Armando Vega-Gil, tras un Diario íntimo de un guacarróquer, Pic nic en la fosa común y Cuenta regresiva Armando Vega-Gil, tras un Diario íntimo de un guacarróquer, Pic nic en la fosa común y Cuenta regresiva
En México existen muchos autores que logran mezclar su actividad literaria con otra profesión y/u oficio siendo en ambas muy buenos y reconocidos. Armando Vega-Gil, tras un Diario íntimo de un guacarróquer, Pic nic en la fosa común y Cuenta regresiva

En México existen muchos autores que logran mezclar su actividad literaria con otra profesión y/u oficio siendo en ambas muy buenos y reconocidos. Aquí te dejamos las respuestas que nos dio uno de los roqueros más conocidos de nuestro país. El autor de la semana es… Armando Vega-Gil, autor de Diario íntimo de un guacarróquer, Pic nic en la fosa común, Cuenta regresiva.

¿Podrías mencionarnos tus cinco libros favoritos y por qué lo son?

Gaspar, Melchor y Baltazar, de Michel Tournier, escrito con una erudición que me dejaron boquiabierto, sostenido en una escritura veloz, apasionada y entrañable. Bajo el volcán, de Michel Lowry, un texto brutal que me cuestionó la estancia en este mundo a través del descenso de un hombre al infierno. Colmillo blanco, de Jack London, fue el primer libro que leí por impulso propio, atrapándome en una historia trepidante que me mantuvo en vilo por muchos días. Los errores, de José Revueltas, escrito de una manera que me golpeaba e invitaba a tomar mi Lettera 27 y ponerme a escribir mis propias pesadillas. La presa, Kenzamburo Eó, un relato corto, contundente, donde el horror, la sorpresa y el amor/temor a lo desconocido cierran su cerco en torno a la vida.

Armando Vega-Gil, tras un Diario íntimo de un guacarróquer, Pic nic en la fosa común y Cuenta regresiva

¿En qué momento de tu vida decidiste incorporar la lectura como un acto cotidiano?

Siendo adolescente encontré un placer mórbido por los libros de terror. En realidad no me asustaba leer a Lovecraft y su banda de criaturas del Ctulhu, pero me llenaba de ansiedad; así que desde entonces busco ser atrapado por esa pulsión exaltada.

¿Siempre deseaste ser escritor(a) o qué otro trabajo te hubiera gustado desempeñar?

A los 15 años decidí ser músico y escritor, aunque yo mismo saboteaba este deseo tratando de estudiar carreras alejadas del trabajo artístico; al final, mi vocación pudo más que mi deber ser. Tuve muchos reveses, aún los sigo teniendo, pero sentarme a escribir me da un estado altísimo de concentración que me ponen en una euforia igual a la de un niño que no puede dejar de comer pastel de chocolate hasta el hartazgo.

-Si vivieras en otro país, que no sea tu tierra natal (o si lo estás haciendo) ¿a qué otra profesión u oficio te gustaría dedicarte?

Podría ser guardabosque, artista plástico o maestro de español para italoparlantes.

-Cuéntanos algún dato curioso de ti como lector.

Tengo una memoria desastrosa, así que, cada vez que regreso a la lectura de algún libro que haya dejado encabalgado, me tengo que regresar varias páginas para recordar quién era éste o aquél personaje, lo cual me parece muy divertido, porque significa que el texto me tiene desorientado, y esa sensación me gusta.

Diana López

Diana López

Comunicóloga y etnohistoriadora. Se ha desempeñado como promotora cultural independiente, RP para editoriales y eventos culturales. Fue coeditora web en la sección cultural del periódico Reforma y paleógrafa del Archivo General de la Nación. También ha sido asesora pedagógica de fomento a la lectura. Oficio que mejor la define: mochilera.