Anamarí Gomís: Ya sabes mi paradero, La portada del sargento Pimienta y Sellado con un beso. Anamarí Gomís: Ya sabes mi paradero, La portada del sargento Pimienta y Sellado con un beso.
Es difícil reducir a cinco libros mi pasión por la lectura. Sin embargo, te puedo decir que La montaña mágica de Thomas Mann... Anamarí Gomís: Ya sabes mi paradero, La portada del sargento Pimienta y Sellado con un beso.

Diana López: ¿Podrías mencionarnos tus cinco libros favoritos y por qué lo son? ¿En qué momento de tu vida aparecieron cada uno, algún acontecimiento especial, impactante o desastroso?

Anamarí Gomís: Es difícil reducir a cinco libros mi pasión por la lectura. Sin embargo, te puedo decir que La montaña mágica de Thomas Mann es uno de ellos. Es una gran novela que trata la enfermedad y crea todo un ámbito social dentro del hospital de la montaña. Además tiene guiños humorísticos muy divertidos. La leí en un momento de transición en mi vida.

Desde el Quijote, que debe leerse siendo adulto. Cada relectura  me vuelvo a “picar” con los aventuras del hidalgo. Es todo un universo de personajes, situaciones, del juego de la verdad y la mentira, por ende de la transmutación de todo lo que  infiere el Quijote. La lectura es divertida a más no poder y trata todos los temas  posibles. Leí por primera vez el Quijote en la carrera de letras hispánica y luego en New York University como alumna del posgrado. Vuelvo al Quijote cada vez que puedo.

Anamarí Gomís: Ya sabes mi paradero, La portada del sargento Pimienta y Sellado con un beso.

Memorias de Adriano, de Marguerite Yourcenar resulta, entre muchas otras cosas, la  gran novela epistolar  sobre el poder, sobre el amor  se refiere a la amistad, al arte, a la filosofía, la paz etc. La he leído unas tres veces. La lectura siempre es novedosa y nos muestra al mundo a través de la Roma antigua. Leí esta novela, la primera vez, recién  casada y he repetido su lectura para mis alumnos  de la  FFyL y para mi propio placer.

Middlemarch de George Eliot, nombre de pluma que tomó Mary Anne  Evans. La vida en la provincia inglesa vista a partir de la situación de las mujeres a mediados  del siglo XIX, del matrimonio, del idealismo. Mediante relatos genialmente entrelazados, se refiere a todo, a la religión, a la política, a la educación. Me gusta mucho. La leí cuando estudiaba literatura comparada en Nueva York.

Desde luego no podría no incluir a Guerra y paz de Tolstoi. Escrita durante la hegemonía del realismo, me parece la primera gran novela moderna, donde toda una sociedad se pone en movimiento. Es genial. También  la leí por vez primera en la Universidad de  Nueva York. Atesoro todas mis lecturas guiadas de entonces.

La verdad, tengo muchas otras novelas favoritas.

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DL: ¿Siempre deseaste ser escritor o qué otro trabajo te imaginabas desempeñar?

AG: Creo que desde los primeros años de adolescencia quise ser escritora. Entonces escribía poemas y créeme  que  soy mala poeta. Lo mío es la narrativa y, más que nada, la novela. De niña quería estudiar arqueología. Me parecía fantástico descubrir antiguas culturas bajo las piedras.

 DL: Si vivieras en otro país, ¿a qué te dedicarías?

AG: Si  viviera en otro país, cosa que he hecho, seguiría siendo escritora. Es lo mejor que puedo dar de mí. No sé  si sea buena o mala, pero tengo una filiación absoluta con la escritura, con las historias, con el lenguaje.

Diana López

Diana López

Comunicóloga y etnohistoriadora. Se ha desempeñado como promotora cultural independiente, RP para editoriales y eventos culturales. Fue coeditora web en la sección cultural del periódico Reforma y paleógrafa del Archivo General de la Nación. También ha sido asesora pedagógica de fomento a la lectura. Oficio que mejor la define: mochilera.