Ana Clavel:  Las ninfas que a veces sonríen, El amor es hambre, Las violetas son flores del deseo Ana Clavel:  Las ninfas que a veces sonríen, El amor es hambre, Las violetas son flores del deseo
En los libros de Ana Clavel, encontraremos reflexiones en torno a temas como la identidad, la sexualidad, el deseo, las perversiones y la inocencia.... Ana Clavel:  Las ninfas que a veces sonríen, El amor es hambre, Las violetas son flores del deseo

En los libros de Ana Clavel, encontraremos reflexiones en torno a temas como la identidad, la sexualidad, el deseo, las perversiones y la inocencia. Ha sido galardonada con el Premio Iberoamericano de Novela Elena Poniatowska 2013 y con el Premio de Novela Corta Juan Rulfo 2005. Es por ello que en Horizontum nos acercamos a ella para saber un poco más de su pasión por los libros.

¿Podrías mencionarnos tus 5 libros favoritos y por qué lo son?

El maestro y Margarita de Mijaíl Bulgákov porque es un portento de literatura fantástica que incide y alegoriza la realidad: por un lado, el plano de la pasión de Jesús en Galilea, descrito por un novelista: el Maestro, una suerte de Fausto contemporáneo; por el otro, el delirio totalitario de la entonces URSS, y entre ambos, el amor de Margarita capaz de vender su alma a un Mefistófeles sui generis para salvar al Maestro. Adoro las escenas en que Margarita se unta una crema mágica y se vuelve invisible y vuela sobre Moscú, montada en una escoba de bruja para acudir a un aquelarre soviético. Las olas de Virginia Woolf porque en su reflujo de conciencias y sensibilidades descubrí mi deseo de ser escritora, no de escribir -eso fue antes-, sino hacerme del oficio más allá de la vocación. La vuelta al mundo en 80 días de Julio Verne porque me salvó del duelo de mi padre y me permitió convertirme en lectora, descubrir los universos de placer que surgen de la palabra escrita. Fue el primer libro que leí por ahí de los doce años. Otros dos preferidos a los que regreso de tanto en tanto: La divina comedia y Alicia en el País de las Maravillas. No lo había pensado antes pero las dos surgen del motivo de un sueño… Los sueños de la imaginación.

Ana Clavel:  Las ninfas que a veces sonríen, El amor es hambre, Las violetas son flores del deseo

¿En qué momento de tu vida decidiste incorporar la lectura como un acto cotidiano?

-A partir de la lectura de La muerte en Venecia de Thomas Mann. Tendría 16 años y esa visión esteta cambió mi vida. La vida podía ser una postal en la que belleza y muerte se daban la mano. a partir de ahí fui una lectora voraz y salvaje.

¿Siempre deseaste ser escritor(a) o qué otro trabajo te hubiera gustado desempeñar?

En mi prehistoria, cuando estaba en secundaria, quería ser bióloga. Pero poco a poco la literatura se me impuso. En mi caso, yo digo que también fue un asunto de las sombras. Tendría 14 años y dormía en mi camita. En la madrugada, entre el sueño y la vigilia, escuché una voz que me dictaba un texto. Era tan sugestivo el tono de las frases, que me tuve que levantar a escribir. Fue el comienzo del primer texto que escribí y que después se publicó en una antología mimeografiada del Colegio Bachilleres donde estudiaba. Mucho tiempo después leí la novela Elisabeth Costello de Coetze sobre una escritora octogenaria que en algún momento reconoce que los escritores son secretarios de lo invisible. A mí me pasó así. Y desde entonces sólo he querido escribir –y leer.

-Si vivieras en otro país, que no sea tu tierra natal (o si lo estás haciendo) ¿a qué otra profesión u oficio te gustaría dedicarte?

Podría retomar mi pasión por la biología. Podría especializarme en insectos y en hongos. No estaría mal hacerlo en un país como Inglaterra, Suiza o Brasil… pero de todas las vidas posibles creo que volvería a elegir ser escritora.

Diana López

Diana López

Comunicóloga y etnohistoriadora. Se ha desempeñado como promotora cultural independiente, RP para editoriales y eventos culturales. Fue coeditora web en la sección cultural del periódico Reforma y paleógrafa del Archivo General de la Nación. También ha sido asesora pedagógica de fomento a la lectura. Oficio que mejor la define: mochilera.