AMLO y el ejército AMLO y el ejército
Andrés Manuel López Obrador ha sumado contra sí a un enemigo poderoso: el Ejército Mexicano. O, al menos, a una parte de él, si... AMLO y el ejército

Andrés Manuel López Obrador ha sumado contra sí a un enemigo poderoso: el Ejército Mexicano. O, al menos, a una parte de él, si atendemos a que, en efecto, cierta porción de la milicia le acompaña en sus ambiciones presidenciales, según ha dicho el dirigente del Movimiento de Regeneración Nacional (Morena). Tampoco sería imposible. El Ejército hace política, y debe hacerla porque es, ni más ni menos, una parte constitutiva del Estado.

El conflicto protagonizado por el tabasqueño y la institución castrense tiene varios capítulos. No es nuevo. Se remonta a aquél álgido 2006, durante la grave crisis institucional que trajo consigo el desconocimiento de los resultados electorales por parte de López Obrador. Así lo dijo: “Que se vayan al diablo con sus instituciones (…), que se queden con sus tanquetas y sus soldados”.

Sin embargo, la pugna actual, reeditada, tuvo su origen en el altercado de López Obrador y Antonio Tizapa, padre de uno de los 43 normalistas desaparecidos en Iguala, Guerrero. Tras el malogrado mitin en Nueva York, a bordo del automóvil que lo transportaba, con la ventanilla abajo y con Tizapa a su costado, el tabasqueño pidió al activista que éste “le reclamara al Ejército, a Peña, no a mí”.

Horizontum. AMLO y el ejército

De entonces a la fecha, López Obrador ha sido objeto de una consistente estrategia comunicacional. Diferentes actores políticos han concertado sus críticas a las palabras del dirigente de Morena. Rafael Moreno Valle, ex gobernador de Puebla, dijo del tabasqueño que éste “descalifica todo y a todos sin presentar pruebas”, al tiempo que calificó sus declaraciones en Nueva York como ‘irresponsables’. Por su parte, Enrique Ochoa Reza, el presidente nacional del Partido Revolucionario Institucional (PRI), lanzó en un tuit lo siguiente: “Por sus ofensas, @lopezobrador_ debe pedir perdón a las mujeres y hombres del Ejército, la Marina y la Fuerza Aérea que sirven a #México”.

Miguel Ángel Osorio Chong, secretario de Gobernación, fue un poco más allá. “Que se salga de su zona de confort –pidió al tabasqueño- y que asuma con responsabilidad sus declaraciones, y, si tiene pruebas, que vaya al Ministerio Público y las señale (…) Preocupa que alguien que lleva 18 años buscando la Presidencia, que busca encabezar a nuestras fuerzas armadas, denigre y señale (…) por eso refiero el poco respeto que tiene a las instituciones”.

No obstante el áspero tono de los señalamientos a López Obrador, explicables en vista de su liderazgo rumbo a las elecciones del 2018, una respuesta fue particularmente llamativa. El Ejército, usualmente discreto, alzó la voz y respondió, sin decirlo explícitamente, al dirigente de Morena a través de su director general de Derechos Humanos, el general José Carlos Beltrán. “Actores de la sociedad –explicó el militar- han afirmado o publicado señalamientos de que integrantes de las fuerzas armadas violentan indistintamente los Derechos Humanos de la población, especulando sobre la responsabilidad de miembros del Ejército y Fuerza Aérea mexicanos, sin que se cuente con elementos de convicción que así lo demuestren; esto genera una percepción equivocada de la realidad”.

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El protagonismo del Ejército, más que cifrarse en la función que ejecuta, recae en la credibilidad que entre la sociedad inspira. Entre la cauda de instituciones desacreditadas en el concierto social, a la milicia seis de cada diez mexicanos la miran con “confianza”, de acuerdo con  la casa encuestadora Parametría,  en su estudio respectivo realizado del 21 al 25 de enero del presente año. En ello recae, se entiende, el inusitado interés de la clase política por defender a la institución armada.

“Institución de instituciones” le llamó almibaradamente, por ejemplo, el presidente Enrique Peña Nieto.

Más que una oportunidad para abogar por la institucionalidad, las declaraciones de los actores políticos es una oportunidad, una más, para lucrar políticamente con los errores cometidos por López Obrador.

En efecto, en México, a decir verdad, el Ejército mantiene un aura de protección institucional y mediática. Su actuación en diferentes trances suele ser justificada y protegida de la crítica. Al Ejército no se le rebate ni critica, se le aplaude y agradece.

Por otro lado, en términos estrictamente políticos, el dirigente de Morena cometió un grave error de cálculo. Criticar de la manera en que lo hizo a una institución de la que será “comandante supremo”, de ganar la Presidencia en el 2018,  es un despropósito y un duro revés  a sus propias aspiraciones.

Así el camino hacia el 2018.


Rodrigo Coronel

Rodrigo Coronel

Periodista y politólogo. Es Licenciado en Ciencia Política por la Universidad Autónoma Metropolitana (Medalla al mérito universitario 2015, por mejor promedio de la generación). Maestrante en Periodismo Político en la Escuela “Carlos Septién García”. Ha escrito en medio digitales e impresos, como columnista y reportero, sobre temas políticos, económicos y culturales. Es conductor radiofónico, desde hace 5 años, en los 94.1 de FM, UAM Radio.