Animales, legislación pendiente. Hacia la constitución de la CDMX Animales, legislación pendiente. Hacia la constitución de la CDMX
A raíz del cambio climático y la devastación del planeta, en el mundo ha surgido la preocupación por el trato que damos al medio... Animales, legislación pendiente. Hacia la constitución de la CDMX

A raíz del cambio climático y la devastación del planeta, en el mundo ha surgido la preocupación por el trato que damos al medio ambiente y a los animales que lo habitan. La gran paradoja es que constitucionalmente en México sólo existen personas humanas y cosas: no hemos sabido legislar para el resto de los seres vivos y eso ha conducido a la destrucción de nuestros ecosistemas. Por otro lado éticamente, al legislar únicamente en pro del ser humano, olvidamos que nuestra relación con el resto de los seres vivos es lo que nos humaniza o nos deshumaniza: el trato que damos a los más desvalidos, los niños y los animales, es lo que nos hace humanos o inhumanos.

Esto es palpable cuando los psicólogos nos explican que todo asesino o abusador serial ha maltratado animales en su pasado. La línea entre la violencia contra los animales y la violencia contra seres humanos es muy delgada: de hecho hoy sabemos que bandas de asesinos y torturadores preparan a sus huestes matando y/o torturando animales. Una vez que han logrado torturar y matar a un animal, están listos para torturar y matar a un ser humano. Por ello hoy más que nunca urge tener claridad sobre qué quiere decir la palabra “persona”, que no es lo mismo que ser humano. Persona se deriva del griego prosoopon, que significa “máscara”. De ahí se deriva el etrusco phersu, y de éste el latín persona; todos estos vocablos designan la máscara. En sus Noches Áticas, Aulo Gelio (siglo II) recoge textualmente una cita de Gavio Basso en la cual éste explica lo siguiente:

“La máscara (persona) cubre por completo el rostro y tiene solamente una abertura en el sitio de la boca, de ahí que la voz, en vez de derramarse en todas direcciones, se estrecha para escapar por una sola salida, y adquiere por ello sonido más penetrante y fuerte.”

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Persona designaba aquello que se usaba “per sonare”, esto es, para sonar o resonar con la fuerza necesaria para un enorme teatro en una época en la que evidentemente no existían los micrófonos. Persona era per-sonar: era la máscara para sonar, de ahí persona: persona es aquel que es capaz de hacerse escuchar, sea humano o no lo sea.

Con el tiempo, la persona entendida como la máscara, que es el significado original, pasó a designar al individuo que usaba la máscara, y así persona significa hoy en día, individuo. Fuimos los hablantes los que con el tiempo cambiamos el significado de las palabras, y el cambio fundamental respecto al concepto de persona se dio en el marco de la legislación romana: de ahí que ahora nosotros confundamos el término “persona” con el término “ser humano”, que son dos conceptos completamente diferentes, pues hay personas que no son humanas, como es el caso de los animales.

Animales, legislación pendiente. Hacia la constitución de la CDMXSi “persona” es todo ser capaz de expresarse, comunicarse y adquirir con ello una personalidad,  ¿qué significa ser humano? El ser humano que hoy conocemos y somos, es el homo sapiens (homo: humano, sapiens: sabio). Ha habido otros humanos (otros homos) no sapiens, hace millones de siglos, que ahora están extintos: los homo ergaster, homo erectus, homo habilis, homo antecesor, homo neanderthalensis y muchos más, se extinguieron por completo. El ser humano actual, como ellos, pertenece al reino animal y al orden de los primates: somos animales racionales, aunque esta definición es ahora cuestionada, pues sabemos que al menos muchos de los grandes simios, como el gorila, el orangután y el chimpancé, pueden pensar y comunicarse con el ser humano mediante el lenguaje de señas empleado por los sordomudos.

Pero el problema no ha sido únicamente el mal entendido entre el significado de “ser humano” y “persona”, sino que se ha considerado que pueden ser sujetos de derecho aquellos que son sujetos de obligaciones: esto es un error evidente. ¿Podríamos decir que los niños o los bebés no son sujetos de derechos, ya que no son sujetos de obligaciones? ¿O podríamos considerar que quienes padecen alguna enfermedad mental o física incapacitante, no son sujetos de derechos porque no puedan comprender o llevar a cabo sus obligaciones? Evidentemente no. El binomio derechos-obligaciones no siempre es el adecuado. En el ámbito jurídico la distinción entre personas humanas y personas no humanas ha funcionado muy bien en muchos países. Las personas no humanas, a saber, los animales no humanos, pueden y deben tener derechos.

Con todos los mamíferos  compartimos el mismo sistema nervioso central y periférico, y nuestra única diferencia radica en el córtex cerebral, que nos facilita el lenguaje argumentado. Esto significa que un toro o un elefante siente miedo, celos, angustia, felicidad o cualquier emoción en la misma manera en que la sentimos los animales humanos. Al menos los animales que viven cerca de nosotros, los perros y los gatos, deberían tener los mismos derechos elementales que un ser humano recién nacido. En cuanto al resto de los animales que no suelen ser mascotas, tenemos dos problemas por resolver: los derechos de los animales que se emplean para comer, y los de los que se emplean para diversión y esparcimiento.

