An.alfa.beta, una apuesta editorial “rigurosa en su juego, altiva y un poco socarrona” An.alfa.beta, una apuesta editorial “rigurosa en su juego, altiva y un poco socarrona”
El narrador Alejandro Vázquez Ortiz cuenta que la idea que originó a la editorial An.alfa.beta surgió en 2007, con la creación de una revista... An.alfa.beta, una apuesta editorial “rigurosa en su juego, altiva y un poco socarrona”

El narrador Alejandro Vázquez Ortiz cuenta que la idea que originó a la editorial An.alfa.beta surgió en 2007, con la creación de una revista de distribución gratuita, que contaba con apoyo del Consejo Para la Cultura y las Artes, de Nuevo León. Allí se definió el equipo de trabajo, integrado también por Carlos Lejaim Gómez y Frank Blanco Wong, ambos licenciados en Letras Hispánicas por la Universidad Autónoma de Nuevo León (UANL).

En 2011 un libro del propio Vázquez Ortiz resultó mención honorífica en el Premio Nacional de Cuento Joven Comala. “Me marcaron con la intención de publicarlo en el Fondo Editorial Tierra Adentro”, en ese entonces del Conaculta, “pero nunca se concretó la posibilidad. “Al final el libro, titulado Artefactos fue el primer libro que se editó” al año siguiente, “en la editorial que fundamos en Monterrey poco después, Editorial An.alfa.beta”.

Añade: “El nombre, obvio, quiere transmitir la forma en que editamos y producimos literatura: Creo que así debe ser la literatura, lúdica, rigurosa en su juego, altiva y un poco socarrona; confío que el juego de palabras, de analfabeta con las primeras letras del abecedario griego, reflejen esto”.

Con un logo que representa “a un asno altivo”, o más bien a “un onagro” (“un burro salvaje, que son más robustos y cabezones”), el editor de An.alfa.beta asegura para ellos publicar “tiene que ver más con no tratar al libro como una mercancía más, sino como lo que es”.

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Desde el inicio tuvieron la intención de publicar nuevas voces de la literatura y presentarles “de una forma atractiva y diferente. Para ello encontramos en la serigrafía un método ideal, pues crea otra relación con el libro. Queremos que el lector sienta de inmediato que no son libros comunes y corrientes”.

A la fecha han publicado 15 títulos en “casi de todos los géneros. Narrativa, ensayo, poesía, principalmente. Lo que importa es que tenga calidad. Aspiramos a que la línea editorial misma haga que el lector salte de una obra a otra, confiando en la pericia del sello”.

En la actualidad, buscan tener presencia fuera de su estado. “Antes sacábamos tirajes muy cortos; hoy estamos produciendo lo suficiente como para intentar buscar llegar a espacios a nivel nacional. Es ahí a dónde queremos llegar por ahora”, afirma.

En ese sentido, explica que, en el fondo, los objetivos de todas las editoriales son más o menos iguales. “Quizá lo más particular de nosotros es nuestro método de producción. Nosotros decidimos incorporar el proceso de impresión a nuestras labores editoriales; cosa que a veces nos emparenta más con talleres de imprenta. Y lo mismo nos interesa las vertientes de la literatura nacional”, insiste.

Menciona algunas problemáticas a las que se enfrentan como sello: “Siguiendo un viejo precepto estoico, divido los problemas en cosas que puedo resolver y cosas que no puedo resolver. En el primer caso, pues son temas de logística, entrar con distribuidores, tener presencia en ferias nacionales y todas las librerías que pueda en los diferentes estados. Entre las cosas que no puedo cambiar, al menos yo solo no, es la falta de lectores. Creo que hay un panorama difícil para la lectura. Mal enfoque en las campañas, falta de integración en los esfuerzos. Y eso nos toca a todos”.

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—Si An.alfa.beta fuese un relato, cómo les gustaría que este se contara en el próximo siglo?

—La verdad es que uno no sabe para qué hace esto. Hay una adicción por ahí. Porque la verdad es una vida con mucha responsabilidad y pocos frutos directos. Mucho trabajo. Pero hay un momento, en el que se saborea una victoria pequeña, pero significativa. Cuando ves nacer un libro en tus manos. Eso es adictivo. Ver la producción de cabo a rabo, controlarlo, es algo que da mucha satisfacción. Creo que culminar una pasión y desarrollarla en la edición si no es la felicidad, sí algo cercano a ella. Por lo tanto creo que me gustaría que fuera un cuento, no feliz, pero sí con esa ambigua sonrisa etrusca del que ha hecho lo que ha querido y le ha salido más o menos bien.

Entre los títulos más representativos o los más vigentes de su catálogo, comparte cinco:

  1. VV. AA., Después del desierto: antología de nuevo cuento regiomontano, en coedición con la Universidad Autónoma de Nuevo León, 2016. Cuento.
  2. E.A. Poe, El cuervo, traducción de Ignacio Mariscal, 2017. Poesía. Traducción.
  3. José Luis Vadez, Sólo los nombres se repiten, 2017. Cuento.
  4. José Luis Valdez, Informes del infortunio, 2016. Cuento.
  5. VV.AA., El bosque de La Pastora: memoria y lucha, 2016. Crónica.
Nahum Torres

Nahum Torres

(Ciudad de México, 1977) ha colaborado en medios impresos y electrónicos con textos sobre cine, arte contemporáneo, literatura y música. Actualmente es editor en el sello Librosampleados.