko. En esta el protagonista vive una serie de sucesos paranormales que lo obligan a cumplir actos extraños que ayudan a equilibrar el universo entero. A media película Donnie descubre que su destino es irrenunciable y lo ve representado mediante unas líneas de luz que brotan del pecho de las personas, que son invisibles para casi todos, pero que nos conducen. Verlas le permite anticiparse a lo que pasará después. En otras palabras: viajar al futuro.

Gracias a Mika sospeché, al igual que Donnie, que la vida tiene caminos trazados para cada una de sus piezas. Pensar que todo está escrito puede ser desolador; no obstante, qué más da si nunca podremos comprobar que así es.

Luis Moreno Flores

Luis Moreno Flores

Luis Moreno Flores es un periodistas mexicano, entusiasta de la comida callejera, fanático del rocanrol, los perros, la literatura de la onda, Donnie Darko, las Chivas y el Athletic de Bilbao. Actualmente reside en San Luis Potosí y es subdirector editorial del periódico La Orquesta.mx. luismorenoflores@gmail.com /@LuisMorenoF_