Bitcoin y las criptomonedas ya están aquí Bitcoin y las criptomonedas ya están aquí
El ecosistema de las criptomonedas está en efervescencia. Apenas el pasado fin de semana el precio del bitcoin registró una notable sacudida Bitcoin y las criptomonedas ya están aquí

Un fin de semana agitado

El ecosistema de las criptomonedas está en efervescencia. Apenas el pasado fin de semana el precio del bitcoin registró una notable sacudida, misma que debe verse como consustancial al periodo actual de eclosión de la economía digital.

El pasado miércoles, cada bitcoin alcanzó un pico de 7,700 dólares, pero la madrugada del domingo los usuarios de la moneda (nuevos y veteranos) se estremecían al ver en pantalla que su cotización descendía a 5, 700 dólares, es decir, un decremento momentáneo de 25%.

El futuro de las criptomonedas está sembrado de turbulencias, porque el camino hacia la madurez de la economía digital está cubierto de volatilidad en los precios, de incorporación de actores sociales y económicos con nuevos intereses y enfoques, así como de constantes innovaciones técnicas y de mercado, en pro de una mayor adopción social.

Lo que presenciamos el fin de semana, por ejemplo, fue el capítulo más reciente de lo que podría definirse como lucha fratricida entre Bitcoin y su reciente bifurcación, Bitcoin Cash, originada por una diferencia irresoluble (el mejor camino hacia la escalabilidad) entre desarrolladores e inversionistas. Algunos de los personajes mayores del trance: Adam Back (del grupo Blockstream) versus Roger Ver (Bitcoin.com) y Jihan Wu (Bitmain y BTC.com).

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Cadenas de bloques y contratos inteligentes

Es un mercado vivo, que condensa todos aquellos elementos que han llegado para quedarse: la tecnología basada en red, la concurrencia global, la economía descentralizada, la ausencia de autoridades-gerentes, además de la discusión como forma de crecimiento en espiral para modelar la criptoeconomía. El dinero físico no desaparecerá, pero las transacciones en línea (sin intermediarios) se irá reduciendo con el tiempo a los espacios necesarios de intercambio expreso.

Las criptomonedas no sólo son lo que parecen: ‘la internet del dinero’. Son plataformas descentralizadas, alimentadas por el consenso distribuido, que a partir de la minería social edifican cadenas de bloques (blockchain). Dentro de éstas, se albergan smart contracts (contratos inteligentes), que tienen el potencial de almacenar en un libro contable (abierto, transparente e inmutable) la gestión y la gobernabilidad en ámbitos como las finanzas, la energía, los sistemas tributarios y los padrones electorales, entre muchos otros.

No hay que olvidar que el contexto en el que surge bitcoin estuvo caracterizado por cierta animosidad social frente a los intermediarios financieros y las elevadas comisiones e intereses bancarios, durante la crisis del 2009.

Es todo un ecosistema de criptomonedas (no sólo bitcoin)

El valor actual de mercado del bitcoin supera los 100 mil millones de dólares. Representa cerca del 45% del valor total de las criptomonedas. Casi cada día nacen nuevas monedas digitales con pequeñas innovaciones adicionales. Algunas son insignificantes.

Todas se basan en la tecnología blockchain. Hoy en día suman casi mil, aunque en realidad sólo ocho o 10 de ellas poseen un valor de mercado significativo y aportan elementos originales de innovación. Entre éstas destacan Ethereum y Bitcoin Cash. De hecho, Ethereum no se planteó en su inicio como moneda digital (el Ether); éste sólo se le concibió como el “combustible necesario” para dar vida a los contratos inteligentes. Su crecimiento ha sido muy lento, pero firme. Los desarrolladores (ciberpunks) no plantean el crecimiento y la adopción de las criptomonedas como un negocio precisamente (o no solamente), sino como una plataforma con protocolos y códigos abiertos, en vías de maduración, para acompañar iniciativas en el terreno del internet de las cosas.

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Los actores

Producir criptomonedas mediante un protocolo que cuenta con un consenso distribuido, descentralizado, requiere de un grupo de mineros que trabajen con sus equipos para construir bloques. La inversión en energía, vista en conjunto, es enorme. Cada bloque consumado requiere del esfuerzo de muchos mineros en el mundo para resolver problemas expresados en algoritmos.  Los mineros que más invierten son de origen chino, pero también lo hacen estadounidenses, rusos, japoneses e indios, entre otros. Los personajes mayores: Jihan Wu (Bitmain) y el legendario John McAfee (MGT).

Para comprar y vender esas monedas se requieren casas de cambio (exchanges). En cada país, la infraestructura suele ser inmadura en mayor o menor grado (como la propia adopción de criptomonedas); es el eslabón más débil de la cadena para la usabilidad. Sin embargo, es muy probable que las exchanges sean sustituidas de modo gradual, a raíz de las propuestas recientes: el modelo de nuevas exchanges que cambiarán todo el ecosistema son ya individuales, descentralizadas, a partir de extensiones que cada quien puede instalar en el navegador Chrome (el más avanzado ejemplo es Waves Platform), y que habilita a cualquier persona para convertir y transferir criptomonedas a cualquier dirección deseada.

Regulación

Los innumerables críticos y escépticos del ecosistema que alberga las criptomonedas suelen no darse a la tarea de investigar el proceso de creación y expansión de las mismas, ni de incorporar de modo integrado sus implicaciones tecnológicas, sociales y financieras. La comprensión adecuada de esta confluencia de espacios de actividad humana es esencial para estimar con realismo hasta dónde tiene posibilidad de crecimiento la economía digital.

No es suficiente ser un buen economista, experto en política monetaria (o presidente de banca central), si no se revisa con cuidado cómo funciona la cadena de bloques, cómo se ha diseñado la emisión de moneda digital (en cantidad y en horizonte temporal) y qué actores están participando y cómo en su producción y uso (profundidad).

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La respuesta de las bancas centrales y los gobiernos en los más recientes dos años ha ido del rechazo per se a la búsqueda de regulación específica (enfoque correcto). El gobierno de China suspendió las exchanges (pero éstos salieron del país, a funcionar en territorios vecinos); en breve presentarán un nuevo esquema que tienda al control de la información y al mecanismo impositivo (enfoque correcto). Lo mismo están haciendo reguladores financieros en Estados Unidos, Rusia y varios países de Europa. Cada gobierno busca cómo regular el “Uber del dinero”.

El proceso de regulación en México ha empezado con el pie derecho, al contemplar a las criptomonedas como un tema tecnológico y financiero, dentro del borrador de la Ley de Tecnología Financiera (Ley Fintech), en el rubro de “activos virtuales”, como ha sido concebido por los reguladores estadounidenses. Esta propuesta de ley espera aún la valoración parlamentaria.

Dr. Carlos Macías Richard