Animales, legislación pendiente. Hacia la constitución de la CDMXRespecto a los primeros, es imprescindible alentar a la población a consumir menos carne. Estudios de las Naciones Unidas han emitido ya alertas al respecto: la industria cárnica y láctea producen más gases de efecto invernadero que todos los transportes terrestres, aéreos y marinos del mundo, y sus gases son 86 veces más destructivos que el dióxido de carbono vehicular.[1] Por otro lado el papel del ganado en la reducción y contaminación del agua es terrible: para producir 115 gramos de carne se requieren 2 500 litros de agua[2]. ¿Porqué? Porque aparte de que el animal consume agua en su vida, se alimenta de grano que requiere mucha agua. En Estados Unidos, donde hay estadísticas, el 55% del agua se emplea en ganadería, y sólo 5% en uso doméstico, y ya expertos ambientalistas del Banco Mundial han declarado que se calcula que la ganadería es responsable del cambio climático en 51%. Si queremos salvar al planeta comencemos por crear conciencia al respecto: es urgente consumir menos carne y menos lácteos.[3]

Por otro lado están los animales que sirven para distracción y esparcimiento, los cuales han dejado de cumplir su función educativa. Los niños aprenden más a amar la vida a través de documentales maravillosos, que viendo un animal cautivo. Contamos hoy con muchas formas de diversión sanas que no afectan a terceros: la danza, el juego, la televisión, el internet, son formas que divierten y educan más que ver a un pobre animal enjaulado. Basta con dar una vuelta por el zoológico de Chapultepec para darnos cuenta del lamentable estado en que se encuentran estos animales. Y basta echar un ojo a las cifras de los animales muertos en los últimos años en los zoológicos de nuestro país para darnos cuenta del absurdo al que hemos llegado: encerramos animales como encerramos a los peores criminales, solamente que ellos no han cometido delito alguno.

Es difícil cambiar. Desalentar el consumo de carne según la ONU es ya impostergable, y abolir los zoológicos comienza a suceder en otros países que han optado por transformarlos en santuarios para cuidar las especies propias del país, en lugar de comprar especies ajenas al propio clima y región.

De manera que resulta ya imprescindible:

1.- Nuevas leyes para los rastros, en las cuales el animal tenga menos sufrimiento en su vida y menos sufrimiento en su muerte.

2.- Nuevas leyes para los animales que conviven con nosotros, las mascotas.

3.- La prohibición de cualquier tipo de maltrato o tortura de un animal con fines de mera diversión. Es una vergüenza que México siga siendo uno de los ocho países del mundo en donde todavía se permite la grotesca tauromaquia: un espectáculo basado en la tortura y muerte de un animal.

4.- Que los zoológicos se transformen paulatinamente en santuarios que protejan las especies mexicanas, las especies propias de nuestro país, y que se prohíba la compraventa de especies exóticas, de especies de otros países, simplemente para ser encerradas y exhibidas: eso no educa: mal educa. Nos hace insensibles al dolor de los demás. Es la peor educación que podríamos tener.

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Mientras más mentes crezcan y se abran a la evidencia de estos datos y a la necesidad de cambiar, más posibilidades tendremos de que la tecnología sirva para salvar a nuestro planeta y no para destruirlo.

[1] United Nations News Center, “Rearing cattle produces more greenhouse gases than driving cars, UN reports”. Artículo publicado el 29 de noviembre de 2006. La ONU ha reportado los mismos datos.

[2] En efecto, se requieren 9,500 litros de agua para producir 450 gramos de carne.

[3] La ganadería también produce el 65% del óxido nitroso en el mundo, el cual tiene un potencial 296 veces mayor que el CO2 para calentar el planeta. Y sin embargo, los estudios indican que las emisiones de CO2 aumentarán un 20% para el 2020, mientras que las emisiones provenientes de la agricultura aumentarán un 80% para el 2050, debido al aumento mundial en el consumo de carne. Hoy en día los sembradíos para alimentar ganado ocupan el 45% de la superficie terrestre y son responsables del 91% de las destrucción de selvas como las Amazonas, y de la extinción de las especies que ahí viven. (Por eso, de acuerdo al Dr. Richard Oppenlander, dedicado al estudio del medio amiente y autor de Comfortabily Unaware, aun reduciendo a cero el uso del gas, el petróleo, de todos los transportes del mundo, tanto como de la industria eléctrica, si se sigue apoyando la industria ganadera para el 2030 igualmente excederemos el equivalente al carbono en las emisiones de gases efecto invernadero: la mayor causa de destrucción ecológica es la ganadería. La enorme cantidad de excremento proveniente de la ganadería, es también responsable de la mayoría de las zonas muertas del mar (concretamente: son 500 las zonas muertas del mar por los desechos de la ganadería). Al respecto es imprescindible ver y analizar el controvertido documental: Cowspiracy, que por cierto ya le ha costado a su patrocinador, Leonardo di Caprio, algunos problemas políticos.


Dra, Paulina Rivero Weber

Dra, Paulina Rivero Weber

Profesora de filosofía de la Facultad de Filosofía y Letras y del posgrado en filosofía de la misma universidad. Entre su obra escrita se encuentran los libros Nietzsche: verdad e ilusión, Heidegger; la verdad originaria, Se busca heroína y Ética: un curso universitario. Junto con el Mtro. Gustavo Rivero-Weber, ha dado a conocer la música del filósofo F. Nietzsche en el disco Nietzsche: su música. Se ha especializado en ética, bioética y filosofía comparada, en particular en la relación entre el pensamiento de Nietzsche y el taoísmo chino. Pertenece a asociaciones académicas, entre las que sobresalen la Society for Asian and Comparative Philosophy, la Sociedad española de estudios Nietzsche y la Asociación Filosófica Mexicana.