Apuesta sostenible del barrio bravo de la Ciudad de México Apuesta sostenible del barrio bravo de la Ciudad de México
En pleno corazón del barrio bravo de la Ciudad de México, como la mayoría le conoce, Tepito alberga una fundación Apuesta sostenible del barrio bravo de la Ciudad de México

En pleno corazón del barrio bravo de la Ciudad de México, como la mayoría le conoce, Tepito alberga una fundación cuyos objetivos principales son ser un centro de desarrollo destinado a menores de escasos recursos, donde se proporcione atención médica (general, dental, oftalmología, nutrición y psicología); promover e impulsar la recreación, comunicación y formación comunitaria y familiar a través de actividades culturales; orientación y capacitación ecológica, condominal, inquilinaria, habitacional y urbana; proporcionar ayuda a través de donativos en especie y económicos para la adquisición de alimentos, medicinas, consultas médicas y legales, así como educación.

Fundación Barrio Unido i.a.p., ubicada en Felipe Berriozabal 48, Centro, Zona Centro, lleva alrededor de 30 años dando servicio a la comunidad impulsando servicios de calidad que brinden bienestar a las personas que habitan la zona. Conocida como un perímetro comercial y de alto flujo poblacional, aquí, dentro de sus paredes se respira tranquilidad, ya que es un espacio dedicado al impulso social. Clases de regularización para chicos y jóvenes, terapias psicológicas, talleres de música, un comedor comunitario y recientemente un sistema de acuaponia que consiste en el cultivo de peces son algunas de las actividades que dan soporte a este espacio barrial.

Apuesta sostenible del barrio bravo de la Ciudad de México

La acuaponia es un sistema de producción sostenible de plantas y peces que combina la acuicultura tradicional, que es la cría de animales acuáticos como peces, cangrejos de río y camarones; con la hidroponía, cultivo de plantas en agua en un medioambiente simbiótico. En acuicultura, las secreciones de los animales cultivados pueden acumularse en el agua, aumentando su toxicidad; por el contrario, en un sistema de acuaponía, el agua de la acuicultura, que aquí funciona como un subsistema, alimenta al sistema hidropónico, en el que los desechos son descompuestos en nitritos y posteriormente en nitratos por las bacterias de nitrificación. Estos nitratos son utilizados luego por las plantas como nutrientes, por lo que es posible que el agua retorne al subsistema de acuicultura. Por tanto, la acuaponía resulta adecuada para pequeños productores agrícolas con miras a aprovechar los mercados locales y el agroturismo.

¿Por qué incorporar este sistema en una fundación? Porque el uso del comedor comunitario tiene una intensa actividad donde gente de escasos recursos llega aquí a comer nutritivamente por tan sólo $10. Este comedor forma parte de una red de comedores públicos en la ciudad para dar trabajo a unos y comida a otros. Sin embargo en este espacio se pensó en producir sus propios insumos para generar los menos gastos posibles.

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Charlando con el biólogo Ricardo Colunga, quien es el encargado de coordinar el trabajo que se lleva a cabo tanto en la acuaponia como el invernadero, comenta para Horizontum que “es una forma de procesar nuestros propios alimentos, para producirlos sin fertilizantes ni pesticidas y que la gente de la ciudad vea que se puede hacer en nuestras casas con todo tipo de presupuesto”.

Ricardo, quien explica el paso a paso del proceso que conlleva, expone de manera fácil cómo los ciclos del uso del agua, utilizados correctamente, pueden ser aprovechados para el cultivo de peces; esa misma agua se pasa al riego de hortalizas, las cuales a través de sus raíces la filtran para posteriormente recibirla para otros animales acuáticos, de los cuáles su agua se va a biofiltrar con plantas de ornato. Durante todo el trayecto se puede percibir que el agua no huele al contrario se percibe en un principio y final cristalina. Así, se pretende tener productor acuáticos y hortalizas para el consumo del comedor, indicando a los que asisten al comedor que están adquiriendo alimentos de calidad a bajo costo.

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Por otro lado en la azotea de la fundación se creó un invernadero donde se cultiva jitomate, uno de los vegetales más utilizados en el mundo y de procedencia mesoamericana. Aquí al entrar se siente una ligera humedad y sobre todo calor que requiere esta planta. Sabemos que en la cocina mexicana es muy utilizado por lo que en la esta institución se decidió crear el invernadero exclusivamente para su producción, la idea es hacerlo para otras plantas más, pero por ahora se mantendrá sólo para él.

Charlando desde la azotea es que este biólogo indica que con los cuidados correspondientes y la estructura necesaria se pueden aprovechar diversos puntos de una construcción, sea casa o departamento que pueden ser idóneos para la siembra de alimentos necesarios para el autoconsumo y aquí tenemos un claro ejemplo.

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Esta fundación, pretende tener cierta autonomía alimentaria por la zona que es y la cantidad de personas que asisten a ella, por lo que los resultados que han tenido son de vital importancia para el seguimiento de proyectos de  esta índole social.


Diana López

Diana López

Comunicóloga y etnohistoriadora. Se ha desempeñado como promotora cultural independiente, RP para editoriales y eventos culturales. Fue coeditora web en la sección cultural del periódico Reforma y paleógrafa del Archivo General de la Nación. También ha sido asesora pedagógica de fomento a la lectura. Oficio que mejor la define: mochilera.